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Nicaragua resplandece por sus atributos naturales, su gente y su seguridad

Managua. Por Adriana Bianco/EFE. | 26 de Enero de 2009 a las 00:00
Nicaragua, bello país centroamericano, cuyo nombre quiere decir en lengua nahuatl "junto al agua", está bañado por dos océanos, el Pacífico y el Atlántico, con una población de apenas 6 millones de habitantes, con playas vírgenes y bosques tropicales, es un país para visitar y descubrir. Es la tierra de los grandes poetas Rubén Darío y Ernesto Cardenal, del héroe Augusto César Sandino y del famoso beisbolista Dennis Martínez. Y además su gente es amable y hospitalaria, siempre dispuesta a convidarlo con una copita de caña, un cafecito o una cervecita nicaragüense. Actualmente es el país más seguro de Centroamérica, con una geografía privilegiada que abarca una gran diversidad de paisajes y climas, con ciudades coloniales, grandes lagos, volcanes, parques ecológicos con más de 650 especies de orquídeas, ríos, mar y playas, y una naturaleza que lo convida a quedarse y gozar de la belleza tropical. Pertenece al anillo de fuego del Pacífico con más de 12 volcanes, 7 de ellos en actividad, algunos se pueden visitar, motivando una experiencia única. Otra curiosidad es el lago de Nicaragua (Cocibolca), el más grande de la región centroamericana, tiene la extraña isla de Ometepe, que con sus dos famosos volcanes, fue, en época prehispánica un importante centro ceremonial. Comenzamos nuestro itinerario en Managua, localizada a orillas del lago Xolotlán y capital de la república desde 1857. Fue devastada por dos terremotos: el de 1931 y el de 1972, este último destruyó casi el 90% de la ciudad, por eso las nuevas urbanizaciones se desarrollan hacia la zona sur, con la nueva catedral, lujosos hoteles y grandes centros comerciales. El centro histórico muestra las huellas del terremoto en la antigua Catedral, que preside la plaza mayor, enmarcada por la Casa de los Pueblos y el monumento al poeta Rubén Darío, creador del modernismo literario. Continuamos hacia el Parque de la Paz, (antes se llamaba de la Revolución, pero fue rebautizado por la presidenta Violeta Chamorro), adjunto se encuentran el Palacio Nacional de 1935 con su Archivo y Biblioteca nacional y el Teatro Nacional Rubén Darío, el más grande de Centroamérica, dedicado a espectáculos de opera, música y danza, allí puede verse el Ballet Folclórico de Nicaragua con su baile "el güegüense" está designado por la UNESCO, patrimonio de la humanidad. Otro interesante lugar es el parque Museo Loma de Tiscapa, cede de la primera mansión presidencial, construida en 1927 y destruida por los terremotos. Desde la colina hay una bella panorámica de la ciudad de Managua y del lago. En la cima se levanta el gran monumento a Augusto César Sandino, guerrillero que fuera capturado en ese mismo lugar. Managua es una activa ciudad comercial y cultural, guarda la historia de los tiempos modernos y es punto de partida para realizar diversas excursiones y rutas. Como explicó la Vice-Ministra de Turismo, Ninette Marcerano, se han creado diferentes rutas para conocer la diversidad paisajística y cultural de Nicaragua, entre ellas la ruta de ciudades coloniales y de haciendas, la ruta del agua que estimula la región del río San Juan, la ruta de los volcanes y la ruta del café y de las islas caribeñas; nosotros decidimos seguir las dos últimas, para disfrutar de la montaña y del mar. Nicaragua tiene uno de los mejores cafés de América, de suave bouquet al paladar e intenso aroma, la región cafetalera comprende varios estados: Matagalpa, Chontales, Nueva Segovia, Estelí. Visitamos la cabecera departamental, la ciudad de Matagalpa, de más de 200,000 habitantes, llamada la Perla de Septentrión, corazón comercial de la industria cafetalera y según la leyenda "matadero de hombres" por la belleza de sus mujeres. Matagalpa tiene una enorme catedral, la tercera en importancia en Nicaragua, construida en 1874 con materiales de la región, en ella se celebran las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Merced y la Feria del maíz, con platillos típicos y artesanías de cerámicas negras, tejidos y productos de cuero. Seguimos nuestro camino para visitar las haciendas cafetaleras ecológicas que procesan el café bajo las regulaciones de Rainforest Alliance, cuidando la naturaleza y logrando, a través del reciclaje, un mayor rendimiento. Pablo Hernández, relaciones públicas de Alliance Rainforest, nos comenta que la región montañosa es propicia para el cultivo de café y el turismo ecológico y que la finca "La esperanza Verde", promueve prácticas de manejo orgánico, ambiental y social y ha creado cabañas para los interesados que desean vivir la experiencia del proceso del café. Concluimos saboreando el un delicioso café para continuar camino hacia la hacienda "Selva Negra". Pasamos por el pintoresco pueblo San Ramón, cuyas minas de oro fueron descubiertas en 1940; parte de la veta se encuentra bajo la iglesia; el pueblo no quiere moverse ni que se explote la mina. En "Selva Negra" nos atiende su dueña Mausi Kühl, quien comenta: "Somos cafetaleros de quinta generación, compré esta finca en 1975 y he dedicado mi vida a éste, mi pequeño paraíso". La hacienda tiene confortables cabañas, un lago para pasear en bote, senderos para cabalgatas o avistaje de pájaros, una bella Capilla donde se ofician bodas, el área de beneficio donde se procesa el café orgánico, y una buena quinta de hortalizas para consumo de la finca. "Elaboramos quesos y embutidos y toda nuestra cocina es natural y fresca", dice con orgullo Doña Mausi. Se pueden degustar platillos nicaragüenses, el sabroso gallo pinto compuesto de arroz y frijoles, el nacatamal, con carne de puerco y cebolla o los tostones con queso. Dejamos la montañas cafetaleras para viajar en avión hasta Corn Islands o Islas del Maíz, ubicada en el Caribe nicaragüense, compuestas por Corn Island, la isla más grande y Little Corn island, la más pequeña, sin autos y a la cual se accede por barco. Las Islas del Maíz fueron habitadas por indios kukras que dejaron algunos vestigios. En el siglo XVII bucaneros ingleses se establecieron usándolas como guaridas, y algunos lugareños sospechan que aún existen tesoros escondidos. En todo caso, el gran tesoro de estas islas son sus bellas playas de arenas doradas y sus aguas cristalinas, su gente amable y su clima tropical. Corn Island tiene 10 kilómetros cuadrados y se puede visitar en auto en una mañana, gozando de la panorámica desde el Resort Casa Canada, haciendo compras en el pequeño pueblo, disfrutando de las playas de Arenas Beach Hotel, o tomando una cerveza junto al mar en el muelle de Anastasia Bar, mientras atardece. Nicaragua es un país para descubrir, hay mucho para ver y conocer; será en el próximo viaje, porque quien va una vez a Nicaragua, desea volver.

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