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COVID-19, entre el pánico y la desinformación

La Habana. Prensa Latina | 7 de Marzo de 2020 a las 09:14
COVID-19, entre el pánico y la desinformación

Una avalancha de información sobre el nuevo coronavirus COVID-19 se apodera de los principales medios de comunicación, desde la prensa escrita, digital y telenoticieros hasta los más novedosos ahora en las redes sociales, que ofrecen los más disímiles datos mediante infografías y postcards, con detalles sobre su propagación, infectados, fallecimientos y medias preventivas, entre otros.

Luego de su aparición en la ciudad china de Wuhan, capital de la provincia central de Hubei a fines de 2019, el mundo centró su mirada en este virus, cuyos síntomas incluyen secreción nasal, tos, dolor de garganta, de cabeza y quizás fiebre, que puede durar un par de días.

De rápida extensión y comprobada su transmisión de persona a persona, ha llegado en apenas dos meses a tres continentes, en los primeros momentos con la mayoría de casos reportados en la nación pionera, al resto de Asia y ahora a Europa y las Américas, aunque este último, hasta la fecha, con menos reportes. Sin embargo, con el alud de información tenemos que ser capaces de aprovechar los datos de manera eficaz y consciente, para tomar las medidas necesarias.

En sus inicios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estuvo reticente a declarar una emergencia sanitaria global. Es demasiado pronto para declarar el brote del coronavirus como una emergencia sanitaria de preocupación internacional, afirmó a mediados de enero su director general Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La entidad de Naciones Unidas se basaba en que, hasta ese momento, aquellos infectados, un cuarto de ellos, experimentó síntomas graves y los fallecidos padecían de otras condiciones médicas como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares que debilitaban su sistema inmunológico.

Y estaban en lo cierto. La comunidad científica ha comprobado que en proporción con la gran cantidad de casos, el número de fallecimientos no es excesivamente alto. La tasa global de mortalidad se sitúa en torno al tres por ciento, contrario al SARS, el síndrome respiratorio agudo y grave, originado también en China. En aquel entonces, afectó a ocho mil 098 personas y la tasa de letalidad fue de 9,5 por ciento.

Avanzados los días y el conocimiento de la enfermedad, se demuestra que los adultos mayores son los más vulnerables. Los mayores de 80 años que la padecen presentan un 15 por ciento de mortalidad y se reduce a inferior del uno por ciento en menores de 50. Los niños, en tanto, son los menos afectados, según la OMS.

Sin dejar de insistir en la necesidad de estar alertas y mantener las medidas higiénicas, como el lavado frecuente de las manos por unos 20 segundos, evitar tocar objetos y superficies en lugares públicos y después llevarse las manos a la boca y la nariz, las autoridades sanitarias globales llaman la atención en otro aspecto: el número de casos está disminuyendo en China, donde también descienden los sospechosos y aumentan las altas hospitalarias.

Enumeran otras cuestiones a tener en cuenta: el virus se inactiva de manera fácil con el uso de soluciones desinfectantes como el alcohol, el peróxido de hidrógeno e hipoclorito de sodio, existen más de 80 ensayos clínicos con antivirales, prototipos de vacunas, y medios diagnósticos.

Como tratamiento se ha propuesto, entre otros protocolos, el uso de oseltamivir, inhibidor de la neuraminidasa empleado contra el virus de la gripe, y el interferón, proteína con función antiviral, cuya variante cubana, el alfa 2B humano está disponible en China.

En una reciente alocución el director general de la OMS, tras hacer un balance de los casos registrados por el mundo, llamó la atención a las naciones en varios aspectos.

Nuestra mayor preocupación en la actualidad es lo que está sucediendo en el resto del mundo. Nos hallamos en un momento decisivo. En los dos últimos días, el número de nuevos casos notificados en el resto del mundo ha superado el número de nuevos casos en China.

Sugirió entonces, que si adoptan medidas agresivas ahora, se puede contener este virus y evitar que la gente caiga enferma, salvar vidas. Pero este virus no es la gripe. Con las medidas adecuadas puede ser contenido.

Pero no estamos en una situación desesperada. No estamos indefensos. Hay cosas que todos los países y todas las personas pueden hacer. Todos los países deben estar preparados para detectar los casos a tiempo, aislar a los pacientes, rastrear los contactos.

Una vez más, hay que insistir en que este no es momento para el miedo. Es el momento de adoptar medidas para prevenir infecciones y salvar vidas. La gente tiene motivos para sentirse inquieta, preocupada. Pero lo más importante es conservar la calma. El miedo y el pánico no ayudan, insistió.


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