Escúchenos en línea

Guerra total contra la transnacional Unión Fenosa. «Si pudimos sacar a Somoza, ¿por qué no a Unión Fenosa?, ¡Unión Fenosa, fuera!, ¡Que se vayan!»

Agencia AFP y ACAN-EFE. | 22 de Agosto de 2006 a las 00:00
Una movilización "sin tregua" para expulsar de Nicaragua a la distribuidora de energía española Unión Fenosa, a la que responsabilizan por los frecuentes apagones en el país, emprendieron este martes organizaciones populares con una manifestación y una huelga de hambre ante el edificio de la Asamblea Nacional, en el centro de la capital. La jornada de lucha convocada por organizaciones sociales y comunales pretende encauzar el descontento popular ante un duro racionamiento de energía y agua, hasta lograr el retiro de la concesión otorgada a Unión Fenosa para la distribución y comercialización de la energía. Cientos de pobladores marcharon este martes en contra de que la Asamblea Nacional apruebe un subsidio de nueve millones de dólares a Unión Fenosa, mediante una emisión de letras del Tesoro propuesta por el gobierno del presidente Enrique Bolaños. Portando candiles de kerosén y gritando al unísono "que se vayan" los manifestantes se congregaron frente al parlamento para demandar a los diputados que intervengan para cancelar la concesión de distribución eléctrica otorgada a la compañía en el 2005. La marcha no tuvo la cantidad de asistentes esperada por dirigentes de organizaciones sociales que convocaron a una movilización permanente hasta sacar del país a Unión Fenosa, pero confiaron que en las próximas jornadas se podrían sumar más pobladores. Ante la multitud que se auguraba, vallas metálicas y decenas de policías cerraron la calle adyacente a la Asamblea Nacional para evitar eventuales desórdenes, pero fueron quitadas después por la escasa concurrencia. Mientras, en el interior del recinto parlamentario los diputados suspendieron la sesión extraordinaria de este martes en la que se pospuso la discusión de la propuesta del Gobierno para conceder una financiación de nueve millones de dólares a favor de la empresa española Unión Fenosa. En Masaya, cientos de manifestantes enardecidos atacaron con piedras y palos el local de la firma española, y causaron daños en puertas de vidrios y portones del área posterior del edificio. Los apagones de hasta 15 horas diarias en algunas zonas del país, que colateralmente dejaron sin agua a extensas zonas, desataron desde la semana pasada la ira de la población que se lanzó a las calles exigiendo del gobierno una pronta solución al racionamiento. Pese a una reducción de los cortes de electricidad, pobladores de barriadas pobres mantienen protestas con cierre de calles, daños a medidores de energía, y ataques a brigadas de Unión Fenosa que realizan tareas de reparación de averías en la red eléctrica o desconexión de servicio a usuarios morosos. La empresa se quejó en un comunicado que unas 400 solicitudes de servicios no han sido atendidas, porque "personas que se dicen defensoras de los consumidores no dejan hacer las reparaciones en las redes". "A nosotros también nos cortan la luz, porque nosotros no la producimos solo la distribuimos", alegó en su defensa Unión Fenosa en extensos avisos pagados en medios escritos y en la televisión.

Huelga de hambre

Tres miembros de la asociación de panificadores iniciaron un ayuno hasta que se vaya Unión Fenosa, "ya no podemos seguir soportando esto (....) que nos maten de una vez", dijo a la AFP uno de los huelguistas, Jorge Blandón. "Hemos decidido seguir en las calles hasta que se vaya Unión Fenosa, no es sólo que no se le dé subsidio, sino que se le revoque el contrato", dijo un dirigente del movimiento comunal, una de las organizaciones que encabeza la jornada de protestas. "Ya no podemos seguir soportando a esta gente de Unión Fenosa y del Gobierno que son insensibles, pues que nos maten de una vez", dijo a los periodistas el presidente de la Asociación de Panaderos, Ermis Morales. La crisis energética que afecta a hospitales, colegios, comercio, industrias y otros servicios, ha provocado protestas callejeras en los barrios de Managua y diferentes puntos del país. Mientras tanto, en las esferas de gobierno se debate sobre la conveniencia de rescindir el contrato a Unión Fenosa, porque no seguir los requisitos legales podría significar un alto costo para el país, según el presidente del ente regulador, Instituto Nicaragüense de Energía (INE), David Castillo. "La gente grita que se vaya Unión Fenosa, pero el INE no puede gritar que se vaya Unión Fenosa", porque la compañía podría invocar sus garantías de inversión y cobrarle al país millones de dólares, entonces hay que actuar con prudencia, dijo Castillo. El gobierno privatizó parte del servicio eléctrico en 2000 en el contexto de exigencias de organismos financieros internacionales para avalar la ayuda al país para mejorar su endeble economía. Bolaños criticó las protestas de la población, porque "en vez de ayudar a ser parte de la solución se tornan en parte del problema, pidiendo la expulsión de Unión Fenosa; eso empeoraría la situación del país", declaró. El mandatario consideró que es necesario aumentar la capacidad de generación eléctrica en el país para contar con reservas de energía cuando ocurren fallas en el sistema nacional. Ante el descontento de la gente, la Asamblea Nacional suspendió una sesión extraordinaria en la que decidiría la entrega de los 9 millones de dólares de letras del Tesoro a Unión Fenosa, para que ésta pueda obtener financiamiento de la banca comercial para las compras de energía en el mercado local y regional. El presidente en funciones de la Asamblea Nacional, el sandinista René Núñez, no explicó porqué se pospuso la discusión de la propuesta que busca resolver la crisis energética que atraviesa el país. Su decisión desató la ira de los pobladores. La dirigente de la Red de Defensa de los Consumidores, Ruth Selma Herrera dijo a los medios de prensa que la decisión de los diputados de suspender la sesión, significa un espaldarazo de estos a la distribuidora Unión Fenosa. Sin embargo, la diputada sandinista Alba Palacios dijo que no se debatió porque no existe consenso entre los diputados para su aprobación o rechazo. Núñez, quien asumió interinamente la presidencia del legislativo ante la ausencia por enfermedad del liberal disidente Eduardo Gómez, envió la propuesta a la comisión de asuntos económicos y dio un plazo de ocho días para que emita un dictamen a favor o en contra sobre la propuesta del Ejecutivo. Agregó que el dictamen será discutido por el plenario en sesión extraordinaria el 6 de septiembre próximo. El Ejecutivo envió el 9 de agosto pasado con carácter urgente una iniciativa de ley que pide otorgar nueve millones de dólares a Unión Fenosa a través de la emisión de letras del tesoro, a fin de que puedan comprar energía en el mercado local y regional y de esa forma suspendan los apagones que afectan desde hace varios días al país. La propuesta gubernamental no cuenta con el respaldo del grupo parlamentario sandinista, que cuenta con 38 de los 91 diputados que forman el Parlamento, que proponen aplicar un impuesto a las utilidades de las empresas petroleras para solucionar problemas financieros del sector energético. En tanto, el grupo parlamentario liberal, que suma 41 de los 91 diputados, no ha emitido una posición oficial sobre el tema, aunque algunos de sus líderes se han pronunciado en contra de otorgar recursos a Unión Fenosa, al alegar que el Estado no puede "subsidiar" a una empresa privada. El INE ha sugerido que esos nueve millones de dólares sean otorgados a la estatal Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel), para que sea la encargada de comprar energía a las empresas generadoras. Este martes, durante el plantón frente al parlamento, los manifestantes que permanecían en la calle lanzaron hacia el interior bolsas de leche descompuesta por causa de los apagones que han provocado pérdidas importantes a dueños de pulperías, así como daños en aparatos electrodomésticos en los hogares. El gerente de operaciones de Unión Fenosa, José Ley Lau, advirtió ante los medios de prensa que la decisión del Parlamento de posponer la discusión de esa ley va a crear "una situación muy difícil para el sector y para la población" en los próximos días.

Masayas también protestan contra Fenosa

Unos mil pobladores de la ciudad de Masaya, a sureste de Managua, atacaron este martes con palos y piedras la sede de la empresa Unión Fenosa, en medio de protestas por los frecuentes apagones de que son objeto. Los manifestantes enardecidos rompieron las puertas de vidrio de la entrada principal y los portones de acceso a la parte posterior del edificio en un intento por ingresar al local, según informaron los medios de prensa. "Si pudimos sacar a Somoza, por qué no a Unión Fenosa", "¡Unión Fenosa, fuera!, ¡Que se vayan!", gritaban los enfurecidos vecinos que protestaban por los cortes de electricidad y las altas facturas de cobro. "Esto ya no lo aguantamos más en Masaya; es una barbaridad lo que está pasando", dijo un hombre que denunció que, pese a los cortes de energía por varias horas, le llegó un recibo por más de 2.000 córdobas. En tanto, empleados de la sucursal permanecían dentro de las oficinas atentos a lo que acontecía en las afueras del local. La intervención policial evitó mayores daños y la gente se retiró luego del lugar. La protesta en Masaya ocurrió horas después de la movilización en Managua, que culminó frente al Parlamento exigiendo la expulsión del país de la empresa distribuidora de electricidad Unión Fenosa. El racionamiento de energía a que esta sometido el país desde abril se endureció la semana pasada con apagones de hasta 15 horas, que fueron reducidos a unas tres horas luego de protestas de los pobladores que salieron a las calles a exigir una pronta solución al problema.

Descarga la aplicación

en google play en google play