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Centenares de centroamericanas son obligadas a prostituirse en México

Rodulfo Reyes, corresponsal diario Excélsior. Desde Villahermosa, Tabasco. | 10 de Septiembre de 2006 a las 00:00
El negocio del tráfico de indocumentados esconde una de sus peores caras: la prostitución de mujeres de pocos recursos de Centroamérica, piezas de un ajedrez de corrupción que involucra al crimen organizado, a jefes policiales, tratantes de blancas, hoteleros, restauranteros, agencias de viajes, entre otros sectores. Ante la falta de datos oficiales que precisen el número de mujeres inmigrantes que terminan obligadas a prostituirse en estados del sureste como los fronterizos Tabasco y Chiapas, los grupos ciudadanos locales de defensa de los derechos humanos de los ilegales que atraviesan el país buscando llegar a Estados Unidos convergen en las siguientes cifras: • 10 de cada cien inmigrantes centroamericanos que ingresan al país por la frontera sur es mujer. • 40% de las prostitutas de centros nocturnos y casas de citas de Tabasco procede de Guatemala. • 35 de cada cien sexoservidoras extranjeras en Tabasco son originarias de Honduras. • 25 de cada cien sexoservidoras centroamericanas en Villahermosa es de El Salvador. A diferencia del narcotráfico, no causa muertes directas, pero lacera la dignidad humana y quiebra las estructuras sociales; por ello, los organismos internacionales de defensa de derechos humanos condenan la trata de blancas y el tráfico de personas. En los centros nocturnos de las principales ciudades del sureste mexicano –Cancún, Mérida, Villahermosa y Tuxtla Gutiérrez– laboran mujeres que, en su paso por México hacia Estados Unidos, son enganchadas por mafias. Uno de los agravantes del problema es la carencia, por parte de las autoridades, de datos concretos sobre el número de mujeres extranjeras obligadas a subsistir de esta actividad. De acuerdo con el Informe de vejaciones a inmigrantes, del Comité de Derechos Humanos de Tabasco, las redes de lenones se concentran en países de Centroamérica, como Guatemala. El reporte indica que en esos países se ofrece trabajo "en el extranjero" a jóvenes "con buen físico y deseos de superación" y se les impone como requisitos "disposición y alto criterio", con la promesa de ayudarlas a ingresar a los Estados Unidos. Esos casos son los menos y en la actividad predomina la violencia de género con casos en que incluso las mujeres son extorsionadas con la amenaza de cárcel y deportación, dice el informe. Vecinos y autoridades son señalados como culpables de esta situación. Un caso destacado es el de mujeres engañadas por los coyotes que las obligan a prostituirse en las cantinas de los pueblos de paso, donde quedan atrapadas por quienes pagan protección a la policía, advierte el reporte. En el texto se reconoce que el tráfico de personas es el segundo negocio más rentable del mundo, sólo superado por el narcotráfico y seguido de la prostitución, pornografía y tráfico de armas. Se afirma en el reporte, que tiene por objetivo analizar el problema, como primera etapa para darle solución, que mientras hay instancias oficiales para el combate de delitos contra la salud, no hay un seguimiento gubernamental contra la violencia sexual traducida en prostitución. En las delegaciones estatales del Instituto Nacional de Migración y de la Procuraduría General de la República afirman carecer de estadísticas sobre el número de mujeres indocumentadas establecidas en México laborando en bares, centros de masajes, restaurantes y hoteles.

Noche a noche

Una vivienda de interés social está habilitada como casa de citas en Villahermosa. De una en una aparecen las chicas. Casi no usan maquillaje y la ropa es ligera. Denisse, Heidi, Rubí... son sus nombres. En su mayoría, son originarias de Guatemala y El Salvador. Las casas operan dentro de la legalidad, pero las trabajadoras son indocumentadas en espera de conseguir papeles que las hagan mexicanas y dinero para llegar a Estados Unidos a cualquier precio, mismo que ya comenzaron a pagar en estos establecimientos. "Algunas hasta se casan con los clientes", dice uno de los dos guardias que impiden la entrada a clientes en evidente estado de ebriedad. Apenas oscurece y las jóvenes recorren un pasillo dividido por una ventana de la sala de espera que sirve de vitrina para los que se han reunido en el sitio. Pasan las chicas, distantes. La matrona dice sus nombres de trabajo y el cliente sólo debe pagar, decir el apelativo de la elegida y puede llevársela consigo. Los traficantes de mujeres ofrecen servicios de prostitutas en hoteles de lujo, donde maleteros o empleados de bares las nombran acompañantes por las que piden diferentes comisiones. En una casa de citas los clientes pagan de 400 a 600 pesos; en los hoteles el precio aumenta. Y en los centros nocturnos de esta ciudad las mujeres que también ofrecen sexoservicio afirman que proceden de Chiapas, Veracruz o Campeche, pero no saben bien dónde se encuentran esos sitios, prefieren hablar de otros temas y el acento las delata como centroamericanas. En los municipios tabasqueños de Tenosique, Emiliano Zapata y Balancán, colindantes con Guatemala, en los bares y cantinas la prostitución es abierta. En los establecimientos hay cuartos para ello. La clientela tiene aspecto de soldado en su día franco. También se observan hombres con traza de norteños, vestidos a la usanza vaquera.

Apoyo de la Iglesia

El sacerdote Avelino Cortés Téllez afirma que el gobierno mexicano debe hacer todo lo que esté a su alcance por salvaguardar la integridad de los y las migrantes indocumentadas en su paso por México. Apunta que la prostitución lacera la dignidad humana y quiebra las estructuras sociales, de igual forma señala que la Iglesia siempre ha prestado ayuda a los hermanos de los países centroamericanos que son asaltados en la frontera mexicana, y que no tienen ni para comer. En entrevista con Excélsior, el religioso admite que desde hace muchos años se auxilia con albergues para los migrantes en toda la región a los indocumentados que padecen abusos hasta de parte de las autoridades. Cortés Téllez dice que a lo largo del tiempo no se ha notado una mejora en el ultraje que sufren guatemaltecos, salvadoreños y hondureños que se internan por México buscando llegar a Estados Unidos. Al contrario, expone el sacerdote, cada día crece el número de reportes sobre abusos a inmigrantes, particularmente a mujeres, a manos de los propios individuos que han prometido guiarlas a lo largo del país. El sacerdote, que oficia en una parroquia de Tabasco, participa en proyectos de defensa de inmigrantes. El párroco es notable en la lucha de defensa de los derechos humanos en esta regiòn porque en la década de los 80, fue detenido por unas horas en el aeropuerto de Villahermosa, luego de que fuera acusado de tratar de enviar a ciudadanos extranjeros sin papeles al Distrito Federal en un vuelo comercial. Por sus críticas a la falta de acciones de gobierno para combatir el delito de lenocinio y el de tráfico de personas, en alguna ocasión, al principio de los 90, la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado donde virtualmente se le acusaba de ser reincidente en el intento de introducir indocumentados centroamericanos al país. Argelia Herrera Gutiérrez, directora del semanario Mujer de perspectivas de género, advierte que las inmigrantes son violadas en primer lugar por los propios polleros a quienes les han pagado por llevarlas a Estados Unidos.

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