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«Moriré indignado con lo que pasó», ratifica presidente Correa

Quito. Diaro Clarín, de Argentina. | 9 de Marzo de 2008 a las 00:00
En una entrevista exclusiva con el diario Clarín, de Argentina, la primera que acepta tras la crisis con Colombia, el presidente ecuatoriano Rafael Correa valoró con entusiasmo el apoyo latinoamericano, criticó las posturas de su par colombiano Álvaro Uribe, dijo que llevará tiempo reestablecer relaciones bilaterales y propuso una misión internacional de paz en la frontera y una nueva Organización de Estados Latinoamericanos, superadora de la OEA. Satisfecho con la veloz resolución de la crisis que puso al borde de un conflicto bélico a la región, Correa dice que el presidente Uribe debe garantizar que los países vecinos no se vean involucrados en el conflicto colombiano. -¿Quedó conforme con la resolución del conflicto? -Muy feliz, gracias a Dios y a la solidaridad de América Latina resolvimos en favor de la paz y de Ecuador esta agresión sufrida. -El presidente Uribe también sacó provecho. No hubo condena explícita en la OEA y el viernes, en el Grupo Río, ¿no esperaba una declaración más dura a Colombia? -No. Fue muy explícita. Se rechaza la incursión armada, Colombia pide disculpas y promete no volver a hacerlo. ¿Qué más cabía esperar? Veamos todo el contexto, se pone fin al intento de traer la "doctrina Bush" de intervención, un peligro para la integridad latinoamericana. Hoy como nunca está claro para la región que no se pueden hacer esas acciones ni violar el derecho internacional. Es un gran logro para Ecuador -también lo fue en la difícil batalla mediática- y para toda al región. Correa habla en su despacho del Palacio Carondelet, centro histórico de Quito, donde toda visita debe saludar a la bandera nacional. Su partido, Alianza País, significa Patria Altiva "i" Soberana. Y el presidente acaba de dar, como cada sábado, por cadena radial, un discurso patriótico y en vivo, antes de hablar con cientos de ciudadanos que llevan allí sus planteos. -En Sucumbíos, la frontera, recogí testimonios de muchas otras intervenciones de Colombia. La primera no fue la del 1º de marzo. ¿Cómo creer que no habrá otras? -Es cierto, pero antes Colombia lo negaba. Este, en cambio, es el caso más grave y verificable. Antes era más difícil la verificación de los hechos. Ahora hay pruebas: guerrilleros dormidos, incursión aérea y tropas de élite que masacraron. Fue espeluznante, tiros por la espalda, personas heridas y abandonadas (un crimen de guerra) e investigamos si hubo ayuda extranjera. En fin, por lejos fue el caso más grave y por eso fuimos tan radicales en la respuesta. Antes Uribe negaba que eso pasara, y al principio me mintió, dijo que fue un combate en caliente. Ahora, admitirlo, pedir perdón y decir que no sucederá más, es un gran avance. -Falta la verificación de la OEA de los hechos... -Nuestras expectativas se cumplieron. Pocas veces en la historia latinoamericana se solucionó un caso tan grave tan velozmente y de modo tan contundente en favor de la verdad y la justicia. Yo creía que el Grupo Río no serviría para nada. Pero hubo un rechazo concreto de los presidentes a la postura colombiana y quedamos muy felices. Si la OEA aporta más, bienvenido. -¿Cuándo restablecerá relaciones con Bogotá? -Es prematuro decirlo, nos tomaremos el tiempo necesario. -¿Depende del informe OEA, de la reunión de cancilleres del 18 de marzo? -Y del comportamiento de Colombia. Latinoamérica estará vigilante para que nunca más se repitan hechos así. Como dije ante el Grupo Río: no nos confundan, el problema no es Ecuador ni Perú ni Brasil, el problema es Colombia. Somos un país neutral que sufre ese conflicto. Uribe nos quiso acusar de contubernio y de albergar lo que llama terroristas. Es un insulto. El país que más los alberga es Colombia, narcotraficantes, paramilitares y guerrilla; las FARC tienen en Colombia 500 campos. ¿Quién alberga a quién? Nosotros somos víctimas. Uribe debe garantizar que los vecinos no se vean involucrados en esto. -El tiene 83% de apoyo interno, ¿cómo lo interpreta? Es cierto que tiene los medios y los grandes grupos de poder a su favor... -Y quizá también las encuestadoras... El llevó una sensación de seguridad a un pueblo traumatizado por una guerra tan larga. Pero lo hizo en las grandes ciudades. En el campo no, allí no es rentable, no hay votos y hay 70 mil km cuadrados que las FARC controlan. Tampoco vigila la frontera sur, que abandonó. -¿Qué sintió al saludarlo? -Como presidente de Ecuador debía hacerlo, hay un lazo histórico y de destino común con los colombianos, los queremos muchísimo. Pero como persona de carne y hueso moriré indignado con lo que pasó. Vea, no quiero ahondar en esto, las heridas hay que superarlas y mirar adelante. Sabemos perdonar, pero es suicida perder la memoria. -El presidente Chávez, igual que la región, se solidarizó con Ud. Pero dio un paso más moviendo tropas. ¿Eso ayudó o pudo complicar todo? -Creo que ayudó. Cualquiera piensa dos veces antes de seguir agrediendo si ve un país solidario dispuesto a apoyar al agredido. También ayudó Nicaragua. Estoy muy agradecido a Venezuela y Chávez sabe que cuando nos necesite, ahí estará Ecuador. Y a Daniel Ortega, como al conjunto de presidentes por la solidaridad con Ecuador. Hubo exposiciones brillantes en el Grupo Río, la de Cristina Fernández de Kirchner, la del canciller brasileño Celso Amorim. Hasta el país quizá más afin a Colombia, Perú, nos dio un trato excelente con Alan García, tanto cuando fui a Lima como en el Grupo Río. Correa expresa una especial deferencia por el gobierno argentino, y se nota que hay gran confianza con el embajador Carlos Piñeiro Iñiguez, con quien se están acordando inversiones en viviendas, trenes, represas hidroeléctricas y la hidrovía que unirá el Pacífico con el Atlántico. También el comercio se multiplicó por 6 en cuatro años. Y Cristina vendrá a Quito la última semana de abril. "El discurso de Cristina, a quien admiro, como a Néstor Kirchner, fue un punto de inflexión. Puso en claro que discutíamos la violación del derecho internacional y de la soberanía a Ecuador. Era lo incontrovertible y reconocido por Colombia. Los argumentos de Uribe, eran otra cosa. El mantenía la línea de querer atacar la ilegalidad con otra ilegalidad, como si yo enviara un comando a Bogotá pues considero que ahí hay un terrorista que nos enfrenta. Eso es el caos. Y eso quedó claro para Latinoamérica". -¿Qué hay que hacer con la frontera? -Es una frontera caliente, poroza, difícil. Pero Colombia debe hacer más y, si no, permitir una misión de paz internacional. Ahorraríamos mucho dinero, gastamos allí US$ 100 millones al año. Uribe nos acusa de que se nos infiltran las FARC, pues entonces ellos las "exfiltran". Ya es hora de bajar la soberbia y el radicalismo de querer resolver el conflicto de Colombia aniquilando al otro. Y si es posible con la colaboración internacional lograr la paz en Colombia, mejor. Si no, seguirá siendo un peligro para la estabilidad regional. -¿Habrá una transformación del Grupo Río? -Nos entusiasmó a todos esa idea de generar la Organización de Estados Latinoamericanos, tras el tremendo éxito del Grupo. En un día de reuniones fuimos claros, contundentes; es la primera vez de una decisión así. Hubo una propuesta concreta creo que de Ortega, de que el Grupo se convierta en la entidad para un nuevo orden latinoamericano. La OEA está prácticamente neutralizada por la presencia de EEUU. Y ahora hay una Latinoamérica que ya no responde a patrones. De hecho hubo presiones para que la región no se involucrara en el problema y que quedara todo entre Colombia y Ecuador, cuando es un problema regional. Pero esta etapa es distinta. Los presidentes latinoamericanos se liberaron de esas presiones norteamericanas.

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