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Confirman cacería de nicas por golpistas de Honduras

Tegucigalpa. MIDH/AFP. | 22 de Julio de 2009 a las 00:00
La Misión Internacional sobre Derechos Humanos en Honduras expresa su preocupación por la persecución desatada contra la población nicaragüense, en medio de una crisis institucional que no se resuelve con políticas y prácticas xenofóbicas y estigmatizantes. En las últimas semanas han aumentado significativamente las detenciones de personas extranjeras; en particular, de nicaragüenses, que se han visto afectados de manera desproporcionada. Sólo durante esta semana se han registrado allanamientos sin orden judicial y detenciones arbitrarias de, al menos, veinte nicaragüenses. Durante los días 20 y 21 de julio, miembros de la Misión constataron las violaciones de derechos humanos que sufrieron los jóvenes Jarlen Manuel Torres Torres, Noe Emilio Avellan Ruiz, Tulio Rafael Bendaña Mejía, Alejandro José García Obregón, Pablo Yase Benoaria, Jorge Danilo Flores, Francisco Israel Connor, Carlos David Bendaña Mejía, Jose Gonzáles, Darwin Antonio Reyes Lazo, Miguel Ángel Aguilar Fernández, Henry Geovany Martínez López, David Jirón. Ellos fueron detenidos arbitrariamente, víctimas de malos tratos. No se les ofreció asistencia consular, ni se les brindó condiciones de detención adecuadas: en algunos casos se les mantuvo detenidos en celdas policiales con otras personas acusadas de la comisión de delitos comunes y no tuvieron acceso a un juez ni a un defensor. Estas acciones fueron llevadas a cabo por miembros de la Policía Nacional Civil. Las autoridades responsables justifican estas detenciones con la supuesta existencia de amenazas externas al régimen de facto. Hasta el momento, las detenciones no han arrojado evidencia alguna sobre la participación de las más de cien personas afectadas en acciones que comprometan la seguridad nacional. Por el contrario, muchas de ellas son comerciantes o trabajadoras; algunas con vínculos familiares en Honduras. Numerosos medios de comunicación locales contribuyen con esta práctica y política xenofóbica, otorgando una cobertura sensacionalista de las detenciones de nicaragüenses e invitando a la población a denunciar la presencia de personas de otras nacionalidades no hondureñas en actitudes sospechosas. Esta Misión exige el cese inmediato de las detenciones arbitrarias en contra de personas de otras nacionalidades, en particular nicaragüenses, y el acatamiento por parte del régimen de facto de las normas constitucionales y el respeto de los compromisos internacionales estatales relativos a la protección contra la discriminación y la xenofobia, los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias, y de los derechos y las garantías judiciales que asisten a toda persona privada de libertad. Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Iniciativa de Copenhaguen para Centroamérica y México (CIFCA), FIAN Internacional, Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD), Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES-Colombia), Südwind-Austria, Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeon Cañas (IDHUCA-El Salvador), Asociación Pro Derechos Humanos de Perú (APRODEH), Alianza Social Continental, Red Birregional Enlazando Alternativas, Instituto de Estudios Políticos sobre América Latina y Africa (IEPALA-España), Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú, Servicio Paz y Justicia (SERPAJ-Uruguay), Centro de Estudios Tricontinental, Información sobre la Misión Internacional de Derechos Humanos a Honduras. Capturan a 7 nicas en Olancho En un operativo realizado por las autoridades policiales se dio captura a siete personas de origen nicaragüense en la aldea Guilile, municipio de Catacamas, Olancho, a quienes investigarán por supuestas vinculaciones en las protestas a favor del presidente, Manuel Zelaya Rosales. El comisario Martínez Hernández, de la Sala de Manejo de Crisis de Operación Paz y Democracia, informó que la detención de los individuos fue a eso de las 9 horas en coordinación con elementos de las Fuerzas Armadas de Honduras y la jefatura número 15 en Olancho. Hasta la fecha, según Martínez, se han arrestado a unos 121 sujetos de nacionalidades de Nicaragua, Venezuela, Colombia e iraníes. De comprobarse que los sujetos detenidos no han realizado ningún acto que vaya en contra del Estado hondureño, éstos son remitidos a las autoridades de Migración para que sean deportados a su país de origen, sostuvo Martínez. Revisan buses en busca de extranjeros Los hombres bajan nerviosamente del autobús para ser fiscalizados por los militares hondureños con trajes y armas de combate, pero las mujeres permanecen sentadas en el vehículo mientras los soldados les revisan sus documentos de identidad. Una vez abajo, los pasajeros colocan las manos alzadas sobre la carrocería del bus, mientras unos soldados los cachean en busca de armas u otros artículos prohibidos. En las rutas de acceso a Tegucigalpa han sido colocados retenes militares para controlar los vehículos de pasajeros, en busca de extranjeros sospechosos, mientras algunos medios afines al gobierno de facto de Roberto Micheletti aseguran que en Honduras hay venezolanos y nicaragüenses que buscan promover desórdenes que conduzcan a la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya. Todos los pasajeros deben portar documentos de identidad, pero los militares piden sus cédulas a las mujeres sentadas en los asientos y no las cachean, como lo hacen con los hombres. Si los pasajeros son extranjeros (en este país viven muchos nicaragüenses que emigraron en busca de trabajo), no sólo tienen que identificarse, sino además justificar su presencia en Honduras. "Estamos haciendo los registros normales, pidiéndole a la gente que se identifique. Registramos toda clase de vehículos, especialmente los buses y vehículos de transporte de personal. La misma población colabora", dijo a la AFP el capitán del Ejército Fabrizio Cárcamo. "Los hermanos de los países vecinos tienen que justificar" su presencia en Honduras. "No se les pide más que su identificación y que justifiquen su visita", agregó el oficial, quien comandaba este miércoles un retén de control carretero en Cerro Hula, unos 20 km al sur de Tegucigalpa. Los hombres bajan nerviosos y callados del autobús. Pasan por el registro y vuelven a subir ordenadamente al vehículo. Ninguno se queja, ninguno quiere hablar con los periodistas. Los militares se ven en calles y sitios públicos en Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio. Aunque el gobierno de Micheletti trata de que las actividades cotidianas se desarrollen normalmente, todos pueden ver a los militares con armas de guerra que custodian la Casa Presidencial, el Congreso Nacional y otros edificios públicos, así como las carreteras que conducen a los cuatro puntos cardinales del país. La propaganda oficial, que se transmite todo el día por la televisión, culpa a la "injerencia extranjera" de la crisis que vive el país desde antes del 28 de junio pasado, en particular al presidente venezolano, Hugo Chávez. La Policía Nacional detuvo el pasado domingo a 11 nicaragüenses "sospechosos", pero los medios dijeron que sólo eran migrantes que residían ilegalmente en el país. El gobierno de Micheletti dio ayer 72 horas para que abandonen Honduras los diplomáticos venezolanos, pero éstos indicaron que no lo harán porque no reconocen a su régimen, sino al de Zelaya, quien ha prometido volver al país próximamente, aunque no ha dicho si por aire, mar o tierra.

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