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Aldo Díaz Lacayo: «Sin 4 de mayo no habría 19 de julio»

Managua. Radio La Primerísima. | 4 de Mayo de 2009 a las 00:00
“El 4 de mayo, día de la Dignidad Nacional, es la efeméride más importante del sandinismo, y probablemente la efeméride más importante de la historia moderna de Nicaragua. Sin 4 de mayo, nunca habríamos tenido una revolución el 19 de julio de 1979”, señala el historiador y analista político, Aldo Díaz Lacayo. El Pacto del Espino Negro, impuesto por Henry Lewis Stimson, representante personal del presidente estadounidense Calvin Coolidge, a los delegados del gobierno conservador de Adolfo Díaz (que habían pedido la intervención de los marines yanquis para mantenerse en el poder) y a José María Moncada, General en Jefe de la Revolución Constitucionalista de 1926. Con la firma del pacto, el 4 de mayo de 1927, bajo la sombra de un árbol de espino negro, Moncada, cuyo ejército constitucionalista ya estaba a las puertas de la capital y de la victoria, aceptó entregar las armas a cambio de prebendas, dejando siempre en el poder al mismo gobierno impuesto por los yanquis. Pero el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, no aceptó entregar sus armas al ejército invasor, formando el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua para combatir a las tropas interventoras. Díaz Lacayo recordó que tanto Stimson como Moncada estaban seguros de haber logrado el desarme total. “Moncada señalaba que ese día, el 4 de mayo era un día de fiesta nacional, y Sandino en su campamento dijo que sí era un día de fiesta nacional porque es el día en que los nicaragüenses le demostraron a su patria que tiene hijos que la aman”, expresó el historiador y analista político. Agregó que a partir de ese momento la guerra civil se convierte en una guerra de liberación nacional, “la guerra por la constitución se convierte en una guerra por la soberanía nacional y el derecho a la autodeterminación”. Por su parte, el diputado sandinista ante el PARLACEN, señaló que bien pudo haber sido un día de traición nacional de no haber sido por el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino que se negó a entregar sus armas. “Sandino, al no aceptar el pacto del Espino Negro, se alza en armas y reta al imperio. Demostrando la dignidad de Nicaragua, la dignidad de la nacionalidad nicaragüense”, expresó Suárez. “Sandino es un reflejo de la guerra nacional de 1854, es el mismo Benjamín Zeledón que se alza con dignidad ante los vende patrias en el Coyotepe”, agregó. Indicó que Sandino con esa acción se convirtió en un símbolo de dignidad nacional de América Latina, levantando la simpatía internacional.

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