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Montealegre acusa a Venezuela de financiar al FSLN y al PLC, y Rizo también se queja de Chávez y de paso, de Estados Unidos

Agencia AFP y Diario El Clarín, de Argentina. Desde Managua. | 1 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Los dos candidatos de la derecha criolla fustigan al presidente de Hugo Chávez, porque supuestamente se ha entrometido en las elecciones nicaragüenses para favorecer al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Montealegre incluso cree que Venezuela también está financiando la campaña de su rival José Rizo.

Un banquero con tono de derrota

Eduardo Montealegre, el candidato de la derechista Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) a la presidencia de Nicaragua en las elecciones del domingo, fustigó este miércoles el intento del presidente venezolano, Hugo Chávez, de interferir en el resultado de los comicios con la venta de petróleo a las alcaldías controladas por los sandinistas. "Es una participación directa por parte de Chávez para comprar voluntades para poner a su amigo (el sandinista Daniel Ortega en el poder) en Nicaragua y poner un pie a tierra en Centroamérica, como ya lo hizo en Bolivia y trató de hacerlo en Perú y Ecuador", aseguró el candidato a la presidencia en una rueda de prensa ante la prensa extranjera. La Venezuela de Chávez ha enviado dos cargamentos de combustible barato a Nicaragua para ser usado en el transporte público de ciudades controladas por el Frente Sandinista, tras un acuerdo firmado por Daniel Ortega en una visita a ese país. Montealegre le dijo a Hugo Chávez que "responda a su pueblo" porque a pesar de la subida del precio del petróleo en los últimos años, la pobreza en Venezuela ha aumentado. El ex canciller y banquero que representa a la derecha escindida del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), cree incluso que el presidente Chávez está financiando la campaña del candidato de esta formación, José Rizo, a través del Frente. "El FSLN ha hecho una campaña nunca vista contra mí", explicó Montealegre, quien piensa que los "nicaragüenses más pobres y más necesitados se merecen algo mejor" que una victoria de Ortega, primero en los sondeos de opinión para ganar las elecciones del domingo. "El problema de Ortega es él mismo", aseguró Montealegre, antes de culpar de la situación actual al ex presidente Arnoldo Alemán, detenido por corrupción. "El único villano es Arnoldo Alemán, porque si Daniel Ortega tiene alguna chance de ganar, es por el pacto de alternabilidad que hizo con el ex presidente", dijo Montealegre, al referirse al pacto suscrito en enero de 2000 entre el PLC y el Frente a raíz de la reforma constitucional. Montealegre descartó que en caso de segunda vuelta, vaya a "pactar o negociar con Arnoldo Alemán", la mano invisible del PLC desde su privilegiado arresto en Managua, de donde no puede salir. Por último, Montealegre, segundo en las encuestas sobre intenciones de voto, descartó que vaya a renunciar para facilitar una victoria de la derecha en los comicios del domingo. "Todo lo que necesitamos es un voto para ganar. Vamos a defender ese voto hasta el último momento y si tenemos que contar 50 veces, lo haremos, no vamos a aceptar chantajes como en el pasado", advirtió.

Rizo se queja de EEUU y Venezuela

Por Pablo Biffi, diario El Clarín. Enviado especial a Managua.

En estas elecciones en Nicaragua todo gira en torno de la quinta candidatura presidencial del sandinista y ex presidente Daniel Ortega, primero en las encuestas. Eso lo sabe José Rizo, aspirante del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en el poder desde 1990 cuando Violeta Chamorro venció al sandinismo. Ex vicepresidente del actual mandatario Enrique Bolaños —que rompió con el PLC— Rizo de 62 años, figura segundo en algunos sondeos, y cree que el poder de movilización de su partido lo colocará en el ballottage. En una entrevista con Clarín dijo que un triunfo del ex presidente será un regreso a la "nefasta experiencia dictatorial de los años 80". —¿Por qué siendo el candidato del PLC, el mismo de Bolaños, éste no lo apoya y hace campaña por su rival? —Porque el PLC se declara en oposición al gobierno a poco de asumir, ya que él comienza a perseguir a miembros del partido. El candidato de Bolaños es Eduardo Montealegre, un conservador que se sirvió del Partido Liberal para hacer carrera. —Muchos lo han acusado de ser el candidato del ex presidente Alemán, como forma de descalificarlo ¿Usted cree que esa es una carga muy pesada para su candidatura? —Mire, no soy el candidato de Arnoldo Alemán y él no tiene nada que ver en mi campaña ni en el gobierno que yo pueda presidir. —Pero se dice que Usted fue proclamado candidato por el "dedo" de Alemán... —Soy el único de los cinco candidatos en estas presidenciales que surgió de una elección interna, así que de ninguna manera puedo aceptar eso de ser el candidato de Alemán. No soy producto de ningún acuerdo oscuro. —¿Lo dice porque se lo acusa de ser parte de un acuerdo entre el Sandinismo y Alemán para alternarse en el poder? —Lo que se conoce como el "Pacto" ha sido un acuerdo entre las dos fuerzas mayoritarias de este país, el Sandinismo y los Liberales, para garantizar la gobernabilidad. Lo que ocurre es que Ortega ha aprovechado esa situación para controlar gran parte del aparato del Estado y chantajear al Partido Liberal. —Bueno, pero su candidatura y la de Montealegre dividen a la derecha y eso deja a Ortega a las puertas del triunfo. —No dividí a los liberales. El que lo hizo fue Montealegre al crear la Alianza Liberal Nicaragüense, que es un sector minoritario. —EE.UU. es crítico con su candidatura, por eso de dividir el voto y ha hecho esfuerzos para una única candidatura ¿Por qué no ha sido posible? —En primer lugar, cualquier esfuerzo de acuerdo tiene que venir de los nicaragüenses. Nada tienen que hacer fuerzas extranjeras en este proceso electoral, porque eso se llama injerencismo (sic). Por pequeño que sea este país debemos tener la dignidad para denunciar esas intromisiones. —¿Se refiere a las acusaciones de que Chávez financia la campaña de Ortega? —Efectivamente. No sólo hay intervención de naciones poderosas del norte a favor de Montealegre, sino de naciones poderosas del sur a favor de Ortega. —¿Para un eventual ballottage frente a Ortega hay posibilidades de una alianza para evitar su triunfo? —En el caso de que hubiese segunda vuelta, porque yo creo que el Partido Liberal le propinará la cuarta derrota a Ortega, creo que todas las fuerzas se unirán en contra del sandinismo y de ese populismo que representa. —¿Qué representa un eventual triunfo de Ortega? —Un regreso al populismo. Ortega lleva 27 años jugando en la arena política e intentando volver al poder, para reproducir aquella nefasta experiencia dictatorial de la década del 80 con él en el poder.

Mil nombres y ninguno para el aeropuerto de Managua

"Bienvenidos al aeropuerto internacional de Managua", dice la voz gangosa del comandante del avión. Y no menciona ningún nombre, aunque lo tiene, pese a que no hay ningún cartel que lo recuerde. No parece ser casual, tras 16 años de gobiernos del derechista Partido Liberal Constitucionalista, que en esa construcción de caños y vidrio no haya algún recuerdo para Augusto César Sandino, el nombre de la estación aérea. Sandino, "el general de los hombres libres", fue el campesino nacionalista que entre 1926 y 1934 encabezó las rebeliones populares para oponerse a las reiteradas invasiones de los EE.UU. en el país. Luego de largos años de lucha guerrillera, en 1933 las tropas de Washington abandonaron Nicaragua y Sandino firmó con el gobierno de Juan Bautista Sacasa un acuerdo de paz. Pero el 21 de febrero de 1934 al bajar la loma de Tiscapa, después de una cena con Sacasa, fue traicionado por el gobierno, capturado y asesinado. Quien estaba a cargo de la Guardia Nacional y quien dio la orden de matarlo fue el general Anastasio Somoza García, alias "Tacho", quien tres años después encabezaría una dinastía familiar y un régimen de terror que duraría 42 años. Del "general de los hombres libres" es que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) toma su nombre cuando se crea en 1961. Durante todos esos años, el aeropuerto fue "Las Mercedes", como una de las haciendas de Somoza. Pero poco después del triunfo de la Revolución Sandinista, de 1979, pasó a llamarse "Sandino". Hace unos meses, el presidente liberal Enrique Bolaños no tuvo mejor idea que ensayar otro cambio en tiempo electoral. Propuso que pase a llamarse "Rubén Darío", en honor al poeta. Los sandinistas, enfurecidos.

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