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El mito de Marulanda, por Julio López C.

Managua. Radio La Primerísima. | 26 de Mayo de 2008 a las 00:00
Me siento moralmente obligado a tener que hablar de Marulanda. Y quiero decirles que muy pocas veces me he sentido en una situación tan incómoda, para abordar la vida de personajes de tanta trascendencia como la de Manuel Marulanda. He sentido una enorme insatisfacción porque no... o más bien, quiero decir, porque la vida de Marulanda es una asignación pendiente desde hace muchos años en mi modesta experiencia política. (El autor, Julio López Campos, fue Jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) durante la Revolución Popular Sandinista (1979–1990). Desde 1997 realiza el programa Causa y Efecto en Radio La Primerísima. Esta es una trascripción de la audición del lunes 26 de mayo de 2008, colaboración de Maríaluisa Atienza Salamero. TAMBIÉN PUEDE ESCUCHARLO EN ESTE ENLACE) Quiero decir con toda modestia que durante los 10 años de la Revolución Sandinista, entre otras responsabilidades, tuve la de ser el responsable de las relaciones con los movimientos armados de América Latina y otros lados. Era el responsable directo de entenderme directamente con las fuerzas revolucionarias. Y desde luego que conocimos muchísimos y aquellos a quienes no conocimos personalmente les conocimos de manera indirecta a través de sus íntimos compañeros de lucha. Y desde tiempo atrás todavía, Marulanda y sus zonas liberadas habían cautivado nuestro interés. Y habíamos conocido a fascinantes dirigentes revolucionarios colombianos, como el dirigente del M-19 que lo mató la CIA, derribaron su avioneta, y nunca apareció ni un poquito de él. Pero Marulanda siempre fue un mito. A cuántos guerrilleros no conocemos, Carlos Javier, amigos de las cámaras, amigos de los medios, o que las circunstancias políticas y de la lucha, los obligaban a tener que dar la cara, a ocupar lugares protagónicos, y a tener una suerte de vida pública. Marulanda, desde que se convirtió en la leyenda fue siempre muy dedicado a su propia vida y a su propia lucha y a su propia gente, y a su propia Colombia. Recuerdo que muchas veces pregunté a otros dirigentes revolucionarios sobre Marulanda. Y muchos me contaron que sólo le conocían a nivel indirecto. La leyenda incluso, dice que Marulanda ni siquiera conoce las grandes ciudades de Colombia. 50 años de lucha guerrillera, no importa si son unos años más, qué importa, qué importa. Marulanda no se inventó a él mismo. Marulanda es el hijo directo de la opresión centenaria vivida por los campesinos de Colombia. Eso era leyenda en sus orígenes. Un campesino. Un campesino que hizo de todo para sobrevivir. Y mi hijo mayor me mandó una nota recordándome que fue panadero, vendedor de carne, caramelos, vendía… "comerciante" de esos de los pobres que andan vendiendo y comprando cualquier cosa. Dicen que llegó hasta el 5º grado de primaria. El hombre que construyó la fuerza guerrillera más importante que conozca la historia de las luchas guerrilleras en toda su historia en todo el planeta. Y el hombre que dirigió el combate no solamente contra los gobernantes liberales y conservadores de Colombia, sino desde hace ya muchos años, en la confrontación directa con la política de intervención directa de los gringos en Colombia. Porque los gringos han convertido a Colombia en un portaaviones, que no sólo pretende destruir a las FARC, sino que pretende convertir a Colombia en la cabeza de playa para sus aventuras guerreristas de intervención y desestabilización en América Latina. Y hay que decir que encontraron al sirviente ideal para eso, al cínico presidente de Colombia, el señor Uribe. Hecho a la medida de los mejores sirvientes que ha tenido el imperio en América Latina. Y ese campesino se convirtió en un formidable dirigente. Y este fin de semana tuvimos que pensar mucho en Marulanda y en la historia del pueblo colombiano. Con la indignación de no tener todos los instrumentos necesarios. Pensé que quizás la muerte de Marulanda va a abrir las posibilidades de que se lancen sobre su vida mucha gente, para ofrecernos más tarde lo que se pueda recoger de la vida formidable de este dirigente campesino, convertido en la más importante leyenda de las luchas guerrilleras, en la historia universal de las luchas guerrilleras. Marulanda es un misterio, y una leyenda. Que obviamente nos concita a buscar cómo entenderlo, cómo conocerlo, cómo tener una idea de semejante recorrido. Y pensando en Marulanda, pensé en Sandino. Porque Marulanda, al igual que Sandino, era un liberal. Porque en Colombia, como en Nicaragua, las fuerzas políticas históricas, se reconocían como los liberales y los conservadores, de manera que tu procedencia política únicamente podía venir o de la experiencia con los liberales o con los conservadores, o circunstancialmente de alguna pequeña fuerza en proceso de gestación en Colombia. Sandino procedía del liberalismo. Inicia incluso la lucha desde el rango... desde el sector, desde la formación de los liberales. Y desde luego, rápidamente se desprende de ese tronco. Marulanda era un dirigente campesino de procedencia liberal. Sus padres eran liberales. Tenían una historia de participación política liberal. Y allá a finales de los años 40, se dio en Colombia un dirigente liberal de un enorme carisma. Se llamaba Jorge Eliécer Gaitán, de un gran arrastre… a ver, como en algún momento tuvo aquí –no quiero comparar, son cosas completamente distintas, pero para que nos demos una pequeña idea, como el que en algún momento tuvo aquí Agüero por un tiempito muy corto-. Pero allá Jorge Eliécer Gaitán era una personalidad de otra dimensión, de otro perfil, que nada tenía que ver. Y a todas luces, Jorge Eliécer Gaitán iba a ganar las elecciones en Colombia, allá en el 48. Sin duda alguna. Y entonces, la oligarquía conservadora lo asesina. Y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán crea una situación política de desborde popular, de una rebelión verdaderamente masiva. Y generalmente esas grandes explosiones no conducen a la toma del poder, muy raras veces. Y en Colombia sucedió lo que ha ocurrido muchas veces en otros lados. Vino una represión brutal, terrible, sobre todos aquellos que se sublevaron. Porque fue una sublevación, una insurrección… Y entonces aquel dirigente campesino, que se llamaba Pedro Antonio Marín, se dijo entre los suyos, que dijo: El cuerpo ya no resiste tanto maltrato. Si seguimos así como estamos nos van a matar a todos. Y entonces, con un grupito de su gente, se retira Marulanda a las montañas y crea unas milicias campesinas para resistir a la represión de la oligarquía conservadora. Y aquello se convirtió en una fuerza importantísima. Se hablaba en aquellos tiempos de la República de Marquetalia, la zona donde Marulanda con aquellas milicias campesinas… porque toda la historia de las FARC ha sido la historia, predominantemente, de la lucha campesina. Y resistieron después a una embestida brutal de la oligarquía colombiana. Y de esa historia de resistencia campesina surgen después las FARC. Y surgen también como un proceso de evolución política de Marulanda, que se desprende del liberalismo y se acerca al movimiento comunista colombiano. Y en su crecimiento político e ideológico, realmente después las FARC, por mucho tiempo, se convirtieron en el brazo armado del Partido Comunista Colombiano. Hasta que muchos años más tarde, resultado de un proceso muy complejo, realmente las FARC se convirtieron en sí misma, en una fuerza autónoma, propia, con su propio perfil y su propio desarrollo. Y ya entonces, y al inicio de los años 60, Pedro Antonio Marín, se convirtió en Manuel Marulanda. Cuentan que no está muy claro si fueron compañeros de él los que le pusieron Tirofijo, porque dicen que tenía una puntería absolutamente descomunal. Otros dicen que fueron sus adversarios, los enemigos del ejército, que sabían de su existencia y de su fama como tirador. No importa. Lo que sí es cierto es que sus compañeros le dijeron que no era… no les parecía mucho, eso de que le dijeran Tirofijo, y entonces él adoptó el nombre de Manuel Marulanda Vélez, de un dirigente sindicalista comunista que había sido asesinado. Y por ahí comenzó la leyenda de este campesino, que se convirtió en el principal dolor de cabeza de los enemigos de la humanidad. Ha sido compleja, difícil, la historia de la lucha de las FARC y del movimiento revolucionario colombiano. Han tenido que transitar por caminos escabrosos, por caminos que a veces no ha sido posible circunvalar, rodear… en una lucha enfrentados, como lo están, desde hace mucho tiempo, directamente con la política reaccionaria, imperialista, de los gobernantes norteamericanos. Lo que Reagan y su gente hizo en contra de la Revolución Sandinista, con el apoyo, el financiamiento, la dirección, el aseguramiento logístico a los contras, permítanme decirles que eso es juego de niños, comparado con el involucramiento financiero, asesoría, técnica, involucramiento directo, de la inteligencia sofisticada… en fin, con el involucramiento directo de los gringos en Colombia. Y este dirigente campesino, convertido en la gran leyenda, de verdad que sí supo enfrentarse a tan poderosos enemigos. Es cierto, hay cosas que ocurren en Colombia que nos desconciertan, que nos hacen pensar en el por qué de algunas circunstancias. Pero no podemos nosotros de ninguna manera adoptar la ética de los opresores. De ninguna manera podemos nosotros hacer nuestra la ética de CNN, de ninguna manera podemos nosotros adoptar la ética de la derecha, de Reagan, de Bush, del Pentágono, para pretender juzgar a las FARC y menos a Marulanda. De manera que quienes de alguna manera han transitado por los caminos encontrados y difíciles de la lucha revolucionaria, aquéllos que han tenido que hacer el difícil recorrido de la lucha antiimperialista, de la lucha guerrillera, esos sin duda, guardan un respeto y una admiración merecida a Marulanda y las FARC. Nosotros nos quedamos con los deseos, con los anhelos y de seguro nos vamos a dar la satisfacción de poder conocer más de la vida de este extraordinario y formidable dirigente campesino popular, guerrillero, revolucionario. Y fue muy justo que Daniel le entregara a Marulanda la Orden Sandino. Nada sería más despreciable que los sandinistas asumiéramos la ética de La Prensa y la derecha en este caso. Es imposible hacer la historia de Colombia, y será imposible leerla en el futuro, sin conocer y sin tomar en cuenta la historia, la vida, la lucha, la leyenda, de Manuel Marulanda. Y sin duda no habrá ninguna manera de hacer la historia de las grandes luchas guerrilleras, sin tener que pasar por la vida de Marulanda.

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