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Los hechos más importantes de 2007.

| 31 de Diciembre de 2007 a las 00:00

1.- Ortega vuelve al gobierno tras 17 años

Después de 17 años de “gobernar desde abajo”, desde que entregó el gobierno a Violeta Barrios de Chamorro, el líder sandinista Daniel Ortega, volvió a asumir el Ejecutivo el 10 de enero de 2007, después de alcanzar una victoria electoral, con un ajustado 38 por ciento del total de los votos. Durante ese período, Ortega vivió la fisura del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), al abandonar sus filas un fuerte sector de sus militantes en 1994, la mayoría de ellos intelectuales, que demandaban una supuesta “apertura democrática” a la cúpula de esa agrupación política. También debió “coexistir” y en la mayor parte de los casos aceptar y avalar, las políticas neo-liberales del Fondo Monetario Internacional (FMI), que criticaba, y que sojuzgaron a la mayoría de nicaragüenses sumiéndolos en mayor pobreza en todos estos años. Pero además, lideró las protestas callejeras contra los gobiernos de la señora Chamorro (1990-1997), Arnoldo Alemán (1997-2002) y Enrique Bolaños (2002-2007), y al mismo tiempo se convirtió en un diestro “negociador”, que le dejó de saldo las reformas a la Constitución en el 2000, con una amplia participación del FSLN en los distintos poderes del Estado y permitió su elección, al bajar del 45 al 35% mínimo de votos para ser electo Presidente de la República. Desde el mismo día en que tomó posesión, Ortega impuso su “sistema” con un modelo profundamente enmarcado en los tiempos de su primera gestión, 1979-1990, señalado por “atropellar” las leyes y protocolos, que deja para “después”, y se negó a asumir en Casa Presidencial. El gobernante hizo que la Alcaldía de Managua le rehabilitara el viejo Centro de Convenciones “Olor Palme”, donde se supondría atendería, pero después de su asunción, una vez más cambió de opinión y centró en su mansión la Casa Presidencial, en convivencia con la Secretaría General del FSLN. Oficialmente no se dio una explicación por la que Ortega se negó a trabajar en el edificio que donó Taiwán a Nicaragua, pero en forma extraoficial se asegura que su esposa, Rosario Murillo, dice que esa casa “tiene mala vibra”, porque estando ahí a Alemán se le murió un hijo y una hermana, y después cayó preso, mientras que a Bolaños se le murieron dos hijos, y enfrenta cargos que lo pueden llevar a presidio. Daniel, muy dado a “enviar mensajes”, en el día de su toma de posesión no le importó hacer esperar a sus invitados especiales, nacionales y extranjeros, por varias horas mientras llegaba su amigo y aliado, el presidente venezolano Hugo Chávez, rompiendo todo protocolo, e imponiendo de nuevo su sistema de llegar siempre tarde a todo. En esa ocasión, Ortega pecó de “muy mal gusto” para nacionales y extraños, al invitar al acto de toma de posesión a Alemán, quien por muy ex presidente que sea del país, se trata de un reo, sentenciado a 20 años de cárcel por actos de corrupción. La presencia de Alemán fue interpretada como “la reafirmación del pacto de 1999-200”, y la lealtad del líder sandinista con ese arreglo oneroso. Poco tiempo pasó, además, para que el mandatario comenzara a enfrentarse y a atacar a los periodistas nicaragüenses en general, a quienes abandono a su suerte en 1979, y de quienes no se acordó durante 17 años, salvo muy pocas excepciones. En los últimos meses cambió su discurso y en sus ataques distingue entre la mayoría de los periodistas y los dueños de los grandes medios de comunicación, que le atacan. Conforme su “estilo” de gobierno, igual al de los años 80, casi a diario o varias veces a la semana por lo menos, hace actos públicos, para “ventilar” asuntos de Estado, “enviar mensajes” a uno y otros, y fortalecer los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), en los que últimamente ha recibido el espaldarazo de buena parte del Cuerpo Diplomático, con su presencia en esos mítines, aunque antes y en privado hayan presentado sus credenciales como embajadores o firmado acuerdos de cooperación con el Gobierno. Con un equipo de prensa y propaganda sumamente débil, el mandatario desde el primero de sus cinco años de Gobierno, se lanzó en busca de unas reformas a la Constitución, que permitan el cambio del sistema presidencial a un régimen ”Semi-Parlamentario”, en base a sus acuerdos con Alemán y buscando arreglo con el jefe de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre, que a la postre, al menos éste año, no prosperó. Ortega abandonó su discurso contra los magnates “neo-liberales, capitalistas salvajes”, y ya no menciona a quien los así los bautizó, el Papa Juan Pablo II, y ahora “negocia” con Unión FENOSA, a la que prometió “sacar” del país, como la responsable de los racionamientos primero y luego prolongados apagones a nivel nacional, que erosionaron profundamente la economía, negociaciones que aún persisten. Asimismo, el gobierno del líder del FSLN, se vio golpeado por una “repentina” escasez de frijoles, la que se solucionó –también de repente- sin necesidad de importar el producto, al aparecer la cosecha de postrera y la entrega del vital producto de parte de “productores asociados” del gobierno, pero el precio del producto quedó a un nivel 100% superior al de meses atrás. Sorpresivamente, la empresa estatal ENABAS, privatizada años antes con los votos del FSLN, se apareció en el mercado, con silos de almacenamiento y todo, nadie sabe como. A la par, también surgió la escasez de arroz, que le llevó a decir que habían en el país “acaparadores, especuladores”, cuando su principal asesor económico, el comandante Bayardo Arce, es el principal accionista de Agricrop, consorcio que monopoliza el 100% de la importación de ese producto y concentra en sus manos la mayor parte de la producción local. La escasez finalizó, igualmente, con un 50% más de precio para los consumidores. El primer año de gestión de Ortega también fue brutalmente golpeado por el impacto directo del huracán Félix en el Caribe norte, meteoro que inicialmente se había debilitado, pero a pocos kilómetros de nuestras costas retomó un letal poder, alcanzando la máxima potencia en la escala Saffir-Simpson, y que dejó más de un centenar de muertos, 50 desaparecidos, y centenares de millones de dólares en pérdidas para indígenas y afro-descendientes de la zona. Ortega asistió este año en la sesión anual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde además de tocar tangencialmente los temas del país, le dedicó gran parte del tiempo de su ponencia para recapitular las intervenciones militares de Estados Unidos en el mundo, con lo que recibe las críticas de sus adversarios por “meterse en pleitos ajenos”, por su cercanía con la Venezuela de Chávez e Irán, “piedras” en los zapatos de los yanquis. Pese al devastador paso del huracán Félix este año, los apagones de Unión FENOSA, la escasez de frijoles y arroz, una inflación de alrededor del 16%, casi el doble de lo planeado, Ortega termina 2007 con un crecimiento económico de más de 3% del Producto Interno Bruto, y exportaciones de 1,200 millones de dólares, pero con “débil” apoyo a los sectores productivos pobres. El anunciado Banco de Fomento no fue aprobado sino hasta en noviembre por la Asamblea Nacional, y hasta bastante avanzado 2008 abrirá sus puertas a los campesinos marginados de financiamiento desde hace 17 años, mientras que el Programa Hambre Cero y Usura Cero, todavía no benefician a los miles de demandantes, signados por la exclusión, pese a la retórica oficial de que sean de lo más participativos. Asimismo, Ortega concluye su primer 20% de su gestión para el que fue electo, con una profunda sub-ejecución del Presupuesto de 2007, aunque a última hora se entregó dinero “a cuenta” de la ejecución de proyectos. El reto del líder del FSLN es, en primer lugar, proporcionar de oportunidad de empleo a cientos de miles de nicaragüenses, ya que no ha logrado frenar, mucho menos revertir la ola de migración, lo que provoca el desarraigo de las familias, dramas y marcas sicológicas inimaginables, y más pobrezas. 2.- El poder de Rosario Murillo La esposa del presidente Ortega, que salió más victoriosa que nadie al dirigir la campaña electoral, es recompensada con el cumplimiento de la promesa electoral, bien aprendida por todos los ex candidatos presidenciales de la derecha, de que en el Gobierno de la Alianza Nicaragua Triunfa, “las mujeres tendrán el 50% del poder”. Murillo es responsabilizada por toda cuanta cosa ocurra en el Poder Ejecutivo, signado ahora entre el discurso que critica el neo-liberalismo pero que cohabita con este; de sesgo izquierdista, “revolucionario” lo llama, pero profundamente marcado por medidas capitalistas, “fondomonetaristas”; y en el que además lleva el “estilo” personal de la primera dama, que mezcla la religión y el esoterismo. Desde el primer instante, “la compañera Rosario” como se escucha en todas las esferas del gobierno y en el “círculo de acero” de Ortega o de sus más allegados, aunque en voz baja le digan “La Chayo”, o “La Chamucha”, como la han bautizado sus adversarios, asumió ese 50% “y más” del poder, a tal punto que nada se mueve sin su autorización expresa, so pena de perder el cargo, como ocurrió con la ex ministra de Salud, Maritza Cuan, por una publicidad que ni siquiera pagaba el Estado. Además de manejar con mano férrea el control del “50% y más del poder”, la poeta tiene a cargo la Secretaría de Comunicación y Ciudadanía, y en especial, los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), que han causado controversia y una grave crisis política, y además tiene una participación relevante en el Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (CONPES). Rosario preside todas y cada una de los actos o mítines donde participa el jefe de Estado, hace de maestra de ceremonias y lanza largas arengas definiendo entre líneas el marco ideológico del gobierno de Ortega. Murillo ha demostrado que “es dura” a gran parte de los allegados de Ortega, en otros tiempos acostumbrados a dar poca participación a las mujeres, y si así son las cosas dentro del FSLN, ya se puede forjar una idea como “tiene” que ser en el Gobierno, y más aún, ante los adversarios políticos. La primera dama se echó sobre sus hombros el espinoso tema de que el FSLN apoyara la penalización del aborto terapéutico, con lo que Nicaragua retrocedió 150 años en materia legislativa y de derechos humanos, porque desde 1838 la ley permitía la práctica del aborto para impedir la muerte de la mujer, si el caso era clínicamente avalado por tres doctores. Rosario, y ninguna otra primera dama, demostró también su poder fuera de las fronteras nicaragüenses, al ser la única mujer –no gobernante- en estar presente en la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado de Santiago de Chile. El poder de Murillo, además, “está blindado” porque Ortega no puede quitarle ni siquiera un ápice del espacio asignado, porque sería “una victoria política” de los adversarios del FSLN. Sin embargo, para muchos dirigentes del partido en el gobierno, la compañera Rosario debe recordar lo que decían los griegos antiguos: “la exageración es el único pecado que los dioses no perdonan”. 3.- La «desprivatización» de la educación el mayor logro de 2007 Sin menoscabo del crecimiento económico sostenido, similar a los años anteriores pese al Félix, los apagones y demás, revertir el sistema de los llamados “aportes voluntarios” de los padres de familia o desprivatización de la educación pública, fue en mayor y mejor logro gubernamental. El sistema de los aportes instaurado por uno de los profetas del neoliberalismo, el ex ministro de Educación Humberto Belli, fue una carga más al bolsillo de por sí vacío de la población pobre, obligada además a vestir uniforme y calzado, lo que permitió el enriquecimiento irregular de centenares de directores y la pérdida de alrededor de 30 millones de córdobas anuales de parte del Estado, de acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Educación. Además, ese régimen, signado por el cobro de matrícula, por ley gratuita, pedía a los padres de familia para todo, creaba un innecesario contador en cada centro escolar, y recibían además una partida gubernamental en relación por cada estudiante matriculado y retenido, por lo cual su número aumentaba ante la institución aunque fueran fantasmas, lo que se dividían directores y algunos maestros. La reversión de la privatización de la enseñanza pública permitió la entrega de una canasta navideña, como “bonificación” a todos los maestros del país, algo sin precedentes en ese sector. También la gestión del ministro Miguel De Castilla fue meritoria, superando por amplio margen los estándares de sus antecesores, como en la entrega del vaso de leche, de retención escolar, de enseñanza en pre-escolar y centros de estudio para personas con capacidades distintas, logros de todos conocidos. No obstante, debe mencionarse además un “nuevo rostro” en la atención en los centros de salud y hospitales para la población pobre, muy distante del sistema que imperaba hasta la asunción de Ortega, y que marcó “con mano de acero, pero con guantes de seda” la ex ministra Cuan. La atención sigue siendo deplorable, interminables esperas para ser revisado por un médico general, largas semanas para una consulta a un especialista, en muchos casos carencia de insumos médicos o de materiales, lo que obedece a que en la actualidad, los demandantes de salud, el pueblo pobre que antes ni se acercaba a los puestos o centros de salud u hospitales, se han multiplicado en forma estratosférica. Es necesario un reconocimiento al sector salud, que sigue trabajando con las uñas, estresados por la multitud de pacientes, mal pagados, en riesgo siempre, y en muchos casos, incomprendidos por la población, y hasta maltratados. 4.- La incansable lucha contra el narcotráfico El Ejército y en especial la Policía Nacional, consolidaron el respeto que les tienen moros y cristianos por su tenaz y permanente lucha contra el crimen organizado y en especial el narcotráfico, al que le asestaron duros y sostenidos golpes en 2007. Mal equipados, pero con eficientes trabajos de inteligencia, el Ejército y Policía se han coordinado en infinidad de ocasiones este año para desbaratar las rutas de trasiego, para incautar drogas en tránsito, para “quebrar” las estructuras de logística el narcotráfico internacional, como en el caso de la red del cártel de Sinaloa. La eficiencia en esa lucha ha tenido como contra-parte que los narcotraficantes hayan “puesto precio” a la cabeza de la directora general de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, y que algunos de sus oficiales hallan perdido la vida en este trabajo. Granera Sacasa reconoció la labor de los miembros de su institución al afirmar que la de Nicaragua “es la Policía pero pagada, pero la más eficiente del mundo”, frase que le dio la vuelta al mundo. La Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua tienen, además, la delicadeza de proteger la soberanía nacional, al hacer pasar desapercibido y dar “bajo perfil” a la colaboración que reciben de la Agencia de Estados Unidos contra las Drogas (DEA) para “quebrar” al narcotráfico, si es que esa entidad coopera. Todas las operaciones contra el narcotráfico de nuestras instituciones armadas se efectúan con los medios propios, con información local, etc., de acuerdo con esas entidades, aunque por su lado la DEA o las Fuerzas Navales yanquis se ufanes de proporcionar informes o perseguir las lanchas, quizá porque a sus agentes no se les permite operar, ni de civiles, ni armados, menos uniformados en nuestro territorio, aunque otros países del área lo permitan. 5.- Los CPC, centro de la crisis Ejecutivo-legislativo-Judicial Los CPC se convirtieron en el “ojo del huracán” político en 2007, organismos de consulta y participación ciudadana, creada e integrada por Ortega en las estructuras de su gobierno, desde que pidió al Parlamento votar la estructuración de su gabinete. Los diputados de la derecha, inicialmente aprobaron a los CPC como parte de las estructuras gubernamentales, pese a saber que representan lo que Ortega desde su campaña electoral propaló: “la participación del pueblo en la toma de decisiones, en las alcaldías, ministerios, en todo”. La derecha, torpe, respondió a las quejas de algunos medios de comunicación y de un operador político investido de comentarista de radio y televisión, “satanizando” a los CPC, tildándolos de ser los antiguos Comités de Defensa Sandinista (CDS) “ojos y oídos de la Revolución”, y de ser un aparato del FSLN que se financiaría del presupuesto público para hacer trabajo partidario y espiar a la población. Posterior a su aprobación mediante ley, los legisladores derechistas optaron por revertir su posición anterior, y votaron por mayoría otra ley, sacándolos del Gobierno, legislación que vetó Ortega, alegando que la Asamblea Nacional de esa forma invadía las facultades del Ejecutivo, y violaba al menos 7 artículos de la Constitución. Luego de varias semanas, el veto fue enviado a comisión y una vez más a ser sometido a discusión en el pleno del Legislativo, donde la aplanadora de los diputados derechista la aprobó, en los mismos instantes en que los dirigentes de los CPC recurrían de amparo ante los tribunales. El Tribunal de Apelaciones de Managua dio a lugar el recurso de amparo de los CPC, que incluyeron el reclamo de Ortega de “invasión” de sus facultades, por lo que ordenó al presidente del Legislativo, el sandinista René Núñez, no enviar a publicar en el diario oficial la ley de rechazo al veto presidencial, en base a lo que establece la Constitución: “las resoluciones judiciales son de ineludible cumplimiento”. Espoleada por la campaña mediática, la derecha reaccionó exigiendo publicar la ley de rechazo al veto de Ortega, alegando el precepto constitucional de que nadie “puede interrumpir el proceso de formación de la ley”, originando crisis, al retirarse del plenario, para volver después a someter tres proyectos de ley para amnistiar al ladrón de Alemán, largándose de vacaciones, previo cobro de sus elevados salarios. Dicha crisis también tocó a la Corte Suprema de Justicia, a cuya Sala Penal fue a caer el amparo del Tribunal de Apelaciones de Managua a los CPC, y de la que se retiraron los tres magistrados liberales para no emitir la resolución que confirmaba, en base a argumentos constitucionales, que el Parlamento invadió las facultades del Ejecutivo. Los tres magistrados fueron sustituidos por igual número de magistrados sandinistas de otras salas para emitir el fallo. Hasta ahora, Ortega reafirma la legalidad de los CPC, tal como manda el fallo de la Sala Penal del Poder Judicial, que debe ser ratificada por la corte plena, y es aún una materia “aún pendiente”. 6.- Alemán en calidad de reo, de privado de libertad Otra noticia que fue de gran importancia en 2007, fue la resolución de las magistradas Ileana Pérez y Ángela Dávila de la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua, en la que confirman la sentencia a 20 años de presidio para el ex presidente y reo Arnoldo Alemán. Con el disentimiento de su colega, el magistrado liberal Rafael Avellán, Pérez y Dávila confirmaron la sentencia a Alemán por lavado de dinero y de activos provenientes de actividades ilícitas, y los cinco años de cárcel por cada uno de los delitos de malversación, fraude al Estado, peculado, asociación e instigación para delinquir, y delito electoral. Las magistradas ordenaron que el líder del Partido Liberal Constitucionalista se mantenga bajo custodia del Sistema Penitenciario Nacional en su hacienda de El Chile, bajo las restricciones de un preso, limitadas sus visitas, porque perdía su régimen de convivencia familiar. Dos intentos de la Sala Penal Dos del mismo tribunal de alzada, fracasaron en restituirle el régimen de convivencia familiar a Alemán, quien permanece como reo en su hacienda. La medida contra Alemán, tomada cuatro años después de sentenciado, ha sido calificada como una forma de presión de Ortega, o de castigo porque el caudillo del PLC no logró que sus diputados se dispusieran a discutir y después votar el sistema Semi-Parlamentario, que supuestamente “perpetuaría” en el poder al líder del FSLN, y por el fiasco con los CPC. El caso de Alemán Lacayo, al que ninguna autoridad ha intervenido todos sus bienes para que restituya el daño económico causado al Estado, como ordena su sentencia, se dice está en manos de una “negociación política”, lo que 2008 pondrá en claro. 7.- La aparición del «Bloque contra la dictadura» Para defender a Alemán y desarticular, según ellos, a los CPC, surgió entonces en la Asamblea Nacional, el denominado “Bloque contra la dictadura”, formado por diputados del PLC de Alemán, la ALN de Montealegre, del Movimiento Renovador Sandinista y la autollamada Bancada de la Unidad (liberal). El famoso bloque rápidamente fue bautizado por Ortega como el “Bloque por la corrupción”, habida cuenta de que la mayor parte de los diputados que lo forman son firmantes de los proyectos para darle amnistía al reo de Alemán. La existencia del “bloque” está a prueba, debido a las desconfianzas mutuas de sus integrantes, en particular de los disidentes sandinistas, que temen quedar “guindados de la brocha” como se dice popularmente, por la tendencia de sus aliados a dejar a medio camino las iniciativas emprendidas. La propia dirigente de la Bancada de la Unidad, Yamileth Bonilla, admitió que en torno a la amnistía de Alemán, algunos de sus colegas no la acompañarán, “por motivos personales”, y lo mismo se piensa en las filas del PLC y la propia ALN, con lo que se prevé un desmoronamiento en cualquier momento. Sin embargo, el “bloque” le dio hacer el trabajo sucio a la gente del Movimiento Renovador Sandinista: organizar una marcha confrontativa contra de los CPC el 10 de enero de 2008, el mismo día en que por ley Ortega debe rendir su informe anual ante la Asamblea Nacional, y el mismo día y hora en que el FNT anunció una manifestación en rechazo a la amnistía a Alemán. A su vez, el MRS le dio esa tarea al Movimiento Autónomo de Mujeres. 8.- La liberación del violador y asesino Volz La ciudadanía una vez más fue conmocionada en 2007, cuando hace unas semanas, dos magistrados liberales del Tribunal de Apelaciones de Granada, emitieron una resolución en la que revirtieron la condena al estadounidense Erick Stanley Volz. Los jueces liberales de alzada exoneraron a Volz de los 30 años de presidio por violación y asesinato de una joven comerciante de san Juan del Sur, pero confirmaron la sentencia de cárcel al nicaragüense Julio Martín Chamorro, que fue juzgado y condenado con el estadounidense por los mismos cargos y en el mismo juicio. Supuestamente bajo la protección de un poderoso senador republicano de su país, Volz ni siquiera estaba en la cárcel, sino internado bajo vigilancia en el hospital de la Policía Nacional, Carlos Roberto Huembes, bajo presuntas enfermedades estomacales, mientras todos estos meses su familia ha pagado grandes espacios, en los medios de comunicación más “poderosos” y que se dicen objetivos, alegando su inocencia. La sentencia y posterior orden de libertad a Volz generó una amplia cobertura de los medios, que lograron verlo en una ambulancia del hospital, sin esposas, protegido con chaleco antibalas y una enorme caravana vehicular, burlando a la justicia, dirigiéndose al Sistema Penitenciario, el papel que registra que era puesto en libertad, para después ser metido en el avión secretamente. Los magistrados de la Comisión de Administración de Justicia y Carrera Judicial de la Corte Suprema de Justicia anunciaron que investigarán el caso de la liberación del estadounidense, citando a los dos magistrados liberales que firmaron la resolución, al presidente del tribunal, a la Fiscalía, abogados defensores y acusadores, pero también advirtieron que sólo emiten sanciones administrativas, aunque éstas pueden llegar a la destitución del cargo. Entre los magistrados liberales que liberaron a Volz, figura un honorable que para colmo tiene ciudadanía estadounidense, en violación a la Constitución, que establece que para ser magistrado, debe “ser nacional de Nicaragua”, y eso nos lleva a… 9.- Lo más lamentable: los magistrados legislan La comparecencia de los magistrados de la Comisión de Administración de Justicia y Carrera Judicial de la Corte Suprema de Justicia, fue lamentable, al revelar el magistrado Rafael Solís, que ellos legislan. Consultado en torno a por qué uno de los magistrados que liberó a Volz ostenta la ciudadanía norteamericana y es magistrado, en contra de lo establecido en nuestra carta magna, Solís Cerda dijo que eso lo “sabían” de antemano, y que no sólo había sido electo, “sino reelecto”, por sus méritos, su comportamiento. Solís Cerda explicó que ese magistrado yanqui imparte justicia a los pinoleros porque los magistrados del máximo tribunal “habían interpretado” que lo que manda la Constitución al respecto “se aplica sólo a los funcionarios electos por el voto popular”. Lamentable, que un hombre tan inteligente, de tanto peso en la justicia, y en el FSLN, tenga semejante desliz ante los medios de comunicación, que para su suerte, pasaron desapercibido que afirmaba que interpretando la Carta Magna, los magistrados legislan en Nicaragua. Según la Carta Fundamental, al Poder Judicial le toca “aplicar” la Constitución, las leyes, “interpretar” las leyes le corresponde a la Asamblea Nacional. Es por ello, por andar “interpretando” en el Poder Judicial las leyes, y al mismo tiempo legislar, es que estamos como estamos. Javier Rayo. La Primerísima.

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