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Iglesia Católica tica hizo negocios con una mujer ejecutiva de la «Cosa Nostra»

San José. Diario La Nación. | 1 de Mayo de 2008 a las 00:00
La empresaria Anna Moscarelli, inversionista de un complejo hotelero en Costa Rica, manejó los fondos de un grupo de empresarios y políticos asociados a la “Cosa Nostra” de Palermo, Italia. Moscarelli, quien mantuvo una deuda de 3 millones de dólares con la Iglesia Católica costarricense, administró los capitales de Filippo Salamone, empresario condenado en Italia por la repartición de grandes contratos públicos mediante el pago de sobornos a funcionarios y a familias mafiosas. En el proceso judicial, conocido en Sicilia como Tangentopoli (Sobornolandia), los fiscales anti-mafia ordenaron el allanamiento del estudio de Moscarelli en Lugano, Suiza, y enviaron una carta rogatoria a Costa Rica, en el 2005, solicitando que se le interrogara por haber sido la “consejera fiduciaria” de Salamone y del ex diputado y ex consejero de Obras Públicas demócrata cristiano siciliano, Salvatore Sciangula, acusado de corrupción antes de su muerte en 1995. Como embajadora en Suiza, la actual ministra de Seguridad, Janina del Vecchio, recomendó a Moscarelli en Costa Rica ante el ministro de Turismo, Carlos Roesch, en una carta enviada en marzo de 1998. La Ministra del Veccio, quien trabajó para Moscarelli tras dejar la embajada, dice que desconocía el pasado de esa señora, pero admitió que sostuvo amistad con ella. Moscarelli, nacida en Italia pero de nacionalidad suiza por su esposo, era dueña del complejo hotelero Grupo Papagayo y adquirió una deuda por 3 millones de dólares con una sociedad anónima que giraba los dineros desde Servicios Pastorales de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (que agrupa a los obispos). La Iglesia vendió las acciones de la sociedad y los nuevos dueños (no revelados por la Iglesia) liquidaron un fideicomiso de garantía que respaldaba la operación. Así, Moscarelli perdió los cerca de 30 millones de dólares en los que valoraba sus tres hoteles, ubicados en Guanacaste y en Tortuguero, Limón. Moscarelli figuró como testigo en el proceso judicial por “asociación mafiosa” desde Berna, Suiza, luego de que la fiscalía costarricense coordinó su comparecencia en ese país europeo. La carta rogatoria afirma que Moscarelli era consejera fiduciaria de las relaciones económicas de Sciangula y Salamone en el extranjero, mediante cuentas corrientes cifradas y sociedades anónimas. La empresaria admite que manejó los capitales de ambos en Suiza y en otros países, pero asegura que ese era su trabajo como administradora fiduciaria. El 4 de octubre de 1997, Salamone fue arrestado en Palermo por “concurso en asociación mafiosa”. En julio del 2002, el empresario fue condenado por “asociación mafiosa” y en febrero del año pasado un tribunal de casación italiano confirmó su condena, pero modificó el delito a “concurso externo”. La justicia italiana afirma que Salamone se convirtió en el “punto de contacto” con mafiosos y políticos. Los negocios de Salamone fueron revelados por Antonio Siino, un mafioso arrepentido cercano colaborador de Salvatore Riina, el líder más poderoso de la organización criminal en los años ochenta. Siino reveló que Salamone se repartió, con participación de la mafia, lucrativos contratos públicos a cambio del pago de sobornos.

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