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«Goriletti» bloquea el diálogo y dice no ceder el gobierno

San José. Radio La Primerísima/Agencias. | 9 de Julio de 2009 a las 00:00
El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, se reunió durante unos pocos minutos este jueves con el mandatario costarricense, Óscar Arias, mediador tras el golpe militar contra el presidente constitucional Manuel Zelaya, y en rueda de rueda de prensa ratificó que no cederá el poder. Micheletti, quien a su arribo a San José exigió "garantías" a su seguridad y de sus acompañantes, varios de sus ministros y una ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia, al conocer de cientos de manifestantes en las vecindades de la residencia de Arias, que gritaban "Fuera militares, fuera «Goriletti»". El presidente de facto se reunió con Arias una vez que Manuel Zelaya finalizó su conversación con el mandatario costarricense, a quien ratificó que exige su restitución incondicional e inmediata, como lo acordó la OEA, y corresponde con el orden constitucional de Honduras. Micheletti terminó su visita a Arias con la rueda de prensa, en que informó dejar instalada una mesa de negociación para solucionar el conflicto, pero terció que el proceso electoral para designar al nuevo mandatario hondureño, en las elecciones del 29 de noviembre, sigue su curso. En su breve discurso junto a un sonriente Arias, Micheletti le agradeció a éste y a Costa Rica, su apoyo para encontrar una salida a la crisis hondureña, pero no hizo referencia al retorno al poder del Zelaya, y señaló la creación de esa comisión de su gobierno, que en el mundo sólo es reconocido por Israel. Dijo que los hondureños "sabemos encontrar la solución a nuestros problemas" sin especificar si su contraparte, el presidente constitucional Manuel Zelaya, ya aceptó dialogar o negociar con la comisión designada, de un gobierno al que no le reconoce legitimidad alguna. En la rueda de prensa de Micheletti, Arias no dio declaraciones a decenas de periodistas que lo aguardaban, ni explicó si Zelaya reconocería a la comisión que designó Micheletti, "para buscar una salida al conflicto". Poco antes, Arias dijo que "lo que quiero es ayudar a resolver este problema porque el pueblo hondureño no se merece que haya más sangre derramada y no quiero ver morir a más gente inocente en las calles de Tegucigalpa". Zelaya fue depuesto hace casi dos semanas por un grupo de militares que lo sacó de su casa a punta de rifle, lo subió en un avión y lo expulsó a Costa Rica cuando buscaba hacer una consulta para abrir la posibilidad de una reelección. La crisis desató en Honduras protestas a favor y en contra de Zelaya, que dejaron al menos un simpatizante del derrocado mandatario muerto. La comunidad internacional condenó el golpe y exhortó al Gobierno interino a restituir a Zelaya. Arias mantuvo en su residencia privada un encuentro con Zelaya y sostenía otro con Micheletti, mientras decenas de personas se manifestaban alrededor de la casa de Arias contra el presidente interino de Honduras gritando "Fuera militares, fuera «Goriletti»". Al salir de su encuentro con el presidente costarricense, Zelaya agradeció su mediación e insistió en la necesidad de que sea restablecido el orden constitucional y su Gobierno. "Creemos que hemos sido congruentes con la posición de Honduras que es la restitución del estado de derecho, la restitución de la democracia y la restitución como lo ha pedido la organización de Naciones Unidas y la OEA, del ejercicio del presidente electo por el pueblo hondureño", dijo Zelaya. La delegación que encabeza Zelaya, que incluye a líderes de los organismos sociales de Honduras, tampoco ha reaccionado todavía a la creación de la comisión negociadora de Micheletti, después de recibir el mandato de exigir su restitución en el cargo en forma inmediata e incondicional.

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