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Evo está dispuesto a todo para defencer la propiedad de Bolivia sobre sus recursos energéticos

Diario Página/12, Argentina. | 1 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El presidente de Bolivia comentó que no hubiera reparado en métodos para recuperar los yacimientos, si las petroleras no se avenían este fin de semana a firmar los nuevos contratos, bajo las condiciones establecidas tras la nacionalización. El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró ayer que tenía previsto movilizar a las Fuerzas Armadas contra las empresas petroleras que no quisieran firmar nuevos contratos por la nacionalización de los hidrocarburos, pero no fue necesario. "Si no había contratos, con seguridad hubiera habido una amplia movilización de nuestras Fuerzas Armadas para ejercer el derecho de propiedad", dijo Morales en rueda de prensa con corresponsales, y agregó que los militares estaban "totalmente preparados" para actuar el fin de semana pasado. "Si alguna empresa no firmaba, estábamos totalmente preparados para ejercer el derecho de propiedad –sostuvo Morales–, como lo haría cualquier país, cualquier Estado, cualquier gobierno con sus recursos naturales." Agregó que, para ello, contaba con "estas Fuerzas Armadas patriotas que están al servicio del pueblo y no como antes, al servicio de intereses externos y no de los intereses del pueblo boliviano". Morales dejó entrever que estuvo abierta la posibilidad de usar a los militares en el caso de Petrobras, que alcanzó el acuerdo con el gobierno apenas horas antes de terminar el plazo para ello, a la medianoche del sábado pasado. "Si usted fuera Lula y una trasnacional no respeta la normas de su país, una empresa que tampoco explota con equilibrio un recurso natural, y su país está en problemas económicos, ¿usted qué haría?", preguntó Morales cuando un periodista brasileño le consultó si pensaba usar a los militares para lograr otros acuerdos con Petrobras en asuntos pendientes. "Estaría obligado a sentar soberanía, dignidad y recuperar esos recursos naturales cuando sabes que eso va a resolver tus problemas económicos", respondió el mandatario boliviano. Agregó que, en cambio, nunca pensó en frenar la exportación de gas a Brasil. Uno de los temas pendientes en la discusión con Petrobras es la nacionalización de dos refinerías privatizadas en 1999 y que Morales dijo que desea recomprar. "Si fuera Brasil –dijo Morales– las regalaría, si estamos pensando en cómo ayudarnos", apuntó. En cuanto a la nacionalización de la minería, Evo Morales admitió que quedará postergada hasta el año próximo. "Queremos reconocer como Estado que no tenemos suficientes recursos económicos para arrancar con la nacionalización de la minería", reconoció el presidente durante el mismo encuentro con corresponsales extranjeros. Para el año próximo, en cambio, aseguró que "tenemos todo un paquete para la minería", aunque aclaró que en el marco de la nacionalización del sector no confiscará ni expropiará la inversión privada legal y productiva. El mandatario insistió en su decisión de revertir al Estado los yacimientos concesionados y que permanecen inactivos. Mientras alista la nacionalización del sector –cuya primera estatización data de 1952–, Evo anunció un plan de contingencia consistente en la inserción de 4010 trabajadores privados a la compañía estatal de minerales en el yacimiento estañífero de Huanuni, donde al inicio de octubre murieron 16 mineros en choques armados por el control de esa mina. "Empezaremos con algunas minas como Huanuni, que está muy avanzado", confirmó. El plan gubernamental prevé fortalecer Comibol, organismo estatal para la minería que fue reducido a su mínima expresión en 1985, cuando el ex presidente Víctor Paz Estensoro cerró los yacimientos andinos y puso en la calle a 30.000 mineros. Actualmente, bajo el modelo de riesgo compartido, las estadounidenses Apex Silver y Pamerican Silver operan los dos yacimientos de plata más ricos del país, San Bartolomé y San Vicente, en el distrito andino de Potosí. Inti Raymi, filial de la también estadounidense Newmont, explota a tajo abierto dos importantes minas de oro en la región de Oruro. La suiza Glencore, por su parte, opera la mina aurífera Sinchi Wayra, comprada al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. La estadounidense Coeur D’Alene, en tanto, explota el legendario Cerro Rico de Potosí, horadado casi ininterrumpidamente desde el siglo XVI.

Salir de pobres en quince años

Por Cledis Candelaresi, diario Página/12.

En diez o quince años, se esperanzó Evo Morales, Bolivia podría "abandonar la condición de país pobrecito y mendigo" gracias a la nacionalización de hidrocarburos que acaba de formalizarse con la firma de nuevos contratos para exploración y explotación. Sólo por la venta de gas a la Argentina, esa nación prevé un ingreso anual de 2000 millones de dólares a partir de 2010, que se sumará a la creciente recaudación por regalías. Los acuerdos con las petroleras, cuyo contenido aún no se difundió, suponen previsibles ventajas para las empresas, cuyo negocio resultó acotado sólo en parte. Al menos en lo que a gas se refiere, una ventaja para el Estado y los particulares es el precio del gas exportado. Argentina admitió subir de poco más de tres dólares el millón de BTU a cinco, valor que previsiblemente seguirá incrementándose gracias al subsidio que la estatal Enarsa otorga actualmente a los productores que luego lo comercializan localmente a menos de dos dólares. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos hizo saber que aspira a hacer lo propio con el precio del gas vendido a Brasil, que hoy está en torno de los 3,70 y, según un contrato vigente hasta 2019, se ajusta en función de una canasta de combustibles. Los hombres de Lula ya alertaron que se negarían a tal suba y que hasta podrían someter la cuestión a un arbitraje internacional. Pero la realidad es que la brasileña Petrobras es la principal productora y proveedora del fluido que devora la industria paulista, y el pretendido mayor precio significa también una base mejor para su propio negocio en el Altiplano. Ayer, el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Carlos Villegas, proporcionó otra pista para entender por qué tras la trabajosa firma de los nuevos contratos los productores salieron a anunciar millonarias inversiones. La idea es que las regalías serán "móviles": las empresas tributarán menos si invierten más y viceversa. Según las nuevas normas de la nacionalización, el fisco boliviano recibiría este año 1100 millones de dólares por regalías, casi el triple de lo recaudado antes de que la ley le permitiera capturar el 50 por ciento de los ingresos brutos de cada operador privado. Con la otra mitad, las empresas tendrían que cubrir gastos operativos y amortizar lo invertido. El remanente (utilidad) volvería luego a ser prorrateado con el fisco, en función de un parámetro aún impreciso. "La participación del gobierno boliviano será mayor al 50 por ciento que tenía hasta mayo, pero menor que el 82 por ciento que estábamos tributando hasta ahora", explicó ayer el presidente de Petrobras Bolivia, José Fernando de Freitas. Enrique Locutura, responsable de Repsol YPF para la región, eligió enfatizar la mayor previsibilidad que dan los nuevos acuerdos y que animarían a la empresa a invertir 1000 millones de dólares para garantizar la venta de gas a la Argentina. Evo ayer agradeció a Jacques Chirac la cooperación para cerrar un acuerdo con la francesa Total, que asociada a Tecpetrol, fue una de las primeras en firmar contrato. Claro que para hacerlo, la firma gala habría tomado recaudos sujetando los anunciados compromisos de invertir 728 millones de dólares en desarrollo y exploración a los acuerdos de venta que suscriba YPFB, soberana en la comercialización. "Con Brasil hay un matrimonio sin divorcio", sentenció Morales, minimizando las diferencias que existen también con Petrobras por las refinerías que opera desde 1999, luego de desembolsar 102 millones de dólares que para los bolivianos están sobradamente recuperados y para los brasileños fundarían una indemnización. La auditoría en curso lo definirá.

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