Escúchenos en línea

Cuba pone en su lugar al impertinente y arrogante presidente de Costa Rica

| 15 de Agosto de 2006 a las 00:00
Excmo. Sr. Oscar Arias Presidente de la República de Costa Rica Señor Presidente: He leído con sorpresa algunas declaraciones de prensa atribuidas a Usted, referentes a la cancelación de un encuentro que celebraríamos en ocasión de la reciente ceremonia de Toma de Posesión del Presidente de la República de Colombia. De acuerdo con la agencia de prensa NOTIMEX, en un cable del 9 de agosto fechado en San José, Costa Rica, Usted no tuvo oportunidad de hacer reclamos sobre cuestiones de política interna de Cuba porque "Don Carlos Lage me dijo que no quería hablar sobre esos temas, y yo no acepto ninguna reunión en que me condicionen la agenda". Debo aclarar la verdad sobre lo sucedido. En primer lugar, conocimos oficialmente su interés de reunirse con el Comandante en Jefe Fidel Castro en Colombia mediante una nota del 24 de julio del 2006 de su Cancillería a nuestro Consulado General en Costa Rica; interés que luego fue reiterado por vía de la Embajada de Costa Rica en Colombia, pero en esta ocasión para una reunión conmigo, una vez conocido que sería la persona designada para representar a Cuba en las ceremonias. Confieso que no estaba en nuestro ánimo aceptar el encuentro conociendo sus posiciones públicas contra la Revolución cubana. No obstante, su Embajada en Colombia indicó que el motivo de la reunión era que se había acordado por el Gobierno de Costa Rica el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre nuestros dos países, asunto que no hemos solicitado, ni era de nuestro interés en las actuales circunstancias, pero aceptamos la reunión como un gesto de elemental cortesía. Una vez fijado el encuentro para las 18:45 horas del pasado 7 de agosto en la Residencia del Embajador cubano en Bogotá, se conocieron despachos de prensa con declaraciones suyas adelantando que en dicha reunión, Usted enviaría un mensaje dirigido al compañero Raúl Castro en el que haría demandas irrespetuosas e injerencistas. Se habló con su Embajador en Colombia expresándole que ante tales declaraciones no habría encuentro alguno. O Usted mintió o su Embajador mintió sobre el objetivo de la reunión. Tal vez Usted recuerde que poco antes del almuerzo oficial, cuando los jefes de delegaciones extranjeras nos encontrábamos en el Palacio de Gobierno, coincidimos brevemente. Yo no lo busqué y usted ni siquiera preguntó por qué habíamos cancelado la reunión. Posteriormente, y en el mismo lugar, fui abordado por su Canciller, Sr. Bruno Stagno, quien aseguró que los medios de prensa habían manipulado sus declaraciones, que no habría ningún mensaje e insistió en mantener la entrevista solicitada por Usted. Otra vez debo señalar que o Usted mintió a la prensa o, en este caso, su Canciller mintió a la delegación cubana. Su Ministro de Relaciones Exteriores no pudo, sin embargo, dar garantías de que Usted se conduciría con el debido respeto a los asuntos internos de Cuba, por lo que le reiteré que en ese caso no habría reunión. Una hora más tarde el Embajador de Cuba en Colombia se dirigió nuevamente a su Embajador y le ratificó que la reunión estaba suspendida, lo cual su Embajador lamentó. Debemos ser precisos: la iniciativa de la reunión fue siempre de su Gobierno, la parte cubana nunca la solicitó y no fue Usted ni ninguno de sus funcionarios quienes suspendieron el encuentro porque "se le tratara de condicionar la agenda". Fui yo quien lo hizo, porque la agenda anunciada por Usted a la prensa constituía una ofensa a nuestra Revolución y a nuestro pueblo y demostraban su arrogancia y afán de protagonismo, aunque sea en defensa de las peores causas, y aunque lo conduzcan a sumarse a la postura de bloqueo contra Cuba, que lleva adelante el corrupto y genocida gobierno de los Estados Unidos. Alguien que se dice defensor de la democracia y de los derechos humanos no puede, mintiendo, aspirar a ser tomado en serio. El pueblo de Cuba ha enfrentado durante más de 47 años una guerra sucia del Imperio, secundado en América Latina por algunos de sus lacayos de turno. Hemos logrado resistir con éxito, sin claudicar ni renunciar a uno solo de nuestros principios, porque amamos demasiado la libertad, la soberanía, la autodeterminación y la justicia, y porque en su defensa hemos empleado las armas más poderosas que existen: ideas justas y verdades. Atentamente,

Carlos Lage Dávila Vicepresidente Consejo de Estado República de Cuba


Descarga la aplicación

en google play en google play