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Se avecina crisis mundial de alimentos, advierte PMA

Londres. Varias agencias. | 24 de Marzo de 2008 a las 00:00
El diario económico Financial Times (FT) dedica buena parte de su edición electrónica a un especial sobre "la próxima crisis a que nos enfrentamos: alimentos más caros y más escasos". Gillian Tett, columnista de FT, asegura que "un problema tremendo se está cocinando silenciosamente en el mundo de los commodities", los bienes esenciales como comida y materias primas. Tett cita a un analista de Goldman Sachs que determina que la crisis estallará dentro de un lapso de 12 a 18 meses, y la agricultura será clave en el desastre que se avecina. "Un oficial del Programa Mundial para la Alimentación (PMA) de la ONU me mostró hace poco el tazón rojo de plástico que se utiliza para repartir raciones diarias a africanos hambrientos, y luego explicó en términos muy gráficos y conmovedores, que este recipiente se está llenando sólo hasta los dos tercios cada día, porque los precios de la comida suben más rápido que el presupuesto del WFP" dice Tett. El PMA ha realizado una "petición extraordinaria urgente" a los gobiernos de los países desarrollados para donar 500 millones de dólares como mínimo en las cuatro próximas semanas con el objetivo de evitar el próximo racionamiento de la ayuda alimentaria que reciben 73 millones de pobres ante la carestía a máximos de los productos básicos y materias primas. Según informa el diario, que ha tenido acceso a una misiva enviada por la agencia de las Naciones Unidas a los responsables de los países donantes durante las vacaciones de Semana Santa, el PAM advierte que si no llega dinero antes del 1 de mayo deberá cortar el suministro a "aquellos que dependen del mundo para sobrevivir en tiempos de miseria". La amenaza de un corte en la ayuda es real e inminente tras las numerosas llamadas de alerta que la institución ha realizado recientemente, añade el texto firmado por la directora de la institución internacional, Josette Sheeran. El Programa Mundial de Alimentos calcula que el agujero en sus fondos para poder continuar con la ayuda aumenta "día a día" y actualmente está entre 600 y 700 millones de dólares tras la subida de un 20% en el precio de los alimentos en las últimas tres semanas, la llegada del barril de petróleo hasta los 100 dólares y la consecuente carestía en los costes del transporte. Además, las previsiones apuntan a que "las subidas no presentan signos de que vayan a moderarse a corto plazo", añaden. "Los precios de la comida están subiendo por una combinación de fuerte demanda de países en desarrollo, una ascendente población global, inundaciones y sequías más frecuentes causadas por el cambio climático y el apetito de la industria de los biocombustibles por los granos", dice la nota de FT. De su parte, los analistas achacan la subida de los alimentos básicos al fuerte incremento de la demanda en los países de economías emergentes, el aumento de la población mundial, la proliferación de inundaciones y sequías por el cambio climático y el mayor apetito de la industria de biocarburantes por los cereales. Indica además que los mayores exportadores de arroz del planeta, Vietnam, Egipto y la India, han comenzado a restringir las ventas del grano para asegurar el abastecimiento doméstico. Mientras, países exportadores como Vietnam, Tailandia, India y Egipto han impuesto restricciones a los compradores extranjeros como Filipinas para asegurarse el suministro en los mercados nacionales. El arroz también ha superado sus propios récords, con un 43% de incremento respecto al mes de enero. La tonelada de arroz se estuvo comerciando entre $618.50 y $745.00 dólares. Filipinas, el mayor importador de arroz, no ha podido adquirir en los mercados internacionales la cantidad que requería para su demanda interna. Incluso en Egipto, la ONU expone que las autoridades han dado órdenes al Ejército para controlar los suministros de alimentos con el objetivo de evitar revueltas sociales. Por su parte, en el Golfo Pérsico -según FT- han comenzado a prepararse para la crisis que viene. Los Emiratos Arabes Unidos batallan con una inflación de un 10% y el recién designado ministro de Economía, Sultan al-Mansouri, ha anunciado que el rico país petrolero está considerando construir una reserva estratégica de rubros básicos alimenticios, mientras firma acuerdos de responsabilidad social con cadenas de hipermercados. Arabia Saudita, Kuwait y Omán están tomando medidas, como los subsidios, para reducir el impacto inflacionario en la población. Entretanto, China ha comenzado a exportar su inflación, luego de años en los que los bienes baratos del gigante asiático creaban un efecto deflacionario en las economías mundiales. Un reporte de noviembre de 2007 relata cómo murieron tres personas y 31 resultaron heridas en una estampida que se debió a una oferta de aceite de cocinar a precio rebajado. El aceite vegetal también ha sufrido el efecto nocivo de la creciente industria de los biocombustibles en China. La nota del FT también hace referencia a los combustibles o aditivos generados a partir de alimentos como el maíz, una tecnología impulsada por los altísimos precios del crudo y tras la cual EEUU ha puesto todo su peso, están comenzando a recibir la reprobación de Naciones Unidas, que atribuye buena parte de la alarmante situación a las toneladas de cosecha que se están destinando a la movilización de vehículos. La ONU pretende poner un límite a la situación en junio próximo, en una reunión de alto nivel. El rotativo británico recuerda que Estados Unidos es el primer donante de la institución con unos 1.100 millones de dólares en 2007, la mayoría de ellos en envíos de alimentos. La Unión Europea, con 250 millones, y Canadá, con 160, ocupan el segundo y tercer lugar en ayudas en efectivo. Si el PAM recibe finalmente estos 500 millones, el presupuesto total de la agencia aumentaría hasta los 3.400 millones, aproximadamente el doble que los 1.700 millones que gastó en 2000. La organización dependiente de Naciones Unidas da ayuda a 73 millones de personas necesitadas repartidas en 80 países. Nestlé advierte que "no habrá nada que comer" El creciente recurso a las materias primas alimentarias para la producción de biocarburantes pone en peligro el abastecimiento de alimentos para la población del mundo, advirtió ayer el patrón del primer grupo agroalimentario mundial, Nestlé, Peter Brabeck. "Si se quiere cubrir el 20% de la necesidad creciente de productos petroleros con biocarburantes, como está previsto, no habrá nada que comer", ha declarado el presidente del gigante alimenticio suizo, Peter Brabeck, en una entrevista publicada por el semanario suizo NZZ am Sonntag. "Otorgar enormes subvenciones para producirlos es inaceptable moralmente e irresponsable", ha afirmado el dirigente al estimar que millones de toneladas de maíz dedicadas a biocarburantes son toneladas de maíz menos para el sector alimentario. El fenómeno de los biocarburantes ha hecho subir los precios del maíz, la soja y el trigo, las tierras cultivables son escasas y el agua también está amenazada, ha declarado Brabeck, antes de subrayar que para producir un litro de bioetanol se necesitan 4.000 litros de agua.

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