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Biocombustibles dispararon precios de granos básicos

Ciudad de México. Diario La Jornada. | 21 de Junio de 2009 a las 00:00
Maíz y arroz son dos de los pilares de la alimentación de las poblaciones pobres del mundo. Los precios de ambos son ahora 50 y 115 por ciento más altos, respectivamente, del nivel que tuvieron antes de que un incremento en la demanda de granos para producir combustibles disparara el costo de la comida en el mundo hace tres años, de acuerdo con información del Banco Mundial. El organismo advirtió que entre 130 y 155 millones de personas en todo el mundo cayeron en pobreza en los últimos dos años, periodo en que a la crisis desatada por el alza en el precio de los alimentos se sumó el incremento en los combustibles y la mayor recesión económica en siete décadas. "Los precios de alimentos en muchos países no han bajado, aun cuando se observan disminuciones en las cotizaciones de los mercados internacionales de granos", expuso el Banco Mundial. En América Latina, una región que en términos generales es exportadora neta de alimentos, la inflación en el precio de los alimentos se mantiene, "una situación que está afectando el ingreso, nutrición y salud de los más pobres", según el organismo. El viernes pasado, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reveló que uno de cada seis habitantes del planeta pasa hambre todos los días, la mayor cifra en la historia de la humanidad. La falta de alimento en las mesas de mil 20 millones de personas en todo el mundo, 100 millones más que el año previo es provocada por la crisis económica, que ha causado a su vez una disminución en los ingresos de los más pobres y un alza en el desempleo, según el reporte de la FAO, difundido el viernes en Roma, Italia. A mediados de 2008, antes que la crisis financiera de Estados Unidos se convirtiera en crisis económica mundial, la mayor desde la Gran Depresión, los habitantes de países pobres y en desarrollo eran afectados por un incremento en el precio de los alimentos. Éste era provocado sobre todo por el uso dado a granos alimenticios para producir biocombustibles, en un momento en que los precios del petróleo tocaban máximos históricos. La crisis económica sólo contribuyó a agravar los problemas que millones de personas tenían para adquirir alimentos. Otro de los aspectos en que se han visto afectados los países en desarrollo por la actual crisis financiera es la disminución de las remesas, una de las fuentes de ingreso principal en varias naciones –en Centroamérica y el Caribe, el Sur de Asia y África–, que al reducirse merma también la capacidad de consumo. El Banco Mundial prevé una reducción de las transferencias de migrantes a los países en desarrollo de 5 a 8 por ciento aproximadamente en 2009. Esto significa que los receptores de remesas dispondrán de entre 14 mil millones y 23 mil millones de dólares menos este año que el pasado.

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