Carlos Fonseca

Matagalpa. Por Margine Gutiérrez (*) | 8 de Noviembre de 2018 a las 11:10
Carlos Fonseca
Comandante Carlos Fonseca Amador

Desde siempre Matagalpa lo tuvo como su más grande héroe. Lo guardó en su corazón, lo cuidó y protegió del acecho criminal de la genocida. Muy pronto se volvió una leyenda y un mito.

"Dicen que anoche Carlos Fonseca vino a ver a su mamá".

"Dicen que estuvo donde Marquitos Altamirano y con Ramón Gutiérrez".

"Carlos Fonseca estuvo en el entierro de doña Agustina. Andaba disfrazado".

La guardia echaba a rodar la bola de que lo habían matado, porque a él lo mataban en todos los combates, pero de nuevo aparecía y así estuvo en Raití, en Bocay, en Pancasán, en la Casa de Las Nubes entrenando al Comando Juan José Quesada y en cientos de combates.

Pero el pueblo, que siempre lo creyó invencible, como realmente lo es, decía que no. Que no lo han matado. Y así crecimos en Matagalpa. Buscándolo por las calles porque todos creíamos que de repente se aparecía. O corriendo hacia la morgue del Hospital San Vicente cada que allí bajaba un helicóptero, que siempre presagiaba muerte, para ir a ver si no era Carlos Fonseca al que traían.

Él caminó junto a nosotros por estos cerros con sus calles empinadas y nosotros crecimos junto a él. Siempre nos hizo sentir que era de los nuestros y nosotros siempre lo quisimos así, omnipresente y omnipotente.

A ese vendedor de lecheburras y melcochas, voceador de periódicos, estudiante pobrísimo y genial –Estrella de Oro del Instituto Nacional Eliseo Picado, INEP– hombre con una profunda y acerada conciencia de clase, militante revolucionario de toda una vida se le puede decir lo mismo que Fidel al Che: "hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha. Constituyó por sus virtudes un verdadero modelo de revolucionario".

Hoy renuevo mi compromiso ante Carlos Fonseca.

El Juramento de Carlos Fonseca y que todos los militantes del FSLN hicimos con la mano puesta en una bandera del FSLN. Unos lo hicimos antes del 79 y otros, seguramente, después.

"Ante la imagen de Augusto C. Sandino y Ernesto "Che" Guevara, ante el recuerdo de los héroes y mártires de Nicaragua, América Latina y la humanidad entera, ante la historia, pongo mi mano sobre la bandera roja y negra que significa "Patria Libre o Morir", y juro defender con las armas en las manos el Decoro Nacional y combatir por la redención de los oprimidos y explotados de Nicaragua y el mundo. Si cumplo este juramento, la liberación de Nicaragua y de todos los pueblos será mi premio; si traiciono este juramento, la muerte oprobiosa y la ignominia serán mi castigo".

(*) Periodista, militante del FSLN. Reside en Matagalpa.