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Un año después, centenares de miles de damnificados de New Orleans sigue desplazados y desempleados

Kim Horner, The Dallas Morning News. Desde New Orleans. | 23 de Agosto de 2006 a las 00:00
Casi un año después del huracán Katrina, miles de desplazados de Nueva Orleáns que viven en Texas salen adelante con nuevos empleos, nuevas casas y, en algunos casos, hasta una nueva apreciación por la comida Tex-Mex o las botas vaqueras. Pero muchos no han podido abrirse paso. Casi el 60 por ciento de los 251,000 de los refugiados que aún vive en Texas está desempleado. Más del 54 por ciento recibe subsidios federales de vivienda. Y el 41 por ciento está viviendo con menos de 500 dólares al mes, según una encuesta dada a conocer el martes por la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas. Muchos de ellos eran los más pobres de Nueva Orleáns. Ahora, un año después del huracán, están entre los más pobres de Texas. Y cada vez hay más preocupación sobre cómo manejarán la carga las comunidades locales y estatales, especialmente cuando se termine la ayuda. Muchos desplazados ya no están recibiendo asistencia para alquiler de la Oficina Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). Y miles más pueden ser desalojados porque no ganan suficiente para pagar el alquiler. "Sabíamos cómo llevar a la gente a esas unidades y sabíamos cómo conseguirles ayuda. Pero no teníamos un plan para el segundo paso", reconoció John Henneberger, director ejecutivo del Servicio de Información de Vivienda de Bajos Ingresos de Texas. "El segundo paso era abandonarlos a su suerte". La mayoría, que ha vivido en la pobreza toda su vida, seguirá sin ayuda, afirmó. Más de 90 organizaciones de apoyo, como el servicio de vivienda, han llamado al patrocinio actual "extremadamente inadecuado", y pidieron al Congreso que ofrezca más ayuda para viviendas. Henneberger estableció que los desplazados también deben desarrollar planes para mantenerse solos. Las autoridades esperan que la mayoría de los 251,000 desplazados que siguen en Texas ­ 66,000 en el norte del estado ­ se quede. Y una gran cantidad se está apoyando cada vez más en las organizaciones benéficas o programas como la ayuda para alimentos y subvenciones para hogares. Felix Wright, de 59 años, no quiere que le regalen nada. Pero el ex residente del Ninth Ward hace poco solicitó ayuda alimenticia. Fue desalojado de su departamento en mayo y no ha podido encontrar trabajo. "Estoy acostumbrado a trabajar toda mi vida", dijo Wright, que ahora está en un programa de vivienda de transición. "No estoy acostumbrado a pedir". Wright, que no terminó la preparatoria, arreglaba automóviles y metal recuperado en Nueva Orleáns. Pero en Dallas, no le han dado respuesta a sus solicitudes en restaurantes de comida rápida y almacenes. "Dicen que llamarán, que llamarán, pero una vez que saben que eres damnificado de Katrina no sabes más de ellos", aseguró. Entre los desplazados que fueron llevados a Texas hubo un alto número de ancianos y personas discapacitadas que necesitan ayuda. Dot McLeod pensó que estaría a salvo saliendo de un Day's Inn de Nueva Orleáns. Pero tuvo que ser rescatada por helicóptero cuando se inundó el hotel. En el rescate se lesionó las piernas y sigue sin poder caminar. Después de pasar unos días en un hospital de Fort Worth, McLeod, de más de 70 años, pasó semanas en un asilo. Cuando se enteraron de que no podía pagar la mensualidad, se mudó a un departamento. Afortunadamente, su amigo de toda la vida, Henry Kraft, se mudó de Tennessee para compartir los gastos. Ambos sobreviven con la pensión del seguro social y agradecen las comidas que reciben de Meals on Wheels. McLeod está angustiada por haber perdido su hogar de 50 años y su querido gato, Poupon. Ahora casi nunca sale del departamento. "Estoy atrapada como en una ratonera", dijo. Algunos sí tienen éxito Alrededor de 30 por ciento de los desplazados tienen empleo. Rhonda Miller, que pasó meses buscando un empleo dando clases de gobierno en un colegio comunitario, se considera afortunada. Pero la vida no ha sido fácil. Pasó meses dependiendo de FEMA e instituciones benéficas. Su familia sigue tratando de cobrar por su casa en el área de Carrollton en Nueva Orleáns. Y su esposo trabaja en Baton Rouge mientras ella y su hijo de 24 años viven en Carrollton. "Me encanta esta zona", dijo de su nueva ciudad. "Me ayuda con la nostalgia". Tyra Morgan, trabajadora social del este de Nueva Orleáns, también se siente afortunada de estar trabajando. Después de una búsqueda exhaustiva, encontró un empleo en enero como asistente social en Wilkinson Center y se le asignó la tarea de ayudar a otros desplazados. Morgan señala que ella, su esposo, e hijos adolescentes, quieren quedarse en Texas. Morgan ya hasta compró botas vaqueras. "Me enamoré de este lugar. La inmensidad, es enorme, es amplio, las colinas". Tensión por refugiados Después de un torrente inicial de apoyo, las autoridades y habitantes expresan más frustración por el alto número de desplazados que no tienen empleo. La tensión es más fuerte en Houston, que aún tiene aproximadamente 140,000 desplazados. Bill White, alcalde de Houston, instó a los desplazados desempleados a encontrar trabajo en una feria reciente. "En Houston, somos una ciudad de trabajadores, y si la gente es físicamente capaz y está en edad de trabajar, deben conseguir empleo", sugirió. En Dallas, la alcaldesa Laura Miller dijo no estar sorprendida de que tantos desplazados estén batallando, ya que muchos ganaban muy poco en Nueva Orleáns. Pero si se van a quedar aquí, deben ser autosuficientes, dijo. "En algún momento la gente tiene que conseguir trabajo o capacitarse, o tendrán que mudarse permanentemente a hogares subvencionados y recibir ayuda del gobierno y esa es una vida muy difícil. Creo en poder ayudar a estas familias de forma individual, no sólo lanzando dinero a la gente", aseveró. Morgan añadió que ha descubierto que muchos vienen de familias que dependían de la asistencia social en Louisiana que no está disponible en Texas. "Estoy viendo a mucha gente que dependió del sistema durante años y ahora no saben qué hacer porque no tienen aptitudes vendibles. Supongo que Louisiana ya dañó a mucha gente porque no saben cómo sobrevivir", sostuvo. Algunos no se han establecido en Texas porque quieren regresar a casa pero no pueden. Stevens Keith, que está recibiendo ayuda para el alquiler de FEMA, dijo que no ha buscado un empleo en Dallas. El antiguo residente del Ninth Ward, que fue traído aquí después de una semana infernal en el Superdome, quiere regresar a casa desesperadamente. "Tengo que regresar para seguir cuerdo. Agradezco lo que han hecho por mí y los quiero a morir, pero puedo regresarlo. No extrañaré Texas. No extrañaré el calor extremo. Y no extrañaré el frío extremo".

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