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La recesión en EEUU causará un brutal impacto en la economía nicaragüense

Managua. Radio La Primerísima. | 6 de Marzo de 2008 a las 00:00
La última recesión en Estados Unidos fue relativamente corta (desde marzo hasta noviembre de 2001) y poco severa en términos de las pérdidas en la producción que se registraron. La próxima (o posiblemente actual) recesión en Estados Unidos probablemente será peor. Esa es una de las conclusiones de un análisis escrito por los economistas Mark Weisbrot, John Schmitt y Luis Sandoval para el Centro de Investigación Económica y Política (Center for Economic and Policy Research—CEPR) en Washington, D.C. Es posible que la recesión, apunta el estudio, "tenga un considerable impacto en las economías de los socios comerciales de Estados Unidos, especialmente Canadá, México y los países del Caribe y Centroamérica". El impacto de una desaceleración de la economía estadounidense en el hemisferio occidental (Documento completo en PDF) Síntesis del documento En este informe se examina el probable impacto que tendrá una desaceleración en el ritmo de crecimiento económico de Estados Unidos, como resultado de la próxima (o actual) recesión y en combinación con un inevitable ajuste a largo plazo en el déficit comercial, sobre las economías de los socios comerciales de este país en el hemisferio occidental. La desaceleración de la economía estadounidense probablemente estará asociada a una reducción del déficit comercial de Estados Unidos hasta cerca de un nivel que pueda ser sostenible a largo plazo, lo que entre otras cosas, resultará en una contracción de las importaciones estadounidenses. Es claro que el déficit comercial en años recientes, el cual llegó a su punto máximo de 5,8 por ciento del PIB en 2006, no es sostenible a largo plazo, y la recesión que se avecina probablemente acelerará el inevitable proceso de ajuste. Las importaciones están estrechamente vinculadas al crecimiento económico. Cuando la economía crece rápidamente, compramos más de todo, incluyendo bienes y servicios importados del exterior. En años recientes, la demanda de importaciones creada por una economía estadounidense en rápido crecimiento ha resultado en un importante impulso para el crecimiento económico de muchos socios comerciales de Estados Unidos. Entre 1994 y 2007, por ejemplo, mientras el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos creció por US$6,8 billones, las importaciones estadounidenses crecieron por más de US$1,5 billones (en dólares de Estados Unidos). Sin embargo, este vínculo también funciona a la inversa. Si los países que exportan sus productos a Estados Unidos se benefician del rápido crecimiento de la economía estadounidense, estos mismos países están sujetos a sufrir los daños durante un periodo de crecimiento lento o de una recesión. Una economía estadounidense que crece a un ritmo más lento, o que se contrae, implica una menor demanda para las exportaciones de los socios comerciales de Estados Unidos. Esto puede conducir, sucesivamente, a que dichos socios comerciales experimenten una desaceleración en su propio crecimiento económico o hasta una recesión. Algunos países dependen mucho más del mercado estadounidense que otros. Por ejemplo, el 77 por ciento de las exportaciones de México se dirigen hacia el mercado estadounidense y estas exportaciones representaron aproximadamente el 21 por ciento del PIB mexicano en 2007. Otros países en donde las exportaciones hacia Estados Unidos constituyen un porcentaje importante del PIB son, por ejemplo, Honduras (37 por ciento), Nicaragua (26 por ciento), Canadá (23 por ciento) y varios otros países en Centroamérica y el Caribe. En la actualidad, Estados Unidos tiene un déficit comercial, el cual prácticamente se reconoce por todos los economistas que es insostenible. En algún momento, Estados Unidos tendrá que colocarse en una situación más sostenible, la cual implica un aumento de las exportaciones y una disminución de las importaciones. Una recesión económica como la que empieza a asomarse para la economía de Estados Unidos, probablemente tendrá un papel en el proceso de ajuste. Estimaciones plausibles sugieren que es probable que cualquier proceso de ajuste como éste, tenga un considerable impacto en las economías de los socios comerciales de Estados Unidos, especialmente Canadá, México y los países del Caribe y Centroamérica. La contracción de las exportaciones desde estos países hacia Estados Unidos será importante en relación al tamaño de sus economías. A menos que las caídas en estas exportaciones sean contrarrestadas con cualquier otra fuente de demanda, en el peor de los casos, éstas serían lo suficientemente importantes como para empujar a algunas de estas economías hacia una recesión. El crecimiento económico en Canadá y México, por ejemplo, sufrió una marcada desaceleración en 2001, durante la última recesión estadounidense, cuando el crecimiento real del PIB en México cayó hasta un cero por ciento para ese año. La última recesión en Estados Unidos fue relativamente corta (desde marzo hasta noviembre de 2001) y poco severa en términos de las pérdidas en la producción que se registraron. La próxima (o posiblemente actual) recesión en Estados Unidos probablemente será peor. Los países que probablemente sentirán un mayor impacto como resultado de una contracción de las importaciones estadounidenses son los mismos países con los que Estados Unidos ha implementado tratados de "libre comercio" en la últimas décadas, incluyendo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México, y el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-DR, por sus siglas en inglés). Al mismo tiempo, los países que dependen menos del mercado estadounidense, o que dependen más de su demanda interna, experimentarán un menor impacto sobre sus exportaciones y PIB nacional a raíz de la recesión en Estados Unidos. Nuestras estimaciones ignoran otros canales importantes por los cuales una recesión en Estados Unidos afectaría al resto del hemisferio. Uno de estos canales es el envío de remesas a sus países de origen por parte de extranjeros trabajando en Estados Unidos. Las remesas forman una parte importante de varias economías (como porcentaje del PIB): Haití (31 por ciento), Nicaragua (17 por ciento), El Salvador (16 por ciento), Jamaica (16 por ciento) y Guatemala (11 por ciento)5. Aunque no todo este dinero proviene de Estados Unidos, la mayor parte sí lo hace. Un posible segundo canal de transmisión que no se considera en este informe está relacionado a que esta desaceleración económica en Estados Unidos en particular, está vinculada a una contracción del crédito que resultó del colapso en el mercado de valores respaldados por hipotecas. El grado y la duración de los problemas resultantes en el sistema financiero internacional y su impacto en otros países en este hemisferio no son aún claros, pero es probable que se den efectos negativos adicionales. Sin embargo, es difícil predecir estos otros efectos. El impacto de una recesión estadounidense sobre su mercado de importaciones y el impacto resultante para el resto del hemisferio es mucho más evidente, aunque cuándo y a qué velocidad ocurra un ajuste como éste son factores aún inciertos.

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