El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, ordenó este lunes a las tropas de la Policía y el Ejército de su país, arremeter con gases lacrimógenos y garrotazos, en contra miles de ciudadanos que en las calles vecinas a Casa Presidencial repudian el golpe de estado y exigen restituir en su cargo al presidente Manuel Zelaya.
Las tropas combinadas, apoyadas desde el aire por helicópteros, y en tierra por camiones lanza-agua y líquido rojo, se enfrentan con los manifestantes desarmados desde hace tres horas en diferentes calles de Tegucigalpa, ciudad que en parte estaba cubierta por los gases lacrimógenos lanzados por los militares.
Imágenes de la cadena internacional TeleSUR mostraron al mundo a militares que en ocasiones retrocedían ante la masiva presencia de hondureños en la protesta, pero posteriormente eran reforzados por más tropas, que lanzaban sin discriminación decenas de bombas lacrimógenas.
Los manifestantes, gran parte de ellos estudiantes, se defendían con piedras que apenas si rozaban los escudos protectores de los militares, y varias de ellas, al menos tres mujeres fueron vapuleadas con garrotes por los uniformados, después que éstas cayeron en una retirada de los protestantes.
El ulular de las sirenas de al menos dos ambulancias intentaban acallar los gritos de los civiles en contra de los militares golpistas, en un intento de rescatar a varios heridos, pero los paramédicos también tuvieron que retroceder ante el empuje y la represión sin discriminación de los militares.
Diversas fuentes indicaron que además de las bombas lacrimógenas, las tropas de Micheletti realizaron disparos de bala viva en contra del pueblo hondureño en protesta, pero no se logró confirmar heridos o muertos por estos disparos, hasta ahora supuestamente en forma aislados.
Las tropas fueron desplegadas cuando los manifestantes comenzaban a crear más barricadas en las calles cercanas a Casa Presidencial, donde Micheletti presuntamente juramentaba a su gabinete, aunque no trascendieron los nombres de los ministros de facto que nombró.
El grueso de los hondureños que rechazan el golpe de estado y exigen que sea restituido en su cargo el presidente Zelaya, permanecen todavía en las calles adyacentes a Casa Presidencial, sin retirarse pese a las embestidas de las tropas, que al parecer sólo intentan despejar las más próximas a la sede del gobierno.
Un helicóptero militar aterrizó en las primeras horas de la tarde de este lunes en un helipuerto de Casa Presidencial, y los soldados descargaron varias cajas, y aunque oficialmente se desconoce su contenido, se presume que contienen más bombas lacrimógenas.
Un manifestante hondureño murió este lunes atropellado por un camión militar en las inmediaciones de la empresa de telecomunicaciones Hondutel, en un área próxima a la zona de las protestas contra el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya.
Según declaró a Prensa Latina el secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores de Honduras, Juan Barahona, el ciudadano recibió fuertes lesiones tras ser impactado por el vehículo, y pereció poco después, momento en que se convirtió en la primera víctima fatal de la asonada golpista.
El incidente se produjo en el primer día del paro cívico nacional, convocado por el Frente de Resistencia Popular, y en el cual participan centrales sindicales, organizaciones campesinas y estudiantiles.
Este lunes las protestas se extendieron hacia varias ciudades del interior del país, entre ellas San Pedro Sula, Tocoa y Progreso, según reportes de los organizadores de las manifestaciones.
En San Pedro Sula, el activista Alex Ramos informó que ganan en intensidad las manifestaciones en la ciudad, donde el Ejército sólo custodia el diario La Prensa y los puntos de cobro de peaje en las carreteras.
Fuerzas policiales vigilan a los participantes en las concentraciones, aunque hasta el momento no han arremetido contra ellos.
Grupos opuestos al golpe de Estado, fueron atacados en Progreso por un partidario del presidente de facto impuesto por la asonada militar, Roberto Micheletti, oriundo de esa urbe.
En Tegucigalpa, cientos de personas se mantienen en las inmediaciones de la Casa Presidencial, en cuyas afueras continúa un intenso ir y venir de soldados, apoyados por varios vehículos blindados.
La situación en esta capital es muy tensa por el incremento de la presencia militar en la zona y la continuación de la afluencia de manifestantes que protestan contra la asonada golpista.
En Olanchito, a 400 km al norte de la capital, en el departamento de Yoro, así como en otras ciudades de Honduras se desarrollan marchas cívicas de los docentes en apoyo a la restitución de Mel Zelaya en la presidencia y atacando el gobierno espurio de Micheleti.
Los docentes en una cantidad multitudinaria se expresan por la calles de la ciudad cívica respaldando a Mel Zelaya y a la cuarta urna. La marcha es pacífica y cívica, informó un dirigente magisterial.
Así están marchando en las demás ciudades, pueblos y caseríos de Honduras, que después de 28 años creían que este fenómeno barbárico y cruel había dejado de existir. La esperanza es que militares conscientes se subleven y defiendan a su querida patria Honduras, añadió.
En horas de la tarde, las nubes de los gases lacrimógenos seguían cubriendo los alrededores de Casa Presidencial en Tegucigalpa, sin que los manifestantes dieran muestras de abandonar su protesta, pese a ser atacados por aire y tierra.
La periodista adriana Sívori, corresponsal de la candena internacional TeleSur, fue detenida por miitares golpistas, mientrass cubría de cerca las embestidas de los militares en contra de la población desarmada.
Sívori apenas logró comunicarse por medio de su teléfono celular a la cadena, para reportar su captura, junto a un corresponsal extranjero en Honduras, de una agencia de prensa estadounidense.
El gobierno de facto mantiene sin energía a la mayor parte del país, y ha clausurado a la mayoría de las emisoras informativas, incluyendo el canal oficial, y sólo transmiten canales y radios afines al presidente de facto Roberto Micheletti.
A fin de ocultar lo que está sucediendo al pueblo hondureño, Micheletti y los militares golpistas suspendieron las retransmisiones de la cadena TeleSUR, por internet y por cable, mientras que una cantidad no precisada de periodistas independientes están en paradero desconocido.