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Gerardo Rodríguez, un cura que evoca orgulloso a Sandino

Managua. Consejo de Comunicación y Ciudadanía. | 4 de Marzo de 2008 a las 00:00
El pasado 23 de febrero, el gobierno de Nicaragua rindió homenaje al 74 aniversario del asesinato del General de Hombres Libres Augusto C. Sandino, con un oficio religioso en la parroquia de Santa Ana, en Niquinohomo, la tierra natal del padre de la Revolución Popular Sandinista. En esa oportunidad, la homilía del Padre Gerardo Rodríguez, el cura párroco, hizo una vehemente defensa del trabajo del gobierno del presidente Daniel Ortega y concluyó citando una de las más célebres frases de Sandino. Este es el texto íntegro de las palabras del padre Rodríguez. Las obras valen por el amor con el que las hacemos Buenas tardes, hermanas y hermanos en Cristo Nuestro Señor; Excelentísimo señor Presidente de la República, Doctor Honoris Causa, Comandante Daniel Ortega Saavedra; compañera, amiga, poeta y Coordinadora del Consejo de Comunicación Social y Ciudadanía, Rosario Murillo Zambrana; hermanos todos y todas en Cristo Jesús. Hace 74 años, el 21 de febrero de 1934, al bajar la Loma de Tiscapa, después de una cena con Sacasa, el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino es capturado y posteriormente asesinado con los Generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, por orden de Somoza García. Poco antes, su hermano Sócrates había corrido la misma suerte. El Coronel Santos López, quien participará posteriormente en la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, logra escapar. Fueron visionarias las palabras expresadas un 1º de julio de 1927, cuando Sandino dijo: "El hombre, que de su Patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído y no sólo ser oído, sino también, creído." Su muerte, como la de muchos nicaragüenses que derramaron su sangre para ver a Nicaragua, libre de todo tipo de pactos, de toda corrupción y amarres con quienes son considerados adversarios, fue producto de la injusticia, a quien Sandino definía: "La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el universo y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu." El sueño de Sandino debe cumplirse, su muerte debe honrarse, los nicaragüenses pensamos que este ideal lleva un proceso paulatino. La solidaridad es un elemento que se forja en el diario vivir. Daniel, Rosario, pueblo en general, vamos construyendo la historia y será ella la que nos dé la gloria o el fracaso. Si nos alejamos del Dios Todopoderoso y de los sufrimientos de nuestra población, nuestros nombres no se recordarán y, ni siquiera serán tomados en cuenta, para que se eleve una plegaria al Creador que hace salir su sol sobre buenos y malos; que hace caer su refrescante lluvia, sobre buenos y pecadores. ¿Cómo podremos evaluar nuestro trabajo? ¿Cómo saber si estamos construyendo la civilización del Amor? Este año es decisivo, nos lo recordaba la compañera Rosario, en el crecimiento de las oportunidades y en el reconocimiento de los derechos de la ciudadanía. Hay que crear diferentes modalidades de trabajo, el pueblo, los pobres de verdad, el que vende tortillas, el que lustra zapatos, el que va a seleccionar basura a La Chureca, el niño huelepega, la viuda a la que no se le ha administrado justicia por la muerte su marido. El anciano que está solo en un asilo esperando la voluntad de Dios, nuestros indígenas, el artesano, el obrero, el que pide en los semáforos, los afectados por las políticas extranjeras que condicionan lo poco que dan, el maestro, etc., al igual que la empresa privada, necesitan ser escuchados. Urge, al igual que lo hace el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, establecer un programa Aló Presidente, con nuestra idiosincrasia pinolera, para que el Pueblo Presidente dé sus sugerencias y opiniones. Precisamos que bajo el ideal sandinista, se instituyan infraestructuras y condiciones materiales que procuren dignidad en la vida de las familias. Como cristianos, debemos velar por la defensa de los derechos del ser humano, sin descuidar también el aspecto de los deberes de los ciudadanos. Los servicios básicos deben mejorar. Niquinohomo, Valle de Guerreros, patrimonio de la nación, desde este templo amado, consagrado a los abuelitos del Señor, Santa Ana y San Joaquín, tierra de Sandino y del Comandante William Ramírez, hoy afianzamos nuestro amor a Dios, a nuestros semejantes, a nuestra naturaleza, a nuestras riquezas patrimoniales y por eso queremos decirle, a Daniel y a Rosario, que queremos que se rehabilite el Museo de Sandino en este Municipio. Es un grito que resuena en las calles y en las comarcas... El Corozo, Los Huérfanos, Las Crucitas, Santa Rita, El Portillo, Justo Romero, Hoja Chigüe, Los Positos, Tierra Blanca, Las Mercedes y El Guapinol, promoviendo así, en este noble pueblo, el arte, la cultura sandinista y el turismo, tanto nacional como extranjero. Estamos viviendo, en la Iglesia, una época especial, donde el llamado de los Profetas se hace realidad. Conversión... no sólo decir que mi vida ha tomado un nuevo destino, el camino que Dios me ha señalado ante lo desconocido, también tengo el reto de demostrarlo con mis palabras. Si antes maldecía, ahora, en el Amor, debo bendecir. Con mis actitudes, no debo promover la guerra, debo trabajar por el Diálogo, la Paz, la Unidad y la Reconciliación. No debo cerrar la mano para formar el puño que lastima cuando golpea, sino tener la mano abierta, para ofrecerla en señal de amistad. Ya lo recuerda el profeta Ezequiel, en el capítulo 33, verso 11: "Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva." Dios está ofreciéndonos constantemente Su misericordia, Su perdón... ¡no lo defraudemos! Como decía su Santidad Benedicto XVI, el Miércoles de Ceniza, al comenzar este Santo Tiempo de oración: "La Cuaresma, es el tiempo espiritual propicio para entrenarse con mayor tenacidad en la búsqueda de Dios, abriendo el corazón a Cristo." San Agustín dijo una vez: "Nuestra vida es un ejercicio del deseo de acercarnos a Dios, de ser capaces de dejar entrar a Dios en nuestro ser; toda la vida del cristiano fervoroso es un santo deseo." Si esto es así, en Cuaresma se nos invita, con mayor fuerza, a arrancar de nuestros deseos las raíces de la vanidad, para educar el corazón a desear, es decir, a amar a Dios. Dios es todo lo que deseamos. Ojalá que comencemos realmente a desear a Dios, para desear así la verdadera Vida, el Amor mismo y la Verdad. Termino con la frase de San Antonio de Padua, un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia: "al igual que un cristal deberá iluminar a los demás, con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo." San Francisco de Sales, viene a reforzar este ideal, cuando dice que: "Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras. No es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el Amor con que las hacemos." Recuerdo las palabras de Augusto C. Sandino: "Yo me haré morir con los pocos que me acompañan, porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos. Nosotros iremos hacia el Sol de la Libertad o hacia la muerte, y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo, otros nos seguirán." Alabado sea Jesucristo, ahora y siempre, amén.

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