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Cada minuto, 55 mujeres latinas son infectadas con VIH

Radio Rebelde. Desde La Habana. | 5 de Enero de 2008 a las 00:00
La batalla contra el SIDA se sigue librando de diversas maneras pero, en tanto, la muerte continúa tocando a las puertas de la población en los cinco continentes. Mientras los científicos continúan enfrascados en la búsqueda de un tratamiento para la cura, en solo 25 años el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante de la enfermedad, infectó a unas 65 millones de personas, de las cuales 25 millones ya fallecieron. El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), cuyos primeros signos de existencia aparecieron en pacientes aislados en los años 80 del pasado siglo, se ha convertido en una epidemia sin fronteras, causante de más muertes que las ocasionadas por las guerras de los últimos cinco lustros. Aunque afecta a hombres y mujeres, su impacto es cada vez mayor en la población femenina, tendencia que la mayoría de los expertos atribuyen en lo fundamental a la desigualdad de género. En una reunión sobre el tema que reunió a Primeras Damas y líderes latinoamericanas, en Honduras, se concluyó que esa enfermedad “tiene de manera cada vez más clara y definida un rostro joven y femenino”. De ahí que las participantes coincidieran en que es el momento de concentrar los esfuerzos en la prevención del VIH en ese grupo de la población y promovieran un compromiso político y social que movilice recursos para reducir su vulnerabilidad ante la epidemia. Las mujeres conforman casi la mitad de los infectados en el mundo, con una cifra que rebasa las 17 millones, según la ONU. A cada minuto 55 son contagiadas en América Latina y el Caribe. La cifra de las que viven con VIH en la región se elevó de 450 mil en el 2004 a 510 mil en el 2006, aunque las estadísticas pueden ser incompletas y el número muy superior. Según la coordinadora de ONUSIDA para Belice, Guatemala y El Salvador, María Tallarico, apenas el 20 por ciento de los pacientes recibe un tratamiento adecuado y en el caso de las mujeres, solo un 11 por ciento puede evitar la transmisión de la infección de madre a hijo. Para Cecilia Maurante, del Fondo de la Población de las Naciones Unidas, en el Caribe la situación es preocupante, pues de cada diez personas que viven con el VIH/SIDA, cinco son mujeres. La enfermedad del SIDA, que destruye la inmunodeficiencia del organismo humano, se transmite por vía sexual, sanguínea (transfusión de sangre, pinchazos, heridas), o de madre a hijo, durante el embarazo, el parto y la lactancia. La imposibilidad de acceder a sistemas organizados de salud, en especial las de menos recursos, les impide tener información sobre la enfermedad, cuidados de salud, campañas de prevención, exámenes diagnósticos y consejería, lo cual las hace más vulnerables en muchos países donde la sociedad las excluye por su condición socio-económica. A este dramático panorama se une las pocas oportunidades de empleos, que obliga a muchas a prostituirse desde la adolescencia o, en el mejor de los casos a depender económicamente del marido y satisfacerlo sin protestas, si él no desea utilizar el condón como protección para ambos. La violencia es también en parte responsable. Millones de ellas son víctimas de abuso sexual y más de la mitad señalan como ejecutor a su pareja. A su vez, la trata de mujeres y niñas para la explotación sexual con fines comerciales amplía la posibilidad de transmisión del VIH. Según la UNICEF, menos del 10 por ciento de las embarazadas accede a los servicios de prevención de la transmisión del virus de madre a hijo y cada minuto un niño fallece por SIDA y otro contrae la enfermedad. Menos del cinco por ciento de los menores seropositivos recibe tratamiento y apenas el 10 por ciento de los huérfanos infectados obtiene apoyo público. Investigaciones realizadas en Malawi advierten que la posibilidad de morir es 3,3 veces mayor entre los menores que perdieron a sus madres a causa del SIDA, mientras en Zimbabwe, el 65 por ciento de los hogares se desintegra cuando falta la presencia femenina. La imposibilidad de acceder a los costosos tratamientos para alargar la vida constituye un problema que afecta por igual a hombres y mujeres pobres. Cifras conservadoras señalan que a nivel mundial estos medicamentos solo llegan a una de cada cinco personas que lo requieren. Aun cuando algunos países dedican recursos para la atención de los enfermos y en programas de prevención, en ocasiones estos no llegan a las personas más expuestas al riesgo de contagio, como los jóvenes, las mujeres y las niñas.

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