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Tres nicas se gradúan de médicos en Cuba

La Habana. Prensa cubana | 31 de Julio de 2020 a las 13:49
Tres nicas se gradúan de médicos en Cuba

Hace seis años Chaysa Iris, Ana Yansy y Wilber Melesio abandonaron al terruño natal y a la familia. Lo hicieron colmados de sueños y esperanzas. Partieron hacia la que consideraban una tierra prominente, donde harían realidad una parte de la obra de su vida: ser médicos.

Conciudadanos y autoridades de Puerto Cabezas, Río San Juan y León, departamentos de Nicaragua, de donde proceden, los despidieron confiados que voluntades y aspiraciones fraguarían y algún día regresarían ilustrados por la sabiduría profesional para calmar el dolor y salvar vidas de lugareños.

Así es, los tres lo ratificaron durante el juramento hipocrático el día 24 último en la ceremonia de graduación de ellos y otros 37 galenos extranjeros, celebrada en la ciudad de Matanzas, de la provincia homónima.

Títulos en manos, coincidieron en la determinación de ser útiles a sus pueblos allí, donde más necesarios fueran, sin importar sacrificio, consagrados a la humana obra.

Sonrientes, pocos minutos después de concluida la citada celebración, todavía emocionados, expresaron su sentir tras el alcance del anhelado título. El parque de La Vigía, en la plaza del mismo nombre, área de origen a la metrópolis yumurina, devino mudo testigo del emotivo encuentro.   

“Por este grandioso día de graduada como doctora en Medicina General Integral en este hermosos país, doy infinitamente gracias por la hospitalidad y colaboración incondicional con los cuales me formaron. Gracias a Dios y la idea del Comandante en Jefe Fidel de crear la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam).

“También a nuestro gobierno, presidido por nuestro Comandante Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo, quienes nos dieron la oportunidad de viajar a estudiar la mejor de las profesiones del mundo, que es salvar vidas. Por ellos este grandioso acontecimiento es posible”, expresó Chaysa Iris Sanders Manzanares, de Puerto Cabezas.

“Mantengo el compromiso de brindar atención de salud con humanismo y calidad a mi querido pueblo nicaragüense. Formar parte de este proyecto mundial en Cuba constituye una experiencia maravillosa”.

Con los ojos todavía humedecidos debido a los gratos momentos vividos en un mar de batas blancas por estos tiempos de gran trascendencia, Ana Yansy Ramírez Pérez, oriunda de Río San Juan, evoca los recuerdos del inolvidable 22 de febrero de 2014, cuando emprendió el hermoso viaje a la mayor delas Antillas, Cuba.

“Salimos de casa, atrás quedaba la familia, pero estábamos felices, porque realizaríamos nuestros anhelos de convertirnos en galenos, y lo materializamos.

“De los cubanos aprendí que comparte cuanto tienen y no lo que les sobra. Fruto de ello es la Ela, devenida nuestra segunda casa, renacida con el devastador huracán Mitch y Georges en 1998.

“Agradezco a Dios, a nuestro buen gobierno liderado por el Comandante Daniel Ortega y a la compañera Rosario Murillo, así como a este hermano país por esos lazos de hermandad y amistad que existen entre ellos. Fueron seis años de un proceso que nos Agenció una familia, gente servicial amorosa, nos sentimos unos cubanos más.

“Me siento privilegiada por ser parte de este proyecto soñado y hecho realidad por Fidel de formar el ejército de batas blancas. Somos médicos de ciencia y conciencia. Hoy podemos decir que hemos cumplido con ese sueño. Regresaremos a nuestra patria para inculcar valores, humanismo y solidaridad con el ejercicio de nuestras profesiones”.

Con la caballerosidad que lo caracteriza expresó que lo dejaran para último, pero Wilber Melesio Osorio Calderón, proveniente del departamento de León, es de los primeros en disciplina y entrega en el entorno que por estos años lo rodeó.

“Hace 72 meses y un poquito más salí de Achuapa (alma, vida y corazón), la tierra que me vio nacer. Momento triste al dejarlo todo. Era necesario. Buscaba cumplir un sueño, hoy realidad.

“Mi eterno agradecimiento al Frente Sandinista de Liberación Nacional, a nuestro presidente Daniel Ortega y a la compañera Rosario Murillo, quienes permiten que muchos jóvenes estudiemos  en este hermana nación.

“No encuentro palabras para expresar mi sincero agradecimiento al pueblo cubano, a la tierra de Fidel y de Martí, pues gracias a la Revolución Cubana es posible lograr los anhelos de ser profesionales.

“Este país forma ejércitos de batas blancas para combatir enfermedades en el mundo, y no para fabricar armas biológicas y nucleares para acabar con el mundo. En cada rincón del planeta que hay un médico egresado de la Elam; está presente un pionero más de esta Revolución, que a pesar del bloqueo establecido por los Estados Unidos ha podido salir adelante y forma mujeres y hombres preparados”, concluyó Wilber.

Cuando se reinicien los vuelos, ellos partirán hacia la Patria sandinista a brindar la esencia del duro bregar entre libros e instituciones hospitalarias cubanas, con el recuerdo eterno de quienes aquí dejan, incluidos profesores, teniendo siempre presente que quien cultiva jóvenes en tierras de la sabiduría, cosechará frutos para el bien universal.


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