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Remesas crecieron 6% en 2007; BID avisa desaceleración

Managua. Agencia ACAN–EFE. | 11 de Marzo de 2008 a las 00:00
Las remesas que los nicaragüenses residentes en el exterior enviaron a sus familias en este país alcanzaron los 739,6 millones de dólares en 2007, seis por ciento más a lo reportado en 2006, informó el martes el Banco Central de Nicaragua (BCN). El banco emisor del Estado resaltó, en un informe, que el total de remesas familiares captadas por los nicaragüenses durante el 2007 es la cifra más alta de las últimas dos décadas. Las remesas familiares en Nicaragua sumaron 697,5 millones de dólares en 2006; 615,7 millones de dólares en 2005 y 518,8 millones de dólares en 2004, según datos oficiales. Entre 1994 y 2003, los nicaragüenses recibieron, en concepto de remesas, 2,341 millones de dólares para un promedio anual de 234,1 millones de dólares, detalló el BCN en su informe. El banco emisor del Estado calcula que las remesas familiares en el 2008 alcanzarán 800 millones de dólares. Las remesas representan cerca del 60 por ciento de las exportaciones nicaragüenses y es superior a los recursos externos que recibe Nicaragua, estimado en 500 millones de dólares anuales. Las remesas son enviadas mayoritariamente de Estados Unidos (casi 600 millones de dólares) y de Costa Rica (cerca de 200 millones de dólares), donde viven cerca de un millón de nicaragüenses, según diversas fuentes. La Cancillería señaló que el 20 por ciento del total de su población, estimada en 5,2 millones de habitantes, viven en el extranjero, principalmente en Estados Unidos y Costa Rica. Primera vez que aumento no es de dos dígitos Las remesas desde Estados Unidos a los países de la región sufrieron una desaceleración en 2007, pero todavía fueron mayores que en el año previo, informó el martes en Washington el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Aunque las causas eran distintas entre un país y otro, tenían en común los efectos de los altibajos en la economía estadounidense y la devaluación del dólar en toda la región. El BID dijo que esta era la primera vez que el incremento no llega a los dos dígitos entre un año y otro, desde que el banco empezó a estudiar el fenómeno en 2000, aunque ya había notado una tendencia a la baja desde hace dos años. El incremento del 2004 a 2005 fue del récord de 25%, y de 2005 a 2006 de 16%. "Esta es la primera vez en ocho años que el incremento no llega por lo menos al 10 por ciento", dijo Donald F. Terry, gerente de FOMIN, el Fondo Multilateral de Inversiones del BID que se encarga de seguir el movimiento de remesas a la región. "Esto se debe mayormente a que los dos principales destinatarios de las remesas en la región, México y Brasil, no siguieron las tendencias pasadas". Las remesas a México apenas crecieron en 1% en 2007, a unos 24.000 millones de dólares, o el 3% de su producto bruto interno (PBI). Las transferencias a Brasil bajaron un 4% a unos 7.100 millones de dólares, o el 1% del PBI. Terry indicó que "la baja es una mala noticia para México" y que si los datos para el país representan los primeros indicios de un descenso regional permanente, "ello tendría un grave impacto en las vidas de millones de familias". En 2007, el monto total de remesas enviadas desde Estados Unidos a la región fue de 66.500 millones de dólares, un aumento de apenas el 7% con relación a 2006, en que llegó a 62.300 millones. El monto del año pasado, cubrió tres cuartos del total de las remesas que llegaron a Latinoamérica y el Caribe. La otra cuarta parte provino de Europa y Asia. La única área que experimentó un incremento de dos dígitos fue Centroamérica, con 11% para llegar a 12.400 millones de dólares. Las transferencias a los países andinos desde Estados Unidos aumentaron un 5%, a 11.600 millones. En 2007, las remesas representaron para Guyana el 43% de su PBI; para Haití el 35%; Honduras, 25% y El Salvador y Jamaica, 18%. El incremento del valor del euro, por otra parte, ha resultado en que un mayor porcentaje de las remesas a la región _especialmente los países andinos_ proceda de Europa (España, Italia, Portugal y el Reino Unido), lo cual convierte al viejo continente en un "atractivo cada vez más importante" para los trabajadores latinoamericanos y caribeños, dijo el BID. Terry dijo que en el caso de México, los emigrados se mostraron menos predispuestos a enviar dinero a su país que en el pasado debido a temores a la aplicación más estricta de las leyes de inmigración y la debilidad de la economía estadounidense. En el caso de Brasil, los incentivos para enviar dinero desde Estados Unidos han caído ante las mayores oportunidades en ese país para conseguir empleo y el fortalecimiento de la moneda brasileña: el real se ha revaluado un 24% frente al dólar en los últimos 12 meses. FOMIN dijo que cualquiera que sea la tendencia, "las necesidades de las familias en los países de origen de los emigrados no se reducirán", lo cual puede sugerir que los trabajadores migrantes tratarán de compensar la baja trabajando más horas y en más trabajos y, posiblemente, hasta cambiando de ocupación, de lugar de residencia e incluso de país. La mayor parte de las remesas sigue siendo todavía destinado a gastos corrientes como alimentación, ropa, vivienda y medicinas.

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