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La naturaleza de los CENI y el escandaloso caso del Banco de la Producción

| 10 de Agosto de 2006 a las 00:00
«No sería posible para los bancos restituir de una sola vez los US$492 millones que recibieron en CENI (monto al cual se tendría que agregar los intereses que el Estado haya tenido que pagar), ya que se podría causar un colapso en el sistema financiero nacional. Sin embargo, se podría establecer un programa de pagos a plazo, ya sea este mediano ó largo. Los pagos anuales que se recibirían de los bancos pudieran servir al Estado para capitalizar tanto a un Instituto de Fomento como a los programas del Instituto de la Vivienda Urbano y Rural», afirma el autor de este artículo.

Por William H. S. Grigsby J.

En los reportajes periodísticos, en las discusiones en diferentes programas de televisión y en los pronunciamientos de diversas ONG, se han tratado varios aspectos relacionados con los CErtificados Negociables de Inversión (CENI), particularmente en relación con las reclasificaciones de las carteras de préstamos de los bancos liquidados. Sin embargo, no se ha examinado ó expuesto ni la verdadera naturaleza ni la función real de esos CENI. Por lo tanto, valdría la pena hacer del conocimiento público las respuestas a lo siguiente: • ¿En qué consiste un CENI y cuales son sus características? • ¿Para qué se emiten los CENI? • ¿Por qué se entregaron CENI a unos Bancos que adquirieron a otros? • ¿Qué hicieron esos Bancos con los CENI que recibieron? • ¿Para qué les sirvieron a los Bancos los CENI? • ¿Por qué el Estado debe de pagar los CENI y los Bancos no? • ¿A quiénes ha pagado el Estado los CENI que ya se vencieron? • ¿Quiénes son los tenedores actuales de los CENI no vencidos? En este contexto, vale la pena examinar uno de los casos de entrega de CENI que más se ha estado cuestionando: el caso de la adquisición del Interbank por el BANPRO. 1. Como ya se sabe, por lo general cuando una empresa adquiere a otra del mismo giro comercial, con la cual podría expandir su negocio y, por ende, aumentar sus ganancias, la empresa compradora pone a riesgo su capital propio ó, si este no es suficiente, busca financiamiento externo para lo cual tiene que pagar gastos financieros y, por supuesto, incurrir en endeudamiento 2. Un ejemplo de lo anterior se dio en los primeros meses del año 2005, cuando el BANPRO adquirió el Banco Caley Dagnall. No se conocen los detalles del financiamiento de la transacción, pero se supone que al menos en parte el BANPRO haya puesto a riesgo su propio capital. Cabe notar aquí que la principal actividad de un banco es la de captar depósitos del público para luego usar la mayor parte de la masa de dinero que representan dichos depósitos para colocar préstamos al interés. Mientras mayor sea la cantidad de depositantes que se obtenga, mayor sería la masa de dinero disponible para prestar y mayores serían los intereses a cobrar, generando para el banco mayores ganancias. 3. En 2001, el BANPRO adquirió el Interbank en una transacción negociada con los accionistas de este último es decir, una transacción de empresa a empresa. En circunstancias normales, los bienes del Interbank estarían supuestos a ser suficientes para responder por las obligaciones que tuviere, principalmente por los depósitos recibidos del público. En realidad el Interbank estaba en extremo sin la liquidez necesaria para responder por esos depósitos. En la transacción BANPRO aceptó recibir solamente aquellos bienes del Interbank que podrían ser liquidables, a la vez que se hizo cargo también de responder por los depósitos del público, cuya adquisición era el objetivo principal de la transacción. 4. Con la adquisición del Interbank, BANPRO logró expandir su negocio considerablemente (y, por ende, sus posibilidades de ganancias) ya que se había aumentado sus depositantes (es decir, clientes) en más de treinta y pico mil, además de haber extendido su red de oficinas en todo el país. Sin embargo, estaba en la obligación de proveer los fondos para atender a los requerimientos de esos depositantes, ó clientes, que provenían del Interbank. Para ello, debía contar con los fondos suficientes de su propio capital más los provenientes de los bienes adquiridas del Interbank ó, en caso de que con eso no se llegaba a la liquidez necesaria, obtener un financiamiento externo para cubrir la brecha entre sus bienes y capital contra sus obligaciones con los clientes depositantes. Por supuesto, cualquier financiamiento que pudiera obtener le causaría costos tales como el pago de intereses, comisiones etc. Sin embargo, BANPRO no podía negociar ningún endeudamiento nuevo debido a que con la obligación adquirida de atender a los depositantes provenientes del Interbank estaba ya en una situación de iliquidez ó posiblemente de quiebra técnica. Consecuentemente, para BANPRO la única solución factible para lograr culminar exitosamente la compra del Interbank era la de obtener una inversión ó aporte adicional de capital. 5. El BANPRO obtuvo el financiamiento que necesitaba, sin costo alguno, por medio del Banco Central de Nicaragua. El BCN proveyó al BANPRO una cantidad de Certificados Negociables de Inversión (CENI) suficiente para cubrir el monto de esa brecha que se tenía, como consecuencia de la adquisición del Interbank, en el balance entre sus haberes líquidos o liquidables y sus obligaciones, Para el BANPRO dichos CENI fueron documentos fáciles de negociar con instituciones financieras (dentro o fuera del país) para obtener recursos líquidos, ya que llevaban la garantía del Banco Central de Nicaragua y el Estado de Nicaragua se obligaba a pagarlos, además de que devengaban interés a una tasa atractivamente alta. 6. En resumen, por absorber al Interbank, que se hizo posible gracias al capital adicional obtenido por medio de los CENI proveídos por el BCN en nombre del Estado, el BANPRO logró un gran aumento en la cantidad de clientes depositantes y oficinas para atenderlos. Como consecuencia, indudablemente el BANPRO también ha podido aumentar proporcionalmente, año con año durante los últimos cinco años, las ganancias provenientes de sus operaciones financieras. 7. Dado que los CENI ya han sido negociados a terceros o más tenedores de los mismos, para el Estado de Nicaragua no hay otra alternativa más que cumplir con la obligación de pagarlos a su vencimiento junto con los intereses que hayan devengado y así mantener la buena reputación como sujeto de crédito. Sin embargo, está claro que el Estado debe exigir al BANPRO la devolución de los montos de principal e intereses que haya tenido que desembolsar a causa de haber facilitado a dicho banco, con los CENI, un medio para obtener el financiamiento del capital que necesitó para adquirir el Interbank. Por supuesto, lo anterior es aplicable a los otros casos en que el BCN haya facilitado CENI para proveer un medio de financiamiento para hacer posible la adquisición de los bancos que estaban en proceso de liquidación. Los CENI sirvieron para dotar de capital a las entidades que compraron dichos bancos en liquidación, a fin de facultarlas a hacer frente a la obligación de atender a los depósitos del público que adquirieron en esas transacciones de compra. Ese capital aún permanece en poder de los que recibieron los CENI por lo que ahora debiera ser restituido al Estado por los beneficiados para reponer a los desembolsos que se hayan tenido que hacer para pagar la Deuda Pública causada por la emisión de los CENI. Al entregar los CENI, el BCN debió haber establecido con los bancos favorecidos, mediante la documentación legal del caso, las obligaciones contractuales de rembolsar al Estado el pago de esos títulos-valores negociables que les sirvieron para aumentar tanto a su capital como a las ganancias provenientes del mismo. No sería posible para los bancos restituir de una sola vez los US$492 millones que recibieron en CENI, (monto al cual se tendría que agregar los intereses que el Estado haya tenido que pagar), ya que se podría causar un colapso en el sistema financiero nacional. Sin embargo, se podría establecer un programa de pagos a plazo, ya sea este mediano ó largo. Los pagos anuales que se recibirían de los bancos pudieran servir al Estado para capitalizar tanto a un Instituto de Fomento como a los programas del Instituto de la Vivienda Urbano y Rural. (*) El autor es un especialista en temas energéticos y financieros. Fue Director de PETRONIC, en los primeros años de la Revolución Popular Sandinista.

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