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Somocistas sentenciados: sin piedad si quieren repetir el terrorismo

Managua. Radio La Primerísima | 15 de Septiembre de 2020 a las 20:23
Somocistas sentenciados: sin piedad si quieren repetir el terrorismo

El Presidente Daniel Ortega denunció este martes que la oposición somocista respaldada por Estados Unidos está planeando reanudar los actos terroristas que desató durante tres meses en 2018, mediante los cuales quiso derrocar al gobierno democráticamente electo.

Durante el acto de celebración del 199 aniversario de la independencia de Centro América del imperio español, ocurrida el 15 de septiembre de 1821, celebrado en la Plaza de la Revolución de Managua, el Presidente Ortega aseguró que Nicaragua está librando "una gran batalla que pasó por un momento de guerra, de destrucción, de muerte, de tácticas terroristas que no podemos olvidar".

"¡Cobardes, asesinos, que quieren repetir la historia! Se sienten poderosos porque siempre tienen el espíritu de servidumbre frente al yanqui. Se sienten orgullosos cuando van allá y se reúnen con el yanqui y le piden que le apliquen a Nicaragua sanciones que no son más que agresiones. Se toman la foto y se sienten orgullosos".

"Y viene el yanqui, que se ha convertido en una amenaza para la humanidad entera, les dice que sí, que busquen como unirse para derrocar en las elecciones de noviembre de 2021 al Gobierno Sandinista. Y otros de ellos quieren ya seguir cometiendo asesinatos, colocar bombas, provocar más destrucción de la que provocaron en 2018", denunció el líder sandinista.

Aseguró que no se puede olvidar cómo entre abril y julio de 2018, torturaban, quemaban, desaparecían "a nuestros hermanos y los martirizaban. Cómo asesinaban trabajadores, mujeres, estudiantes. Ellos los asesinos, que por mucho que lo quieran ocultar ellos mismos se encargaron de presentarse como lo que son: asesinos".

En ese sentido, recordó que los mismos somocistas que instalaron tranques en muchas ciudades y carreteras del país, desde donde sembraron el terror entre la población, filmaron "los momentos en que torturaban a nuestros hermanos, cuando secuestraban a un policía y lo torturaban y luego le pegaban fuego. ¡Cuántos muertos, cuántos asesinados!".

Asimismo, "la destrucción de escuelas, de puestos de salud, de viviendas, de medios de comunicación". Agregó que así como el filibustero William Walker había incendiado Granada y quería hacer lo mismo con Nicaragua, "la incendiaron estos asesinos". 

Los acusó que "no tienen alma, no tienen corazón, no son nicaragüenses, son hijos del demonio, hijos del diablo. Están cargados de odio, rezuman odio. Son criminales, cobardes y se sienten intocables porque se les dio una amnistía. Ya se les dio la oportunidad, una amnistía, pero ya no habrá otra amnistía. El pueblo pedirá cuentas, en el marco de las leyes, de las regulaciones que tiene el Estado nicaragüense".

En tal sentido, recordó que las leyes están "para castigar, para sancionar no por lo que digan sino por lo que hacen".

Acusó al somocismo de haber arrebatado al pueblo nicaragüense la estabilidad y el crecimiento económico con los actos terroristas de 2018. "Ahora tenemos la firmeza y la convicción de que vamos recuperando la economía, vamos garantizando la estabilidad y la seguridad".

El mandatario recordó al somocismo que de acuerdo con las leyes y la Constitución surgidas de la Revolución Popular Sandinista, en 1990 "le dimos la oportunidad que llegaran al gobierno los que son a última hora impuestos por el imperio, porque ellos se sienten siervos del imperio, no le tienen amor a la Patria sino amor al imperio"

"Llegaron al gobierno y tuvieron tres períodos para poder hacer todo lo bueno que habían prometido y no lo hicieron. Lo que hicieron fue arrebatar al pueblo las conquistas que había logrado con el triunfo de la Revolución. Pero no le pudieron arrebatar al pueblo la conquista del orgullo, de la dignidad, de la capacidad de lucha y por eso el pueblo nicaragüense retomó el gobierno en 2007 con el Frente Sandinista", aseguró el Presidente Ortega.

Audio completo:

Fortalecer las leyes para castigar crímenes de odio

Pidió a las instituciones creadas para garantizar la seguridad ciudadana unir más los esfuerzos con la población y con las Comisarías de la Mujer, que se están instalando en todo el país, para buscar la protección de los niños en las comarcas y en las ciudades, "y que se puedan enlazar una relación fraterna para defender a las familias de los crímenes asesinando, robando, quemando".

En otro aspecto, el Presidente Ortega ratificó que su gobierno hará reformas legales para imponer en Nicaragua la cadena perpetua a quienes cometan crímenes de odio. Hasta ahora, la pena máxima que una persona puede cumplir en prisión es de 30 años.

"Como hemos anunciado, hay que fortalecer el sistema judicial y hay que instalar penas mayores para crímenes de odio", como el cometido contra dos niñas campesinas el domingo pasado en Lisawe, una comunidad rural del municipio de Mulukukú, Caribe Norte.

El autor de esos crímenes, identificado como Rosario Soza Centeno, de 33 años de edad, fue el jefe de los tranques somocistas en ese municipio. Fue detenido en junio de 2018 acusado de numerosos delitos de sangre, pero fue incluido como prisionero político por la oposición somocista. En marzo del año pasado fue liberado gracias a la ley de amnistía dictada por el gobierno Sandinista.

Más información: Un tranquero es el asesino de las dos niñas en Mulukukú

El mandatario refirió que los crímenes de odio están siendo sancionados en todas partes "y aquí no vamos a hacer la excepción". Sin embargo, descartó la imposición de la pena de muerte, como muchos sectores solicitan, porque Nicaragua tiene compromisos internacionales de no hacerlo. "Pero no estamos comprometidos a no aplicar la cadena perpetua para los criminales", exclamó.

Las raíces históricas de los traidores

Tras recordar las contradicciones entre los sectores que en 1821 querían la independencia de Centro América y quienes preferían seguir subordinados a la colonia española, Daniel recordó que un fenómeno parecido ocurrió en 1979 entre quienes estaban luchando para derrocar a la dictadura para iniciar una revolución en libertad y democracia, y los que querían un somocismo sin Somoza.

Sin Somoza, "pero sí con la Guardia, sí con todo el poder económico del somocismo, sí con todo el poder político y en el campo institucional que tenía el somocismo, y que hasta última hora intentaron neutralizar y negar el triunfo del pueblo en 1979".

Recordó que en plena ofensiva final, en julio de ese año, cuando el pueblo armado estaba a punto de derrotar a la criminal Guardia Somocista, "los vendepatria se fueron a negociar a Caracas; los hijos del imperio, los hijos del colonialismo, los que no pueden celebrar la independencia porque no son independientes, no pertenecen a Nicaragua, le vendieron su alma al diablo, al imperialismo".

Se fueron a Caracas a negociar "y sacaron una propuesta para buscar que el pueblo se rindiera frente a esa fórmula que buscaban de somocismo sin Somoza. Pero el pueblo no se rindió. Y el triunfo fue del pueblo (el 19 de julio) y esa victoria sigue viva".

La primera traición con la contratación de filibusteros

Al recordar el proceso de independencia, el Presidente refirió durante dos años, hubo resistencia de los colonos que no querían desligarse del imperio español hasta que un soldado surgido del seno del pueblo, el General Cleto Ordoñez, los puso en orden.

Solo el tiempo dirá si aquella declaración de independencia de 1821 fue un paso decisivo hacia la independencia de Nicaragua, porque 30 años después, en los años 50 del siglo 19, "ya teníamos a los invasores yanquis en Nicaragua. Ya estaba (el filibustero) William Walker, ya estaban las empresas norteamericanas" que explotaban la ruta del tránsito entre el Caribe y el Pacífico, a través del río San Juan y el lago Cocibolca, empresas que habían llegado a "apoderarse de esa zona", rememoró el gobernante.

"Y con ellos (con los empresarios de EEUU) los vendepatria, los que no celebran la independencia y que trajeron a Walker y a Byron Cole (coronel, otro filubustero)".

De acuerdo con el líder sandinista, porque había ya una raíz de independencia, "entonces fue posible enfrentar a los invasores, aun cuando el yanqui invasor (Walker) se había nombrado presidente, y aun cuando el yanqui invasor había incluso nombrado a un cura de embajador, de su representante ante Estados Unidos".

"Aun cuando el yanqui invasor era reconocido por el gobierno de Estados Unidos", porque cuando Walker se autonombró presidente de Nicaragua, fue reconocido por la embajada yanqui, "pero ya el paso de la independencia estaba dado, y ahí estaba el empuje, la fuerza, el espíritu de resistencia de nuestros antepasados indígenas", de quienes lucharon por preservar la independencia durante el período posterior a 1821".

Eso fue "lo que permitió que al final surgieran un Andrés Castro, un José Dolores Estrada, los indígenas de Matagalpa dando la batalla en diferentes sitios, derrotando al yanqui invasor en San Jacinto". En esa batalla, evocó Daniel, cayó en combate el Coronel Cole y "Andrés Castro lanzó la piedra contra el yanqui invasor".

Tras la derrota filibustera en San Jacinto, Walker incendió la ciudad de Granada, apuntó el Presidente, "creyendo que de esa manera iba a desmoralizar a los combatientes nicaragüenses y centroamericanos que se unieron, porque estaban claros los otros pueblos" de la región "que la independencia que se había logrado ganar en 1821, se perdía con la invasión del yanqui", que después de hacerse presidente de Nicaragua se haría de toda Centro América.

La unidad, la lucha y el combate de Centro América permitieron la derrota del yanqui invasor, declaró. "Una gran victoria y por eso digo que fue posible porque ya teníamos la independencia alcanzada en 1821", aseguró.

Dispuestos a avanzar en la unidad regional

En otro orden, el mandatario dijo que Nicaragua acepta el reto que lanzó la mañana del martes el Presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, para avanzar en la construcción de la patria grande que impulsó la firma del acta de independencia en 1821. Convocó a sus vecinos del istmo a continuar una historia común y sumarse a los festejos rumbo al Bicentenario el próximo año como muestra de concertación.

En un discurso ante el congreso de Guatemala, Giammattei pidió a los gobiernos de la región unidad para celebrar el aniversario 200 con las fronteras borradas entre los países centroamericanos. "Luchemos porque ese sueño que iniciamos juntos hace 199 años lo fortalezcamos ahora para que no haya más impedimento de tránsito para personas y mercancías; que la unión aduanera en Centroamérica sea una realidad, que respetemos nuestra soberanía como naciones, pero unamos nuestros corazones en la construcción de una Centroamérica fuerte", afirmó el mandatario guatemalteco.

"Sí, nosotros estamos dispuestos a avanzar hacia la unidad de los pueblos centroamericanos, Presidente Giammattei", dijo al respecto, el Presidente Ortega. "Que desaparezcan las fronteras, que seamos una sola nación con un poco más de 50 millones de habitantes, porque ya unidos se multiplica la población, la economía, los recursos, las condiciones para el crecimiento económico y la lucha contra la pobreza".

Unidos, agregó, "ya no es solo cada país haciendo su esfuerzo, sino que somos todos juntos haciendo un esfuerzo conjunto para acabar con la pobreza, para defender la soberanía y la autodeterminación de nuestros pueblos, sobre todo".

Lucha por la dignidad

También evocó las luchas "defendiendo nuestra identidad, nuestra soberanía" del General Benjamín Zeledón, en 1912 frente a las tropas norteamericanas que invadieron Nicaragua después de derrocar al Presidente José Santos Zelaya, y del General de Hombres Libres Augusto Calderón Sandino, también contra los invasores yanquis, "llamados también por los vendepatria, por los peleles".

"Si a Cristo que era el hijo de Dios hecho hombre le salió un traidor, ¡qué menos a nosotros en nuestros pueblos! Siempre aparecen los traidores, los vendepatria, los peleles, los que dicen que no hay nada que celebrar porque aquí no hay independencia. Para ellos independencia significa tener aquí gobernando a William Walker, a los invasores", enfatizó.

"¿Quiénes invitaron a las tropas yanquis? Los peleles, los vendepatria. Los invitaron para 1912 para que invadieran Nicaragua y los invitaron para que continuaran la invasión cuando Sandino se alzó contra la intervención yanqui. Al final, no pudieron derrotar a Sandino y tuvieron que retirarse derrotados".

"Ese espíritu rebelde, esa capacidad de lucha, esa fortaleza, de dignidad, del sentimiento de amor a la Patria, de conciencia de soberanía se venían consolidando con el paso del tiempo. A pesar que Nicaragua no era un país con un gran desarrollo económico, social ni cultural, en el alma de la mayoría de los nicaragüenses había un espíritu de dignidad. Y donde hay dignidad, hay patriotismo, y donde hay patriotismo, se defiende la soberanía, se defiende la Patria".

"Luego vino el otro gran desafío, el derrocamiento de la dictadura impuesta por los yanquis, la Dictadura de Somoza. ¡Cuántas luchas, cuánto dolor, cuánta prepotencia y cuántas muestras también de traición! De los traidores, de los que llamaba Sandino peleles y vendepatria. Siempre aparecía más de un pelele, un vendepatria, ofreciéndosele al yanqui invasor".

"Después de esa gran victoria de julio de 1979, continuamos la batalla defendiendo nuestras raíces, nuestra historia. No queríamos guerra, queríamos paz. Nos impusieron otra guerra después de 1979".




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