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Mujer nica refiere el ejemplo del padre Gaspar García

La Nueva España. Desde Asturias. | 2 de Enero de 2008 a las 00:00
El padre Gaspar García Laviana murió en El Infierno hace treinta años, aunque estoy segura de ahora vive en los cielos -sonríe Lilliam Reyes, presidenta de la Asociación de Mujeres Bahía Gaspar García Laviana, de San Juan del Sur, en Nicaragua, un colectivo que nació bajo la influencia del sacerdote asturiano del que toman el nombre. “He venido a Asturias para hablar del padre Gaspar, para dar a conocer su obra, para explicar que mi país ha sufrido desde septiembre un huracán y tres tormentas tropicales y que por eso no hay semillas, ni para comer ni tampoco para sembrar”, señala la activista nicaragüense. “Queremos implicar a los ayuntamientos asturianos; somos el fruto de la formación que nos ofreció el padre Gaspar”, añade Lilliam Reyes. La asociación de mujeres de San Juan del Sur nació hace más de tres décadas, “aunque sólo desde 1994 estamos legalmente constituidas”, comenta. La llegada de Reyes a Asturias ha coincidido con el vigésimo noveno aniversario de la muerte de Gaspar García Laviana, en El Infierno, un lugar del departamento de Rivas, en la costa del Pacífico nicaragüense. “Fue el 11 de diciembre de 1978, solamente un año después de haber cogido las armas, de haber partido a la montaña”, reivindica Reyes. García Laviana fue uno de los guerrilleros más destacados del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Nació en 1941 en Les Roces, en San Martín del Rey Aurelio. Muy pronto se trasladó a Tuilla, en Langreo, en cuya parroquia dijo su primera misa. -Mi casa estaba pegada a la suya, en San Juan del Sur. Trabajaba entonces en la pastoral sacramental del templo. Le conocí mucho y muy bien -dice Reyes. Las Mujeres Bahía nacieron en 1978, según explicó su presidenta, “de la necesidad de que nosotras nos organizáramos”. La década de los setenta fue la de la guerra de Nicaragua, “la de los muertos, la del éxodo”. Las mujeres de San Juan del Sur se quedaron solas y la búsqueda de amparo las condujo a unir todas las voluntades “con el Evangelio como único motor de vida. Primero fuimos 43. Ahora somos más de trescientas”, explica. La asociación coordina cursos de corte y confección, de elaboración de medicinas naturales, de higiene y de salud para las mujeres. Tiene un programa de becas para estudiantes. “Mantenemos todos estos programas gracias al apoyo directo de varias entidades. Aquí en Asturias, la parroquia de Santa Teresa, pero también la de Nuevo Gijón, la de San Pedro y la de La Calzada”, comenta. En la Navidad de 1977, el sacerdote asturiano cogió las armas contra la dictadura de Somoza. “La pobreza no le era indiferente, por eso pasó a la acción”, comenta Reyes. El padre Gaspar dejó una huella indeleble en América. Nicaragua abandera el recuerdo del cura que murió en El Infierno.

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