Escúchenos en línea

Terroristas causan casi 300 muertos en Sri Lanka

Colombo. Agencias. | 21 de Abril de 2019 a las 10:06
Terroristas causan casi 300 muertos en Sri Lanka

A lo largo del domingo se registraron ocho explosiones en diferentes partes de Sri Lanka. Cuatro de ellas sacudieron la capital del país, Colombo, golpeando la última de todas a uno de sus suburbios (Dematagoda), cerca de un edificio residencial. Se estima que el número de víctimas mortales asciende a 290, mientras que los heridos suman cerca de 500.

Sri Lanka es una isla nación, ubicada al sureste de la India, en el golfo de Bengala, en Asia. Tiene una superficie de 65 mil kilómetros cuadrados y una población de más de 21 millones de habitantes.

La policía impuso un toque de queda y realizó una redada a las afueras de Colombo, la capital, donde se produjeron las últimas detonaciones. Después de que la policía entrara en la localidad de Dematagoda se registraron al menos dos explosiones, al parecer cuando los ocupantes de una vivienda detonaron explosivos para evitar su arresto.

Los primeros ataques fueron perpetrados prácticamente de manera simultánea. En Colombo, las explosiones sacudieron tres hoteles de cinco estrellas ―Shangri-La Colombo, Kingsbury y Cinnamon Grand Colombo― y la iglesia Santuario de San Antonio. Dos templos más ―la iglesia de San Sebastián y la iglesia Zion― fueron atacadas en la cercana ciudad de Negombo, al norte de la capital, y en la ciudad de Batticaloa, respectivamente.

Las explosiones en tres iglesias católicas romanas se produjeron mientras se celebraba la misa de Pascua. Pocas horas después, las detonaciones ocurrieron en el hotel de tres estrellas Tropic Inn, situado cerca del jardín zoológico en la ciudad de Dehiwela, al sur de Colombo, y cerca de un complejo residencial en Dematagoda, un suburbio de la capital.

La explosión en Dematagoda tuvo lugar cuando los policías que estaban investigando los ataques contra los hoteles localizaron en la zona la casa donde podía encontrarse un sospechoso. Tres agentes murieron en el ataque.

El ministro de Defensa, Ruwan Wijewardena, describió los ataques como terrorismo y los atribuyó a extremistas religiosos. El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, expresó su temor a que la violencia pudiera desencadenar inestabilidad en el país y su economía.

Desde el final de los 26 años de guerra civil, en los que los Tigres de Tamil, un grupo rebelde insurgente de la minoría étnica tamil, buscaban la independencia de la mayoría budista de etnia sinhala, se han producido brotes esporádicos de violencia étnica y religiosa.

Pero la escala de los sucesos del domingo recordaba a los peores días de la guerra, en la que los Tigres de Tamil y otros grupos rebeldes atacaron el Banco Central, un centro comercial, un templo budista y hoteles populares entre los turistas. Nadie se atribuyó la responsabilidad de las explosiones.

Las autoridades sospechaban que dos de las detonaciones eran obra de atacantes suicidas, indicó la fuente de seguridad, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a hablar con la prensa. Entre los muertos había feligreses y huéspedes de hotel.

El Hospital Nacional recibió 47 cadáveres, incluidos los de nueve personas extranjeras, y atendía a más de 200 heridos, indicó el doctor Samindi Samarakoon, portavoz del centro.

Horas más tarde se registraron otras dos explosiones a las afueras de la capital, según el brigada Atapattu, portavoz del Ejército de Sri Lanka. Una de las detonaciones ocurrió en una casa de huéspedes de Dehiwala, donde murieron al menos dos personas. La octava fue en Dematagoda, a las afueras de Colombo.

Los trabajadores locales del sector turístico estaban conmocionados por los ataques.

"Después de tantos años hemos empezado otra vez", dijo Gamini Francis, empleado de un hotel. "Mucha gente va a perder su trabajo. Estoy un 100% seguro. Gente loca matando a gente inocente".

Los tres hoteles y una de las iglesias, el Santuario de San Antonio, en Colombo, eran frecuentados por turistas extranjeros.
Imágenes de televisión mostraban daños en los hoteles Cinnamon Grand, Shangri-La y Kingsbury.

El restaurante en la segunda planta del Shangri-La parecía destrozado por la explosión, con el techo y las ventanas reventados. Se veían cables sueltos colgando y mesas volcadas en el local, que quedó teñido de negro.

Un magistrado de la policía se encontraba en el lugar inspeccionando los cuerpos recuperados del restaurante. Desde fuera del cordón policial podían verse varios cuerpos cubiertos de sábanas blancas.

Los edificios en los alrededores del santuario de San Antonio temblaron con el estallido, dijo Alex Agileson, que se encontraba en la zona. Varias personas heridas fueron evacuadas en ambulancias, señaló.

Las otras dos detonaciones de la mañana golpearon la iglesia de San Sebastián en Negombo, una localidad de mayoría católica al norte de la capital, y la de Zion en la población oriental de Batticaloa. La iglesia de San Sebastián pidió ayuda en su página de Facebook.

La explosión arrancó el tejado, las puertas y las ventanas de la iglesia de San Sebastián. Imágenes de televisión del lugar mostraban a gente cargando a los heridos entre bancos manchados de sangre.

Las fuerzas de seguridad de Sri Lanka derrotaron en el 2009 a los rebeldes Tigres de Tamil, que habían luchado para labrar un estado independiente para la minoría étnica tamil. Naciones Unidas estima que unas 100.000 personas murieron en los 26 años de conflicto, aunque un comité de expertos dijo más tarde que solo en los últimos meses de violencia habían muerto unos 45 mil tamiles.


Descarga la aplicación

en google play en google play