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Controlan incendio tras arrasar 25% del Mercado Oriental

Managua. Agencias y Radio La Primerísima. | 1 de Agosto de 2008 a las 00:00
Un incendio de grandes proporciones devoró este viernes al menos la cuarta parte del mayor centro de compras en la capital nicaragüense, que alberga grandes, medianos y pequeños negocios de todo tipo, y las autoridades movilizaron a policías y soldados para ayudar a los bomberos. Al menos 28 personas resultaron intoxicadas por el humo, otras seis lesionadas y tres quemadas, según un balance preliminar del siniestro. Fuentes de la alcaldía de Managua cifran en 2,000 millones de córdobas (200 millones de dólares) las pérdidas económicas. Unos 300 negocios en el Mercado Oriental, localizado en el sector noreste de Managua, fueron arrasados por las llamas que se desataron hacia la medianoche del jueves sin que se conozcan las causas, según las autoridades. El Mercado Oriental, que ocupa unas 28 hectáreas, alberga negocios como ferreterías, tiendas de electrodomésticos, ropa, calzado, utensilios plásticos, alimentos, hortalizas, frutas, entre otros productos. A través de los años, sobre todo después del terremoto que destruyó la ciudad en 1972, se ha convertido en una suerte de laberinto, en el que los comerciantes han instalado sus negocios desde las casas hasta en las aceras y las calles mismas del centro comercial, dejando apenas pequeños pasadizos donde circulan los potenciales clientes y los carretones que les abastecen de mercaderías. Según las primeras versiones, las llamas comenzaron a eso de las nueve de la noche del jueves, en un local ubicado al sur de la Jabonería América, propagándose con inusitada velocidad y violencia de comercio en comercio, avivado por la mercadería almacenada y por el combustible de los motores para producir energía eléctrica, un servicio cancelado por la transnacional Unión Fenosa desde hace más de un año. Minutos después llegaron las primeras unidades de la Dirección General de Bomberos, ubicada a pocas cuadras del mercado, pero se encontraron con la dificultad de que no había hidrantes, había agua pero con poca fuerza y los coches no podían penetrar al sitio central del incendio, lo cual les obligaba a extender 300 metros de mangueras. También se hicieron presentes unidades del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Managua, pero no fue suficiente y debieron pedir refuerzos a sus estaciones en diversos lugares de la capital, y de ciudades vecinas como Tipitapa, Masaya, Granada, Diriamba, Jinotepe, y hasta de León, 90 kilómetros al oeste de la capital. La carencia de agua frustraba el trabajo de las decenas de brigadas de bomberos, que no podían hacer nada ante el avance de las llamas, por lo que solicitaron refuerzos a Por órdenes directas de la coordinadora del Consejo del Poder Ciudadano, Rosario Murillo, la empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillado, Enacal, cerró el raquítico abastecimiento de agua a otros sectores de Managua para mejorar la presión de agua en el Oriental. Toda cisterna disponible, incluidas varias unidades provistas por la Alcaldía de Managua, era rotada por los bomberos: mientras unas abastecían a los carros-cisternas de los apaga-fuegos, otras se desplazaban por la ciudad a cargar sus tanques. Casi 12 horas después de iniciado el fuego los bomberos lograron concentrarlo en una zona del mercado, cuyas calles de acceso estaban cerradas por múltiples puestos de ventas ambulantes, que también ocultaban la localización de los hidrantes. Centenares de comerciantes en medio del fuego, humo y chorros de agua de los bomberos, intentaban con desesperación rescatar parte de la mercadería, en hombros, carretillas y camionetas. Muchas personas acudieron en auxilio de amigos que poseen negocios para salvar parte de la mercancía, que guardan en pequeños espacios construidos con madera y cinc, lo que asemejaba a hormigas en una febril labor. Centenares de policías y soldados fueron desplazados a la zona para labores de seguridad y evitar acciones delictivas. El centro de compras donde la mayoría de los nicaragüenses acuden a realizar sus compras al por mayor y al detalle, y a precios más bajos, es una válvula de escape al pavoroso desempleo que cubre a cerca del 50% de la población económicamente activa, estimada en unos dos millones de personas. La expansión del fuego fue favorecida en parte por la cantidad de plantas eléctricas de emergencia, a causa de apagones que son frecuentes en ese centro de comercio, y cuyos tanques de combustible explotaban al avance de las llamas. "Eso está deshecho, en cenizas, irrecuperable todo (...) esto (el mercado) era una bomba de tiempo, sobre todo porque Unión Fenosa (empresa de electricidad) quita la luz sin aviso y alguien al marcharse pudo haber olvidado desconectar la corriente", dijo una comerciante que clamaba ayuda del gobierno. Una densa capa de humo que se alzaba sobre la zona del siniestro se podía ver desde los cuatro costados de la capital y barrios cercanos al Mercado eran afectados por el humo. El presidente Daniel Ortega acudió al lugar cuando los bomberos aún luchaban contra las llamas que se propagaban con rapidez en el centro de compras, considerado uno de los más grandes de Centroamérica. "Hay que dar gracias a Dios que no hay pérdidas de vidas (...), no ha habido pánico, la gente ha actuado con madurez y responsabilidad", dijo el mandatario durante el recorrido por la zona siniestrada que abarca unas siete hectáreas. Ante la importancia del Mercado Oriental para el empleo, Ortega dijo que va a evaluar los daños para "buscar acciones rápidas para poner en pie al mercado, buscar como normalizar la situación, hay que reconstruir con un sentido de seguridad". Ortega pidió a funcionarios de su gobierno que hagan una evaluación sobre las pérdidas causadas por el fuego y conocer las causas que originaron el siniestro. El gobernante dijo que el mercado debe de ser reconstruido con sentido de seguridad de acuerdo a las normas que establezcan las autoridades correspondientes, después que se conozcan los datos de la evaluación sobre la magnitud de los daños. "La reconstrucción del Mercado Oriental con seguridad es una responsabilidad de todos los nicaragüenses y en particular del gobierno y de la alcaldía de Managua", dijo Ortega. También dijo que hay que adoptar las medidas correspondiente para que luego se restablezca la normalidad con la extinción de las llamas, atender a los comerciales que lo han perdido todo o gran parte de los bienes que tenían para realizar sus actividades comerciales. "Espero que se haga una evaluación sobre las pérdidas económicas causadas por el incendio que comenzó en la noche del jueves y aún no ha sido apagado hoy, para después definir cómo se va a ayudar a los comerciantes que lo perdieron todo", dijo Ortega.

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