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Arias está militarizando a Costa Rica

Agencia Prensa Latina (PL). Desde La Habana. | 5 de Octubre de 2006 a las 00:00
Desde su retorno al poder, tras casi dos décadas viviendo de la gloria de haber sido nombrado Premio Nóbel de la Paz (1987), Oscar Arias procura gobernar hoy apelando a la fuerza en Costa Rica. Contrario a la tradición en la otrora Suiza de Centroamérica, el mandatario impulsa una remilitarización cada vez más descarnada de los cuerpos policiales y despliega a sus efectivos siempre que se le antoja para tratar de acallar a los opuestos a su mandato.

Por Isabel Soto Mayedo, agencia cubana de noticias Prensa Latina.

El rechazo generalizado a su retorno y el empeño de promover la legitimación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, fueron obstáculos que tuvo que sortear Arias desde que articulaba la campaña con vistas a los comicios que redundaron en su victoria. Mas, la millonaria suma invertida con tal de regresar a la presidencia poco garantizó la pasividad de organizaciones sociales, sindicalistas, estudiantes universitarios, académicos y otros. El propio día de su investidura, Arias tuvo que poner en funciones a un amplio dispositivo policial-militar para contener a los cientos de manifestantes que, por primera vez en la historia de esta nación, se pronunciaron contra el ascenso de un gobernante electo. A partir de entonces, miles de policías antimotines, de la caballeriza, la canina, de la Unidad de Intervención Policial y de la Dirección de Inteligencia y Seguridad fueron movilizados varias veces en Costa Rica. Ni los recintos eclesiásticos se salvaron de esa política coercitiva: en la norteña ciudad de San Carlos varios cientos de policías rodearon la Catedral, limitaron el acceso a esta y catearon a los asistentes a una misa en la que coincidirían con el mandatario. Tanta fue la afrenta, que hasta el obispo San Casimiro condicionó la realización del oficio religioso al levantamiento de los retenes y el cese del hostigamiento a los feligreses. La militarización de la otrora Suiza de Centroamérica va cada vez más lejos y prueba de esto fue el despliegue de los agentes policiales en el ámbito del Día de la Independencia en Cartago, antigua capital tica. Estudiantes golpeados, retenes en las vías de acceso, buses detenidos y hasta arrestos se reportaron en la fecha, mientras los medios de comunicación masiva apenas hacían alusión a los desfiles y jolgorios preparados con motivo de la efemérides. Igual que en anteriores y sucesivas conmemoraciones patrias, el representante de la burguesía agroindustrial exportadora costarricense no vaciló en recurrir a la represión, conciente de la repulsa contra su modo de administrar la nación. Los acontecimientos del 16 de agosto, cuando Arias se hizo rodear de un aparatoso operativo de seguridad para poder concretar el consejo de gobierno previsto para realizarse en el Parque Nacional, así lo prueban. Pero en esa ocasión tampoco logró acallar a sus opositores, porque estos lograron burlar los controles y se presentaron ante los funcionarios reunidos al pie del monumento que conmemora la guerra contra los filibusteros norteamericanos. Los manifestantes patentizaron entonces su rechazo a la ironía que representaba esa cita, destinada a potenciar la aceptación de las condiciones impuestas por Estados Unidos en virtud del TLC, frente a la estatua erigida en homenaje a los negados a la injerencia norteña. El desparpajo del Premio Nobel colmó la copa de los Frentes Comunitarios de Lucha contra ese tratado bilateral con Washington, quienes denunciaron la actitud hipócrita del presidente. Mientras el panorama costarricense se ensombrece y los residentes en ese país sienten nostalgia por la paz vivida en otras épocas, este continúa emitiendo discursos pacifistas hacia el exterior para captar el favor de la opinión pública. Pero las noticias sobre los reiterados estados de sitio implantados en estos meses rebasan las fronteras de Costa Rica: sobre todo el último de estos, registrado en la caribeña provincia de Puerto Limón, demostró el cambio progresivo en el país "sin ejército" desde 1948. Fuerzas policiales y militares tomaron las instalaciones portuarias de la zona, coaccionaron a obreros y civiles y araron el camino a los investigadores policiales en detrimento de los obreros negados a aceptar la privatización de los muelles promovida por Arias. Archivos fotográficos y documentales de las autoridades son desempolvados con mayor frecuencia y eso explica la realización de más de un juicio político en estos tiempos. Tal práctica también puede incrementarse de continuar la estrategia represiva en boga, violatoria de la libertad sindical, los derechos ciudadanos y hasta de la democracia representativa, de la cual el cuestionado Premio Nobel de la Paz siempre se presentó como adalid.

Solo la fama de paraíso ha quedado

Costa Rica se aferra hoy a su fama de paraíso centroamericano, mas la contradicción aflora entre los discursos del presidente Oscar Arias y las denuncias de diversos sectores sobre la militarización creciente en ese país. Desde mayo de 2006 a la fecha, más de un reclamo de políticos, diputados, organizaciones sindicales y civiles de esa nación pusieron al descubierto la sutil política coercitiva del mandatario. El colmo para algunos fue que Arias, Premio Nobel de la Paz, avalara que las transnacionales del armamento lleguen a Costa Rica a instalar sus fábricas mediante un decreto ejecutivo, publicado en la Gaceta No. 161 del 23 de agosto de 2006. Este documento oficial, poco difundido por los medios de comunicación ticos, legitimó "la fabricación de armas de fuego. Armas portátiles. Escopetas y pistolas de aire y gas comprimido. Fabricación de explosivos y municiones. Fabricación de armas portátiles y accesorios, artillería pesada y ligera", entre otros. El "Reglamento General para el Ordenamiento de permisos y Funcionamiento por parte del Ministerio de Salud" aprobó además la producción de aeronaves y naves espaciales "para el transporte de mercaderías y pasajeros, para defensa militar, deporte y otros fines". Incluso, el Grupo 233, Clasificación 2330 de ese decreto, permite extraer metal de uranio y elaborar "aleaciones, dispersiones y mezclas de uranio natural y sus compuestos y la fabricación de otros elementos, isótopos y compuestos radioactivos". Paradojas de la política: luego de firmar tan explosivo decreto, Arias destruyó armamento como supuesta prueba de su vocación pacifista durante la celebración de sus 100 días de gobierno, en el Parque Nacional de San José. El jefe de Estado viajó después a la sede neoyorquina de la Organización de las Naciones Unidas y se pronunció contra "el gasto militar, la carrera armamentista y el comercio de armas como ofensivos a la condición humana". Pero mientras esa imagen recorría el mundo, en Costa Rica algunos intentaban mantener en un bajo perfil la existencia del Decreto Ejecutivo no. 33240-S, que sin embargo trascendió. Según el semanario digital www.Informa-tico.com, la alusión a la producción de armas en este documento emergió después que el diputado Oscar Núñez, del gobernante Partido de Liberación Nacional, "saliera a la prensa para ratificar la existencia del decreto en cuestión". Aunque el ex secretario general de esa fracción procuraba justificar el "error" del presidente al avalar la fabricación de artefactos de muerte, los opositores a su gestión se encargaban de demostrar que esta maniobra sólo abría las puertas a otros intereses. Tal decisión presidencial sirve de antesala a la aplicación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), porque responde a la exigencia de Washington de reformar la legislación local de acuerdo con lo pactado, opinaron investigadores y políticos costarricenses. En efecto, el texto publicado en la Gaceta No. 161 posibilitará que transnacionales como la Raytheon Company, fabricante de las bombas inteligentes "Patriot" y de los misiles cruceros "Tomahawk", puedan instalarse en ese territorio para multiplicar sus capitales. Oscar López, diputado por el Partido Accesibilidad Sin Exclusión, denunció en la publicación Tribuna Democrática que ese consorcio estadounidense logró inscribirse en el registro de propiedad tico, comprar cinco hectáreas en Paquera, región de Puntarenas, y está en vías de legitimar su marca. El congresista costarricense aseguró que la cuarta empresa contratista del Pentágono proyectaba instalar en esa zona un centro para producir sistemas electro-ópticos, infrarrojos, software y otras tecnologías "al servicio de los intereses militares" de sus mentores. "Con la aprobación del TLC con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, la instalación de dicha compañía en Costa Rica será posible lo que representa una gravísima contradicción a nuestra institucionalidad democrática", señaló López. Para diciembre del año en curso está prevista la votación en el legislativo de ese tratado bilateral con Washington, cuya concreción permitirá la libre importación de armas y otros materiales bélicos, según el Anexo 3-3. El estudio de ese documento, de más de dos mil 500 páginas, revela que la lista adjunta a éste contempla, en el folio 1050 del expediente 16.047, "Tanques y demás vehículos automóviles blindados de guerra, incluso con su armamento, sus partes", entre otros.

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