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Los ministros de economía del MERCOSUR preparan una propuesta para cambiar el FMI

Diario Página/12, Buenos Aires. | 24 de Agosto de 2006 a las 00:00
Felisa Miceli, ministra de Economía de Argentina, reveló este miércoles que la próxima semana se reunirá con sus pares del bloque en Río de Janeiro para delinear una reforma integral del Fondo. La iniciativa será presentada en septiembre, durante la asamblea anual del organismo. La ministra adelantó algunas de las ideas en un seminario.

David Cufré, diario Página/12. Desde Buenos Aires.

La cancelación anticipada de la deuda con el FMI que hicieron tanto Argentina como Brasil, y que Uruguay se propone imitar, ubicó a los países del Mercosur en una posición de fortaleza frente al organismo. Hace apenas dos años era impensable que estas naciones pudieran proponerse llevar a una asamblea del Fondo una propuesta integral de reforma de la institución. Pero eso es exactamente lo que ocurre en este momento. Felisa Miceli reveló ayer que la próxima semana viajará a Río de Janeiro para encontrarse con sus pares del bloque. Entre todos definirán una postura común, con iniciativas concretas para cambiar el FMI, que la propia Miceli leerá a mediados de septiembre en Singapur, durante la convención anual conjunta de ese organismo y el Banco Mundial. La ministra dio la noticia al exponer en un seminario que organizó su cartera sobre la "arquitectura financiera internacional". Participaron economistas argentinos y extranjeros con distintas visiones sobre las razones y posibles impactos de los desbalances globales (ver nota aparte). Entre los asistentes se hizo notar el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien en las últimas semanas tuvo varios cortocircuitos con Miceli y cuya presencia pareció un mensaje conciliador de ambos lados. "El FMI debería dejar de ser parte del problema para pasar a ser parte de la solución", exhortó la jefa del Palacio de Hacienda, reeditando un concepto que ella misma y su antecesor, Roberto Lavagna, utilizaban para referirse a la situación de Argentina y que ahora orientó al escenario internacional. Miceli centró su discurso en el rol que debería cumplir el Fondo y lo comparó con lo que efectivamente está haciendo, según su visión. "El FMI debería actuar como prestamista de última instancia", sorprendió, dado que ese fue el papel que desempeñó en los últimos años, con los resultados conocidos. Pero la ministra aclaró que debería cumplir esa función sin imponer condicionalidades como las del pasado, que agudizaron las crisis de los países que recibieron los préstamos. "Tendría que diseñar líneas de crédito automáticas frente a situaciones de crisis", ejemplificó. La ministra comentó que incluso países con superávit fiscal y externo, como es el caso actual de la Argentina, pueden necesitar auxilio financiero frente a situaciones de crisis graves e inevitables, como un shock externo por la devaluación de un país cercano o con fuertes vínculos comerciales o la caída inesperada en el precio de algún producto de exportación o una crisis financiera global. "El staff del Fondo ofrece una fuerte resistencia a estas ideas", denunció Miceli, aunque dijo que el Mercosur insistirá en proponerla en la reunión de Singapur. Otra iniciativa que llevará el bloque es que el FMI oficie como una suerte de proveedor de garantías para títulos públicos que emitan los países, lo cual reduciría las tasas de interés de esas colocaciones. "Incluso ideas sencillas como ésta, que son fáciles de implementar, no encuentran eco en el FMI", se quejó. Miceli afirmó que el staff del organismo sigue sin revisar sus posiciones, a pesar de los errores sistemáticos de los últimos años. "Se manejan con los mismos conceptos de hace veinte años", describió. Y dijo que en la última asamblea del Fondo, que se realizó en marzo, quedó sorprendida al escuchar que las autoridades del organismo recomendaban las mismas recetas ya fracasadas para los nuevos problemas de la economía internacional. "En lugar de buscar fórmulas para resolver los desequilibrios asegurando la continuidad del crecimiento, plantearon medidas de ajuste para frenar la economía", comentó. Una de ellas fue que los países europeos flexibilicen sus mercados laborales. "Lo que deberían hacer es pedir a los países asiáticos que mejoren sus condiciones", reclamó. Y sugirió que de ahora en más, cada vez que el Fondo quiera hacer una recomendación sobre el mercado laboral, primero le consulte a la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Otra idea, indicó, que el Mercosur llevará a la cumbre del organismo.

La mirada en Estados Unidos

Durante un seminario que organizó el Ministerio de Economía, se abordó a fondo un tema que parece lejano, pero que es prácticamente lo único que interesa en Estados Unidos y Europa. Se trata de los fortísimos déficit que presenta la primera potencial mundial, tanto en cuenta corriente como fiscal. Y el debate está centrado en si esa situación derivará en una crisis internacional, de gran impacto, o si finalmente se estabilizará. Martín Abeles, subsecretario de Programación Económica, se encargó de la apertura. Se limitó a platear el tema y anticipar las preguntas que responderían los panelistas, con visiones no siempre coincidentes. "¿Es sostenible el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos? ¿Por cuánto tiempo?", señaló el funcionario. "¿Existe un límite para la demanda de activos denominados en dólares, que actualmente sostiene el endeudamiento público y privado de Estados Unidos?", agregó. Abeles sólo salió de la descripción y pasó al campo valorativo al analizar el rol que está jugando el FMI en este contexto internacional. Una prueba de que el organismo no hizo ni hace bien su trabajo, afirmó, es que países como Argentina, entre otros, aplican una política de acumulación de reservas para cubrirse frente a una eventual crisis mundial. Los economistas que respondieron las preguntas sugeridas por Abeles fueron el estadounidense Jan Kregel, el mexicano Ariel Buira y los argentinos Arturo O’Connell (director del Banco Central), Federico Sturzenegger (ex miembro del equipo económico de Domingo Cavallo en 2001), Javier Alvaredo (de la consultora MVA Macroeconomía) y Roberto Frenkel (del Cedes). Buira y O’Connell fueron los más pesimistas. El primero sostuvo que déficit de la magnitud que presenta Estados Unidos no son sostenibles y advirtió que, de no revertirse rápidamente, ese país sufrirá desde una desaceleración de su economía a una recesión y ello se traducirá en una caída del dólar y una crisis internacional. "No ocurrirá en tres o cuatro años, pero sí en diez, si esto no cambia", afirmó. Del otro lado, aunque con argumentos distintos, Kregel, Sturzenegger, Alvaredo y Frenkel postularon que la situación es manejable y que no desembocará en una crisis. China financia a Estados Unidos porque de ese modo puede sostener su superávit comercial con ese país, fue una de las ideas esbozadas. Y en relación con Argentina hubo coincidencias en que, aunque se produjera una crisis, el país podría sobrellevarla sin sufrir como en los noventa.

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