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Rigoberto López Pérez, un héroe que cambió la historia

Caracas. VTV | 21 de Septiembre de 2017 a las 09:50
Rigoberto López Pérez, un héroe que cambió la historia

Pascual Rigoberto López Pérez, o sencillamente Rigoberto López Pérez, como a él le gustaba que lo llamaran, según comenta su sobrino Eduardo Antonio Romero Meléndez.

Romero resume a Rigoberto en dos palabras: “Ejemplo y Decisión”. “Creo que si lo tuviera que comparar, no lo haría porque él tenía una serie de características tan valiosas que yo no me atrevería a compararlo ante nadie”.

El 21 de septiembre de 1956, el poeta ajustició al dictador Anastasio Somoza García, una acción que si bien acabó con sus 27 años de vida, significó la continuación del ideario liberador del General de Hombres y Mujeres Libres Augusto C Sandino.

Rigoberto López Pérez, marcó el inicio del fin de la tiranía, pasó a la inmortalidad el 21 de Septiembre de 1956 y ha sido homenajeado en muchos lugares históricos del municipio y del departamento de León.

En este sentido, cambió los versos por un arma, decidido a convertir a Nicaragua en “una patria libre, sin afrenta y sin mancha”. Estaba seguro que en eso le iba la vida, pero López también sabía que su sacrificio valdría la pena.

Heredero de las ideas impulsadas por el General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, Rigoberto sufría desde lo más profundo de su alma la caótica situación del país bajo el puño del dictador Somoza.

Estos argumentos fue la causa al tirano, un siglo y siete días después de la gloriosa Batalla de San Jacinto. Aunque fue muerto, su sacrificio significó el principio del fin de los días tiránicos en Nicaragua.

Rigoberto López Pérez, nació el 13 de mayo de 1929 en la ciudad de León. Sus primeros estudios, como sastre, los cursó en el Hospicio de San Juan de Dios, donde había sido internado por mediación de su padrino el sacerdote Agustín Hernández.

Luego ingresó en la Escuela de Comercio Silviano Matamoros para estudiar Redacción y Taquimecanografía. Su afición por el mundo de las letras lo llevó a estudiar obras revolucionarias y conocer gestas como las llevadas adelante por los cubanos en 1953, cuando comenzaron su lucha liberadora que desembocaría en el triunfo de la Revolución cubana en 1959, liderada por Fidel Castro.

El 21 de septiembre de 1981, 25 años después de la muerte de Rigoberto, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de la República de Nicaragua le otorgó mediante el Decreto No. 536 el título de Héroe Nacional.

Ese día en la tarde se dedicó a estar con su madre a la que leyó el poema Confesión de un Soldado, después se vistió con una camisa blanca y un pantalón azul, su madre diría después que:

“Quería morir con los colores de la bandera nacional en su cuerpo”

Con tan solo 27 años vivió este poeta nicaragüense. A tan corta edad, comprendió que debía hacer algo por la libertad de toda Nicaragua. Su sacrificio fue un hecho que significó la transformación  de la historia de Nicaragua, de esta manera movió conciencias y despertó corazones.

Aficionado a la poesía, la lectura y a la música ya durante su estancia en el hospicio destacó por su afición a la lectura entre las obras que leía destacaban las de Rousseau, José Enrique Rodó y Rubén Darío. Así como Antenor Sandino Hernández.

Los partidarios de la lucha contra la dictadura de los Somoza vieron en el ajusticiamiento del dictador una acción heroica de un “patriota ejemplar”. Años después, en 1961, y se fundó el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y Rigoberto López fue un ejemplo a seguir por sus militantes y partidarios, aunque el FSLN no existía aún en 1956.

En estos nuevos tiempos de paz y amor, Rigoberto representa un ejemplo de valor y orgullo patrio nacional para la juventud actual.     


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