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López Obrador no se rinde y mantiene presión en calles de México. «Las próximas semanas van a ser muy difíciles»

Agencia AFP. Desde Ciudad de México. | 28 de Agosto de 2006 a las 00:00
Andrés Manuel López Obrador no se da por vencido en su impugnación de la elección presidencial mexicana, en la que el Tribunal Electoral (Trife) se encamina a la ratificación definitiva de la victoria del derechista Felipe Calderón, y continuará las movilizaciones en la calle. La decisión del Trife de anular 237,000 votos de la elección del 2 de julio apuntala la estrecha ventaja de Calderón a pesar de reducirla del 0.58 al 0.57%. Tras ese último revés, la última esperanza por la vía jurídica de López Obrador es la anulación de la elección del 2 de julio, pero esta posibilidad es muy remota y la proclamación de Calderón parece inevitable. La resignación es palpable entre las filas del ex alcalde de México. "No es resignación, es advertir que hay un ejercicio tramado" por parte del Tribunal Electoral para legitimar a Calderón, asegura Dante Delgado, dirigente de Convergencia, uno de los partidos de la coalición que postuló a López Obrador a la presidencia. López Obrador –aislado, dicen sus detractores– no quiere renunciar a su lucha, que parece perdida. Aunque la batalla jurídica está prácticamente finiquitada, la calle se presenta como el último recurso de este político capaz de convocar dos manifestaciones masivas de alrededor de un millón de personas en un lapso de dos semanas. Tras acusar al Tribunal Electoral de golpista, el siguiente paso en su campaña de resistencia civil es la Convención Nacional Democrática que ha convocado para el 16 de septiembre y en la que se pretende erigir como "presidente legítimo", "jefe de gobierno en resistencia" o "coordinador nacional de la resistencia civil pacífica". El candidato izquierdista propuso a sus seguidores, que desde hace un mes bloquean algunas de las principales calles de la Ciudad de México, desconocer el cómputo oficial dado a conocer por el Trife y a Felipe Calderón como presidente, "así como a todos los actos de su gobierno de facto". Ante un número cada vez menor de incondicionales, el ex alcalde denunció el lunes en la plaza principal (Zócalo) de la capital mexicana, la inminente llegada al poder de un "usurpador", de un "presidente ilegítimo" a través de un "golpe de Estado". La coalición de izquierda Por el Bien de Todos espera la participación de un millón de delegados en la Convención, que está programada el mismo día que se debe celebrar un desfile militar para conmemorar la independencia de México, que terminará en el Zócalo, sede del encuentro. La propuesta de López Obrador es que la Convención democrática nombre un "órgano de gobierno" que tomaría posesión el 20 de noviembre o el 1 de diciembre (día de la la investidura presidencial) y que aplicaría un programa de cinco puntos básicos. Este proyecto incluye la protección de los mexicanos pobres (aunque no explicó cómo), la defensa de los recursos naturales (entiéndase: no privatización del petróleo), la reforma de las instituciones, "hacer desaparecer el Estado patrimonialista" castigando la corrupción y "hacer valer el derecho público a la información". "Tenemos una confrontación entre dos Méxicos. El del gobierno, de la cúpula empresarial y de los medios de comunicación, que votan todos los días, y por otro lado el pueblo, que vota cada seis años", explica Delgado. "Las proximas semanas van a ser muy difíciles", promete.

Un mes de plantones

Las fuerzas del PRD cumplen el miércoles un mes de bloqueo de una turística avenida de la capital que ha tenido un limitado impacto político, mientras la ciudadanía ha aprendido a vivir con el piquete. El 30 de julio, en un sorpresivo anuncio cuando tenía reunidos a 1,2 millones de manifestantes, López Obrador llamó a mantener una "asamblea permanente" en ocho kilómetros del Paseo de la Reforma y dos calles que conectan con el centro histórico. El objetivo de la "acción de resistencia civil", como la presenta el izquierdista, es demandar el recuento del 100% de los votos de la elección presidencial del 2 de julio, en la que, según la coalición Por el bien de todos, hubo "fraude". De la nada, miles de simpatizantes de López Obrador levantaron tiendas de campaña y carpas en las que instalaron improvisados baños, cocinas y salas de estar con televisores. El primer impacto del bloqueo fue un caos vehicular para una megaurbe agobiada por el tráfico. "Al principio sí fue muy duro, había mucho tráfico, pero ya nos la arreglamos, la gente se acostumbra, sale temprano para llegar al trabajo o deja su coche y se va en metro", comenta Gilberto Pérez, un taxista de 38 años. López Obrador instaló su tienda de campaña en el Zócalo (plaza central), donde duerme en un camastro y despacha con la ayuda de una mesa de lona. La única concesión es bañarse cada día en su casa. El número de simpatizantes se ha reducido de manera importante. El clima tampoco ayuda porque en el mes han caído dos granizadas y a diario llueve intensamente sobre el bloqueo, que se ha suavizado con la apertura de los cruces de Reforma y sus carriles laterales. "Ya somos pocos, estamos cansados, llueve y hace frío. La gente tiene que hacer su vida, los niños regresaron a la escuela (el 21 de agosto)", dice Alberto García, un pintor de 45 años, uno de los pocos que se encuentran en el piquete durante la mañana y que está dispuesto a seguir ahí indefinidamente. Los efectos políticos y jurídico-electorales del bloqueo han sido pocos. El gobierno federal sigue su marcha, el nuevo Congreso se instaló el martes y el Tribunal Electoral rechazó el recuento del 100% de votos y está por nombrar presidente electo a Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN, gobierno). "No somos ingenuos, sabemos que el tribunal va a nombrar a Calderón, pero con este plantón queremos decirle al gobierno que ya estamos hartos de más de 70 años de gobiernos fraudulentos", comenta Víctor Cortés, de 47 años, militante y trabajador en el Partido de la Revolución Democrática (PRD). López Obrador advierte que no levantará del bloqueo y realizará una "convención nacional democrática" el 16 de septiembre, día de la Independencia mexicana, en la que propondrá que se elija a un "presidente legítimo" y se desconozca la eventual presidencia de Calderón. El 16 de septiembre será decisivo en el destino del plantón ya que ocupa la ruta por la que el Ejército mexicano realiza históricamente una parada militar para conmemorar la Independencia y la noche previa el presidente Vicente Fox da en el Zócalo el tradicional "grito" de las fiestas patrias. El gobierno federal asegura que ambos eventos tendrán lugar. López Obrador también dice que presidirá su propio "grito" y la convención. Todo el mismo día y en el mismo espacio.

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