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Italia no puede llorar a sus muertos

Roma. Anna Buj. Diario La Vanguardia | 15 de Marzo de 2020 a las 11:01
Italia no puede llorar a sus muertos

El diario L’Eco di Bergamo normalmente reserva una página y media a los obituarios. Este viernes, el periódico local de esta ciudad lombarda tenía diez páginas anunciando muertes de sus conciudadanos.

Italia, el segundo país del mundo con más casos de coronavirus después de China, es también el segundo con más muertos. Ya hay 1.441 personas que han fallecido infectadas con el Covid-19 en este país, 966 sólo en la Lombardía.

En esta región no hay un problema de saturación sólo en los hospitales. También están colapsadas las cámaras funerarias. En Bérgamo, una de la provincias más afectadas, han tenido que habilitar la iglesia del cementerio como tal porque ya no hay espacio en los hospitales, publicó el Corriere della Sera .

En un momento tan delicado en que se han extremado las precauciones y se reclama distancia social, llorar a los seres queridos se ha convertido en una pesadilla. Están prohibidas las ceremonias de todo tipo, por lo que las funerarias trasladan directamente el cadáver desde las casas de los fallecidos o los hospitales hasta el crematorio o el cementerio, sin ningún rito intermedio. Pequeños grupos de personas pueden acudir al cementerio a despedirse, y también puede ir un sacerdote. Pero morir en estas circunstancias es cruel: los familiares tienen prohibido hasta abrazarse.

Las disposiciones son muy claras, cuenta a este diario Andrea Cerato, presidente de la funeraria San Siro de Milán. “Los muertos que han sido infectados por el Covid-19 no pueden ser vestidos”, explica. El personal de la funeraria tiene que llevar la máxima protección, mascarillas, guantes y batas de un solo uso. Introducen el cadáver en un plástico precintado, sin vestirlo ni tocar ninguna de sus pertenencias, y lo llevan directamente al cementerio o crematorio.

Cerato está preocupado porque si encuentran algún caso de positivo en su empresa tendrían que ponerse en cuarentena. Es lo que está sucediendo en la provincia de Bérgamo, dice. El problema no son sólo las pertenencias de los fallecidos, sino que es muy probable que los familiares estén también infectados, y si se reúnen para recordarles el contagio podría continuar. “La situación es muy difícil”, explica por teléfono una trabajadora del hospital Juan XXIII de esa ciudad. “Normalmente tenemos 80 camas en la UCI para todos los enfermos. Ahora tenemos 100 personas que necesitan esta UCI sólo de coronavirus, sin contar al resto”.

Pese a que están prohibidos los velatorios y los tanatorios están cerrados, muchos se niegan a acatar estas medidas tan dolorosas. La policía ha tenido que desalojar varios funerales. Por ejemplo, uno en Génova, donde se reunieron 30 personas en un velatorio, o la suspensión del séquito del cadáver de Ugo Russo, un chico de 15 años que murió en Nápoles a manos de un policía al que intentaba robarle un Rólex en un caso muy mediático.

Otras historias son escalofriantes. Algunas han salido a la luz gracias a la experiencia del actor italiano Luca Franzese, conocido por su papel en la serie Gomorra , que denunció en un vídeo en el que aparecía ante la cama con el cuerpo de su hermana, de 47 años, y que padecía epilepsia. “No puedo darle el homenaje que se merece porque las instituciones me han abandonado. He contactado a todo el mundo pero nadie puede responderme”. Su hermana llevaba muerta un día.


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