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Explosión mundial en precio de comida genera más hambre

Paris. Varias Agencias. | 18 de Abril de 2008 a las 00:00
El arroz subió un 141% desde enero, el trigo cuesta 130% más que hace 12 meses y el maíz nunca estuvo tan caro en 12 años: la disparada del precio de los alimentos, que ha provocado protestas violentas en muchos países, aumentará la cifra de hambrientos en decenas de millones. Para enfrentar la crisis, el Banco Mundial y la ONU reclaman a los países ricos un "New Deal" para los alimentos, la puesta en práctica de una política tan ambiciosa como la propuesta por el presidente estadounidense Franklin Roosevelt tras la crisis de 1929. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM), que alimenta a 73 millones de personas en 78 países y es considerado como la última barrera entre los hambrientos y la inanición, debe ser reforzado en al menos 756 millones de dólares adicionales (476 millones de euros), advierten sus dirigentes. La hiperinflación de los alimentos pone en peligro el cumplimiento de los Objetivos del Milenio de la ONU, sobre todo reducir a la mitad la pobreza en el mundo de aquí al 2015. Según el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, 100 millones de personas más podrían acabar en la extrema pobreza -subsistiendo con menos de un dólar al día- por la subida del precio de los alimentos. Si no se hace frente al problema, "el mundo conocerá un prolongado periodo de revueltas, conflictos y desestabilización regional", advirtió Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación. En los países pobres, la población más desposeída gasta un 75% de sus ingresos en comida, contra un 15% en los países ricos. Antes de la última escalada de los precios, ya había en el mundo 854 millones de personas gravemente subalimentadas. "Es una hecatombe anunciada", estimó Ziegler. Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Haití, Mauritania, Etiopía, Senegal, Burkina Faso, Madagascar, Pakistán, Filipinas, Indonesia son algunos de los países que han sufrido violentos disturbios a raíz de la crisis alimentaria. Incluso China está preocupada. "Para la clases media, implica eliminar gastos en salud. Para los que viven con dos dólares al día, implica eliminar la carne y sacar los niños de la escuela", dijo Josette Sheeran, jefa del PAM, a la revista británica The Economist. "Para los que tienen un dólar al día, implica cortar la carne y los vegetales y comer sólo cereales. Y para aquellos con 0,50 dólares al día, es un desastre total", añadió. El jefe de la FAO, Jacques Diouf, convocó a los jefes de Estado y de Gobierno a una cumbre en Roma, del 3 al 5 de junio, para tratar de enfrentar la crisis. Un informe de la UNESCO elaborado por 400 expertos advirtió asimismo esta semana sobre una inminente "explosión" social si los países no reforman sus políticas agrícolas para garantizar el autoabastecimiento. La FAO, por su lado, insistió en Brasilia en la necesidad de la reforma agraria en América Latina, y estima que los países de la región más afectados por la crisis son Nicaragua y Bolivia. Según la FAO, el 10% de la población de América Latina y el Caribe padece hambre en una región que produce un 40% más de los alimentos que necesita para abastecerse. El alza del costo de los alimentos ha sido atribuido en parte a la creciente demanda de China e India, así como al uso alternativo de maíz, soja y caña de azúcar para producir biocarburantes, lo cual es rechazado por Brasil, segundo productor mundial de etanol. En Haití manifestantes que coreaban "¡tenemos hambre!" forzaron la renuncia del primer ministro. Al menos 24 personas murieron en disturbios en Camerún, en Egipto los soldados recibieron la orden de hornear y distribuir pan y Filipinas decidió encarcelar a quienes atesoren arroz subsidiado por el gobierno para venderlo a precio de mercado. Argentina, Indonesia, Vietnam y Rusia, entre otros, han optado por restringir sus exportaciones de trigo, arroz y soja para calmar el mercado doméstico.

Agrocombustibles a partir de alimentos, problema moral

El director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, estimó este viernes que producir agrocombustible a partir de alimentos plantea "un verdadero problema moral", en momentos en que los países pobres se enfrentan a una grave crisis alimentaria. Strauss-Kahn afirmó que el hecho de producir agrocombustible a partir de productos alimentarios planteaba "un verdadero problema moral" cuando los países pobres están afectados por una crisis alimentaria. Cuestionado sobre si estaba de acuerdo en que se suspendan o se reflexione sobre los agrocombustibles, Strauss-Kahn respondió positivamente, pero precisó que ello debería producirse "cuando (se) utilizan productos alimentarios". "El problema (energético) del planeta, que es muy importante pero que no se resolverá con los agrocombustible pues los motores de hidrógenos serán mucho más eficaces de aquí unos años, debe compararse con el hecho de que la gente va a morir de hambre", alegó. Esta toma de posición del director general del FMI contribuye a la polémica que se plantea en torno a la producción de combustibles a partir de materias primas alimentarias. "Los agrocombustibles son un tema mundial de debate, porque tiene implicaciones en el área de energía, medio ambiente y agricultura", señaló esta semana a la AFP Guilherme Schuetz, oficial de agroindustria de la FAO y coordinador del grupo de bioenergía. "La producción agrícola con fines alimentarios debe ser claramente prioritaria", aseguró el lunes el ministro francés de Agricultura, Michel Barnier, al proponer una iniciativa europea frente al aumento de precios de las materias primas y la crisis alimentaria. Ese mismo día, el relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, el suizo Jean Ziegler, calificó la producción masiva de agrocombustibles de "crimen contra la Humanidad" por su impacto en los precios mundiales de los alimentos, en declaraciones a una radio alemana. Ziegler unió su voz a los críticos de este recurso, que afirman que el uso de tierras fértiles para producir cultivos destinados a fabricar biocarburantes ha reducido las superficies destinadas a los alimentos, desencadenando así la inflación de los productos alimenticios. "El verdadero crimen contra la Humanidad será descartar a priori a los agrocombustibles, y relegar a los países estrangulados por la falta de alimentos y energía a la dependencia y la inseguridad", afirmó también el lunes el presidente brasileño Luiz Inacio da Silva, al inaugurar en Brasilia la XXX Conferencia regional de la FAO. Brasil es el mayor exportador mundial de agrocombustible a base de etanol, detrás de Estados Unidos, con 22.000 y 28.000 millones de litros en 2007 respectivamente. Mientras Estados Unidos elabora el combustible a partir del maíz, Brasil lo hace mayormente a partir de la caña de azúcar, y sus dirigentes argumentan que no por eso ha dejado de ser un gran productor y exportador de alimentos. La producción de agrocombustibles debe tener en cuenta el derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria de los pueblos, recomendaron por su parte los 33 países latinoamericanos y caribeños asistentes a la Conferencia Regional de la FAO en Brasil. Insistiendo en el problema de la crisis alimentaria, el director general del FMI se mostró bastante pesimista. "En lo que se refiere a los motines del hambre, lo peor está por venir (...) todo esto es extremadamente grave", destacó Strauss-Kahn, para quien la crisis alimentaria conlleva "riesgos de guerra".

FAO: aumenta concentración de la tierra en América Latina

Los pobres de América Latina deberían recibir una mayor cantidad de tierras, pero las propiedades agrícolas se concentran cada vez más en las manos de grandes empresas, dijo el viernes un funcionario de alto rango de la FAO. "La concentración de la tierra está aumentando en varios países de la región", afirmó José Graziano, jefe para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). "Existe una necesidad de reforma agraria, es necesario asegurar un mayor acceso a los recursos productivos en América Latina", agregó en una conferencia de la FAO en Brasilia. Mientras Graziano hablaba, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil realizaba protestas en todo el país reclamando la aceleración de la reforma agraria. En Brasilia, cerca de 3.000 militantes del MST realizaron una marcha y unos 50 presentaron sus demandas en la conferencia de la FAO, incluyendo el establecimiento de un límite máximo al tamaño de las propiedades rurales. "Brasil no puede continuar teniendo tanta gente marginada, tantas familias viviendo humilladas bajo las lonas de plástico", dijo a los delegados Maria da Graca Amorim, jefe de la federación de agricultura familiar. Graca Amorim aludió a las familias, estimadas en 150.000 por el MST, que viven en campamentos esperando recibir parcelas en el marco de la reforma agraria de Brasil. Los delegados se unieron a los manifestantes y realizaron un minuto de silencio para recordar el décimosegundo aniversario de la matanza de 19 campesinos sin tierras en el municipio de Eldorado de Carajás, cuando la policía actuó para despejar una carretera que bloqueaban. "Infelizmente, América Latina posee la más alta tasa de concentración de la propiedad agraria del mundo", resaltó Graziano. "No creemos que la desigualdad pueda ser reducida o que el hambre y la pobreza extrema sean erradicadas si no se facilita el acceso a los medios de producción", agregó. La distribución de la tierra y las inversiones en el área rural podrían ayudar a disminuir la excesivamente rápida urbanización que ha creado barrios pobres inmensos en toda América Latina, dijo Graziano. Dirigentes industriales y agrícolas de Brasil se quejan de que las invasiones de tierras aumentaron en los últimos años en el país porque el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva alimentó las expectativas de que daría más tierra a los pobres.

Francia duplicará su ayuda contra el hambre y pide un combate mundial

El presidente francés Nicolas Sarkozy anunció este viernes que duplicaría la ayuda contra la crisis alimentaria, al mismo tiempo que pedía un combate mundial contra la pobreza y en favor del medioambiente, ante representantes de las 16 mayores economías mundiales. Es "urgente actuar para reforzar la seguridad alimentaria en un momento en que 37 países sufren una muy grave crisis alimentaria", declaró Sarkozy, que anunció que la ayuda francesa pasará a ser de 60 millones de euros anuales. El presidente francés pronunció un discurso en el segundo día de debates sobre los trastornos climáticos, en la tercera edición de los MEM (Majors economies meeting), los encuentros entre los ocho industrializados del G8, las grandes economías emergentes como China e India y la Unión Europea, iniciados en septiembre pasado por Estados Unidos. Estas economías son responsables en total del 80% de las emisiones mundiales de gases con efecto de invernadero. Destacando el vínculo entre crisis alimentarias y trastornos climáticos, el jefe del Estado francés alertó sobre los peligros que plantean éstos últimos para el desarrollo, la seguridad y al fin y al cabo, para la paz. "Esos trastornos son de manera creciente un peligro para la seguridad alimentaria. El empobrecimiento de los recursos de agua, la tensión creciente en torno a los recursos agrícolas y pesqueros, agravada por fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes, son otros tantos desafíos mayores que amenazan el desarrollo, sobre todo en Africa", expresó. Sarkozy ilustró sus propósitos evocando la guerra en Darfur (este de Sudán), una "mezcla explosiva de cambio climático que se agrega a la pobreza", dijo. La crisis "exige respuestas inmediatas", pero también una "estrategia ambiciosa de ayuda a la agricultura", señaló, evocando una "asociación mundial para la alimentación y la agricultura", contenida en una proposición que se dispone a hacer para reforzar la coordinación de los grandes actores de la política y la economía internacionales. Frente a esta doble situación crítica, Sarkozy recordó que la comunidad internacional debe llegar a un acuerdo global sobre el clima al horizonte de 2009, según el compromiso adquirido en la conferencia sobre el clima celebrada en Bali en diciembre pasado. La organización humanitaria Oxfam-Francia calificó sin embargo de "espejismo" el anuncio del presidente Nicolas Sarkozy. "Por una parte, el presidente de la República francesa pretende no poder quedarse indiferente a la revuelta de los que, en los países del sur, no pueden comer cuando tienen hambre", recordó en un comunicado el director general de Oxfam-Francia, Luc Lampriere. "Por otra, recorta los presupuestos de ayuda pública al desarrollo y apoya a Europa en la negociación de acuerdos comerciales desfavorables al desarrollo de esos países", denunció. De su lado, las dos principales organizaciones internacionales de defensa del medioambiente - Greenpeace y WWF- calificaron de "blando" y "timorato" el discurso del presidente francés frente a la posición estadounidense. El miércoles en la noche, el presidente norteamericano George W. Bush anunció un tope en las emisiones de gas con efecto invernadero de su país (GEI) para 2025, mientras que la Unión Europea, que se fijó como objetivo una reducción de al menos un 20% o incluso un 30% para 2020, apunta a un 50% para 2050. El jueves, al iniciarse la reunión, una lluvia de críticas muy acerbas fue la réplica a la posición estadounidense, considerada como un "paso atrás" con respecto a los compromisos adoptados en diciembre en Bali.

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