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La «conversión» de Jaimitón, por Roberto Larios Meléndez

Managua. Trinchera de la Noticia. | 29 de Febrero de 2008 a las 00:00
La conversión del presidente de la junta directiva del diario La Prensa, don Jaime Chamorro Cardenal, marca sin lugar a dudas este año la conmemoración del treinta aniversario del Día del Periodista nicaragüense, día en que -paradojas de la vida- recordamos y recordaremos por siempre a su hermano, el doctor Pedro Joaquín Chamorro. Cuando me di cuenta que mañaneó para llegar temprano al “Despunte” de Allan Téfel en Radio El Pensamiento hace como un mes, no lo podía creer. ¿Don Jaime en una radio considerada hasta ahora por La Prensa como un medio “chapiollo” y de paso saludando en el camino a unos cuantos periodistas “papa frita”?. -¿Qué es esto?, ¿qué le estará pasando a don Jaime?, me pregunté. Había que verlo para creerlo. Pero la semana pasada, otra vez me dejó boquiabierto cuando lo vi aparecer entre los homenajeados por esta nueva organización de eventos periodísticos que entregó los premios “Ángel de la Comunicación”. Ahí fue que acabé de convencerme de que el otrora inalcanzable presidente de La Prensa está sufriendo al parecer una profunda conversión personal. Porque esa foto de primera plana donde el joven reportero de televisión Abel Calero Junior –cuyo nombre no alcanzó en el pie de foto- le entrega al encumbrado presidente de La Prensa un premio en el que además lo declaran “Angel de los Periodistas” (¿?), hay que guardarla para la historia. No se si sólo esperó que terminara el acto para irse rápidamente, o si en su afán de hacerse “amigo” de los periodistas se quedó al brindis. ¿Cuánto tendría don Jaime de no echarse tragos de Flor de Caña con periodistas como Nacho Briones, Tapia Molina, Fuentitos, Julio Armas, Mario Fulvio, Ernesto Aburto y otros colegas de no tanta alcurnia (y riales) como él?

Acercándose a la «chusma»

Nada extraño sería que lo viéramos -como lo mirábamos hasta hace poco- en el “círculo vicioso” del canal Dos y el grupo de emisoras “anti-pacto”, haciéndole upas a los banqueros y saqueadores del gobierno anterior. Pero verlo ahora tan sonriente y humilde relacionándose con lo que ese diario ha considerado por siempre como “la chusma” del periodismo, eso sí que es todo un acontecimiento. Creo que es la primera vez que se ve a los dueños de La Prensa compartiendo (y ahora también incluso “departiendo”) con reporteros de a pie, “radieros” como les han dicho siempre, pequeños empresarios radiales y organizaciones de periodistas. Porque lo cierto es que ni don Jaime ni su periódico han sido jamás amigos de los periodistas, aunque, bueno, tal vez en esto estoy exagerando un poco, porque el doctor Pedro Joaquín Chamorro sí era amigo de los periodistas. Claro, Pedro era periodista, mientras don Jaime ha sido siempre un empresario para quien los y las periodistas no son más que un instrumento de producción, mano de obra siempre barata y descartable para mantener funcionando la empresa periodística que controla desde la desaparición de Pedro y la fundación de El Nuevo Diario. No aparece registrado en la mayoría de los informes sobre la situación de la libertad de prensa en Nicaragua y es un gran contrasentido para un diario que se dice guardián de la democracia, pero es la verdad: La Prensa de don Jaime -al igual que la mayoría de los grandes medios de comunicación en Nicaragua- no permite la sindicalización o participación en asociaciones gremiales, ni a los periodistas ni mucho menos al resto de sus trabajadores. Ahí ningún periodista puede pertenecer públicamente a ninguna organización, ni a la APN ni al Colegio, mucho menos a la UPN. La Prensa por décadas ha evitado hasta lo último pagar a los corresponsales de los departamentos como periodistas de planta. María José Bravo, la periodista mártir que murió reporteando para ese diario en Acoyapa, no tenía cargo de corresponsal, sino de “colaboradora”, un cargo inventado por don Jaime para no pagar a los y las periodistas los beneficios de seguro social y aguinaldo, entre otros. María José Bravo ganaba cuando murió 50 pesos por nota publicada, así que imagínense ustedes cuánto podría la joven recibir en un mes de trabajo en La Prensa. Y dicen que la “ayuda” que le habían aprobado los directivos del diario al niño que dejó huérfano la joven, ya se la suspendieron… ¿Será cierto? Pero sobre todo recordemos que cuando don Jaime y compañía hicieron de La Prensa el periódico oficial del presidente Bolaños y de los banqueros, no volteaba a ver (más que sobre el hombro) a éstos para quienes ahora don Jaime es un “ángel de la guarda”. Cuando se sentaba en la Casa Mamón a beber “tiste” con don Enrique mientras se repartían el pastel del erario con los “anti pacto”, estoy seguro que no se acordaba de estos periodistas que ahora parece ver con otra cara. Tal vez ahora que ya entró en vigencia la Ley de Acceso a la Información Pública podemos revisar las cuentas de La Prensa durante el gobierno de Bolaños, para saber exactamente cuántos millones de dólares de nuestras costillas alimentaron esos cinco años los bolsillos de los dueños de ese diario. Ahí mismo podríamos ver cuánto del pastel les tocó a estos que parecieran alegrarse de la conversión de don Jaime y ahora lo reciben como hijo pródigo del periodismo. ¿Será real o ficticia esta conversión de don Jaime? ¿Será que de verdad está dispuesto a bajarse de la nube donde se subió en el gobierno de Bolaños y a convertirse en un “ángel” para los periodistas?; ¿irá por ejemplo a brindar estabilidad laboral a los colegas que tan bien le sirven?; ¿les irá a aumentar los salarios?; ¿va a pagar las horas extras y los turnos de fin de semana?. Ya lo veremos. Esperemos que la conversión de don Jaime sea sincera. Ojala que no sea una “llamarada de tuza”, ahora que necesita de los periodistas y sus organizaciones para que lo ayuden a capear el temporal de los CENI´s, que ha hecho estallar en pedazos los vidrios del techo de su arrogancia.

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