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DEA viene a explicar su cooperación con Policía

Confidencial. Desde Managua. | 22 de Enero de 2008 a las 00:00
Una misión de alto nivel de la DEA (Drug Enforcement Administration) del gobierno de Estados Unidos, visitará Managua en la primera semana de febrero, para reunirse con el presidente Daniel Ortega. El propósito primordial de la misión es explicarle al presidente Ortega cuáles son las actividades que realiza la DEA en coordinación con la Policía Nacional y abordar otros temas de seguridad de interés común en Nicaragua y en la región, explicó a Confidencial John Feeley, encargado para Centroamérica en el Departamento de Estado. El pasado 10 de enero, Ortega acusó a la DEA de hacer pagos y anómalas transferencias de dinero a altos oficiales de la Policía Nacional, “con el pretexto de combatir la droga, están descomponiendo a la gente”, señaló el mandatario. La acusación presidencial fue rechazada por la embajada norteamericana en Managua. “Ninguno de los programas que lleva a cabo la DEA o la INL (Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado) con la Policía Nacional Nicaragüense provee algún pago directo u indirecto de salarios a sus oficiales. El Gobierno de los Estados Unidos provee toda su ayuda tanto a la PNN como a otros beneficiados de acuerdo a las leyes de Nicaragua”, asegura el comunicado. Según la embajada, dichos programas consisten en entrenamiento y capacitación, ayuda de expertos, asistencia operativa y entrega de equipos para facilitar la labor de la Policía Nacional frente a la acción delictiva del narcotráfico. Fuentes vinculadas al tema de seguridad, confirmaron que la visita de alto nivel de la DEA y el INL estaba en proceso de coordinación desde antes de las declaraciones del Presidente el 10 de enero, aunque las acusaciones públicas de Ortega tuvieron el efecto de ratificar la trascendencia del encuentro para el gobierno de Estados Unidos. “Posiblemente él (el presidente Daniel Ortega) tiene algunas preocupaciones y por eso estamos trabajando con el gobierno para poner en agenda esta reunión con altos funcionarios de la DEA tanto como del Departamento de Estado, para poner sobre la mesa exactamente cuáles son las actividades de la DEA en el país de Nicaragua y en la región de Centroamérica”, dijo Feeley. El funcionario del Departamento de Estado destacó que hasta ahora “hemos experimentado una cooperación excelente. Con la jefe de policía Aminta Granera tenemos una relación muy estrecha y encontramos que hay mucha disponibilidad y deseo en el gobierno de Nicaragua de enfrentar las amenazas de drogas, de la inseguridad en la región, de trata de blancas, etc.” Nicaragua es percibida en Washington como el país más seguro de la región que rompe con el patrón dominante de Honduras, Guatemala, y El Salvador, en lo que respecta a la acción de las maras y los altos índices de criminalidad. Además, la Policía Nacional bajo el liderazgo de la primer comisionada Granera goza de mucho prestigio y credibilidad por su efectividad y es considerada un actor clave en la región para colaborar en el combate contra el tráfico de drogas, armas y personas. Por su parte el vocero del Ejército, general Adolfo Zepeda, confirmó haber sido informado por los agregados militares de Estados Unidos sobre la visita entre el 3 y el 5 de febrero de Christy McCmbell, subsecretaria adjunta para asuntos de drogas del Departamento de Estado (INL). Como Estados Unidos mantiene un programa de cooperación con la Fuerza Naval en la lucha anti-drogas, no se descarta que se produzca un contacto de la funcionaria norteamericana con la institución militar. Otro de los temas que se abordará en el encuentro con el presidente Ortega es el proceso conocido como “Iniciativa de Mérida”, un programa de cooperación en temas de seguridad entre Estados Unidos, México y Centroamérica, lanzado en noviembre del año pasado por el presidente George Bush. El programa persigue combatir “el tráfico de drogas, el crimen transnacional, y el terrorismo”, según la versión oficial del Departamento de Estado. Concebido como un programa para tres años con un monto presupuestario de 1,400 millones de dólares, Bush pidió al congreso una primera partida de “aprobación rápida” de 550 millones de dólares. En el caso de México, Bush solicitó 500 millones de dólares para un programa que contempla la compra de helicópteros y aviones para interceptar el tráfico de drogas perpetrado por los carteles y el tráfico de armas. Para los países miembros del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) Bush pidió al Congreso 50 millones de dólares. De esta cifra, la mayor parte estaría destinada a países en los cuales la incidencia de las maras representa un grave problema de seguridad. Y se calcula que a Nicaragua le corresponderían solamente unos dos millones de dólares. Este monto de cooperación para Centroamérica y Nicaragua, está muy por debajo de las expectativas del presidente Ortega y lo que éste ha demandado ya oficialmente al gobierno de Estados Unidos. Una fuente de la Cancillería confirmó que el gobierno de Nicaragua le planteó oficialmente a Estados Unidos que se establezca un fondo de cooperación para Centroamérica de 1,000 millones de dólares, como contrapartida del aporte que realizan estos países en la lucha antidrogas. La solicitud de Ortega, cuyos detalles no han sido divulgados en Nicaragua, no ha tenido una respuesta oficial de parte de Estados Unidos, pues para ser analizada antes debería ser concensuada con los demás países miembros del SICA. Oficialmente, el gobierno de Estados Unidos sostiene que en la década 1997-2007, brindó una colaboración a distintos programas de seguridad, a través de entrenamiento y equipos, para la lucha antidrogas, por mas de 6 millones de dólares. Sin embargo, este monto, equivalente a unos 600 mil dólares anuales resulta ínfimo en comparación con el aporte económico que brindan la Policía y el Ejército en la captura de cargamentos de drogas y dinero ilegal. Un experto independiente asegura que solamente en el 2007, el Ejército y la Policía, capturaron 3.6 millones de dólares en dinero ilegal, y más de 14 toneladas de cocaína que en el mercado internacional equivalen a unos 400 millones de dólares. “Entonces, en realidad estamos hablando de una mínima ayuda de seguridad que no guarda ninguna comparación con la contribución que hace Nicaragua”, concluyó el experto.

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