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Del periodista Marcio Vargas al ex sandinista Sergio Ramírez

Managua. Por Marcio Vargas. | 6 de Febrero de 2009 a las 00:00
Sergio: Espero en Dios que vos y tu familia se encuentren bien de todo, pero hoy te escribo para reclamarte a vos y a algunos amigos y vecinos tuyos.. Ya me cansé de leer tanta infamia y me siento en la obligación de responderte como uno de tus más humildes lectores. Creo en tu derecho pleno a pensar como creas conveniente y decirlo, aprovechando incluso tu prestigio de escritor, pero hoy te hablo por los creyentes, esos que viven y mueren en las manos de Dios, de Jesucristo y de María, madre santa Y no te quiero agobiarte con todos los creyentes. Me voy a dar a la tarea de defender a una sola creyente, una mujer extraordinaria que en la actualidad, con 80 años encima, espera en su cama el llamado del Señor de los Señores, el amor de los amores, para ir a ocupar el lugar que le corresponde en el reino de los cielos. Y para no aburrirte te digo quién es: mi madre, llamada Alicia Aguilar García viuda de Vargas, quien en la segunda mitad del año 2008 debió sufrir tres graves y grandes operaciones en nuestros hospitales de pueblo, en los mismos donde murió mi padre, médico él de toda la vida, en 1988. Sucede que has ofendido sus creencias. Sucede que esa señora merece respeto hasta de alguien tan encopetado como vos. Y sucede que ella cree que Jesucristo es más inteligente que vos aunque vos creas lo contrario. Repito: no niego tu derecho a creer que la Razón es tuya y que Dios no existe o que si existe vos sos superior a El. Es tu derecho y es tu problema, porque de todas formas Dios te ama aunque vos lo odiés. Mi madre nunca ha sido admiradora tuya como soy yo, tu fiel lector, pero jamás ella ha permitido que en su presencia te falten al respeto a vos, por ejemplo, digamos, llamándote "muñecona" como te apodaban tus enemigos –nunca supe por qué– en la década de 1980, cuando eras sandinista. ¿Y sabés qué impelía a mi madre a guardarte y exigir respeto en su presencia?. Pues pasa que mi madre siempre ha considerado un gran mérito tuyo el hecho de amar a tu madre y honrrarla a pesar de que tus pensamientos de buena parte de tu vida fuesen distintos o antagónicos a los de ella. Algo que ni el poeta Carlos Martínez Rivas –quien sostuvo una relación de amor y odio con vos– comprendió jamás. Me lo dijo el día que murió tu mamá, me dijo en tu casa y creo que vos lo escuchaste. y si no lo oiste, te lo cuento, ahora. Recuerdo la indignación de doña Alicia, mi madre, junto con mi padre Raúl, cuando en el diario La Prensa de Pablo Antonio Cuadra y demás, trataron de ofender a tu mamá por su historia política. Supongo que vos te acordás de ese incidente ¿o no?. Me acuerdo de mi padre pidiendo explicaciones de porqué ocurría que en el diario en que yo tuve el honor de iniciarme como periodista bajo la dirección de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (que igual que vos se firmaba Doctor por el simple hecho de ser abogado), se publicaba semejante infamia contra tu mamá por razones de encono político. Era algo inaceptable para mis padres y lo era en vida para el propio Pedro Joaquín, quien nos prohibía a los reporteros meternos en los asuntos familiares de sus adversarios políticos, incluso del propio último dictador, Anastasio Somoza Debayle, y su tragedia matrimonial, con su hermosa amante, Dinorah Sampson, incluida. Y de esto pueden y deberían dar fe quienes aún sobreviven de aquella época tan hermosa y dolorosa del diario La Prensa. Digo que heriste las creencias de mi madre (igual que la de muchos hermanos y amigos míos, cristianos, pues, todos ellos) porque en tu Cruzada contra Daniel y Rosario te has dado el taco de burlarte del Espíritu Santo, y si has leído alguna vez los Evangelios, recordarás que el propio Jesús, nacido en Belén, aunque siempre considerado un nazareno, dijo que Dios Misericordioso te perdona incluso burlarte de su Hijo, pero jamás del gran Espíritu Divino que nos da sabiduría, humildad y FE. ¿Lo leíste alguna vez, Sergio?. Es algo grave realmente lo que has hecho. Pues el pecado no trae el castigo, sino que el pecado mismo es el castigo que uno se infringe a sí mismo. Preguntale a Tulita, que creo es cristiana, si no me crees. Y los evangelios son la Buena Nueva, y mucho mejores que todas tus novelas juntas. Y esto te lo digo sin el ánimo de restarle méritos a tu obra literaria. Asimismo le reprocho a tu amigo y vecino, Ernesto Cardenal, su Cruzada de odio contra la familia Ortega Murillo, lo que le quita más de su sacerdocio que la reprimenda que le dio el Papa Juan Pablo II en 1983. Porque Papas van y Papas vienen –hasta tenemos hoy a uno que quiso negar el holocausto en la "civilizada" Europa–, pero la FE y los creyentes siempre estarán ahí con todo y tus burlas. Dejame decirte, Sergio, que no deseo molestarte con estas breves y muy humildes reflexiones, pero no puedo dejar de defender la FE de mi madre y reprender la ofensa que has cometido contra ella. Creo que con la ofensa infringida a tu mamá en la década de 1980 sabrás lo que duele que lo hagan ¿sí?. Dios te ama a pesar de tus pensamientos, y Jesús es inmensamente más grande que vos aunque vos creás que tu obra literaria es mejor y mayor que la Biblia entera, el libro de los libros. Podés incluso estar convencido de que no crees en Dios, pero nunca vas a poder evitar que Dios sí crea en vos. Sergio: Dios es el amor de los amores, y si crees que los doctores de la ley, o sea, los obispos, pues, son infalibles, decilo sin burlas, que nadie se va reír de vos por creer en una u otra iglesia. Pero sabé que sólo Dios y sólo Dios es la verdad, el camino y la vida. Un abrazo fraterno y bendiciones para tu familia de parte de Marcio Vargas.

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