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Zelaya acampa en la frontera

Las Manos. Varias Agencias. | 25 de Julio de 2009 a las 00:00
El presidente legítimo y constitucional hondureño, Manuel Zelaya, llegó este sábado nuevamente a Las Manos, espacio fronterizo entre Nicaragua y Honduras, donde aseveró que se mantendrá en ese sitio juntos a los seguidores que le acompañan "hasta las últimas consecuencias", al tiempo que le pidió al pueblo de su país mucha "firmeza". A su llegada al territorio que comparten Nicaragua y Honduras, denominado Las Manos, Manuel Zelaya manifestó que "estamos decididos a ir hasta las últimas consecuencias para defender la democracia y los derechos humanos". Más adelante, anunció que permanecerá en el sitio por los próximos dos o tres días, y que instalarán tiendas de campaña para los manifestantes preparados con agua y alimentos para la vigilia que se impone desde su llegada este sábado. "Estamos organizando la resistencia", indicó. "No tengamos miedo, vamos por reformas sociales, vamos por la presidencia de Honduras y la expulsión de los golpistas", añadió Zelaya un día después de pisar suelo hondureño a escasos metros de la frontera, en un acto "simbólico para ejercer soberanía". "Hoy vamos a poner aquí campamentos con agua y comida y aquí vamos a estar hoy en la tarde, hoy en la noche, mañana en la mañana esperando a los amigos y compatriotas que vienen", dijo Zelaya con un megáfono a centenares de sus simpatizantes en la zona fronteriza Las Manos, quien agradeció la hospitalidad del vecino país así como a su presidente, Daniel Ortega. Cancillera Rodas riposta a la Hillary La cancillera hondureña, Patricia Rodas, pidió a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, establecer una seria diferencia entre los que quieren la paz y los que están provocando la violencia en Honduras. "No se puede poner en un mismo plano a los que sacan fusiles y a los que se manifiestan pacíficamente", afirmó Rodas en respuesta a declaraciones de Clinton, quien consideró temeraria y provocativa la decisión del presidente Manuel Zelaya de retornar a su país. Rodas, quien acompaña a Zelaya en su viaje de regreso a Honduras a través de las fronteras terrestres, afirmó que Clinton debería reconocer los esfuerzos pacíficos hechos durante estas tres semanas por el presidente para lograr que los criminales caigan en razón. Recordó que Zelaya ingresó el viernes a territorio hondureño por unas horas sin armas, sin chalecos antibalas, como un hombre pacífico. Si la secretaria de Estado norteamericana no puede ver esta diferencia entonces no estamos hablando de la misma democracia, ni del mismo conflicto, dijo Rodas. Retienen a familia de Zelaya Zelaya denunció que los militares de su país mantienen retenida a su esposa Xiomara Castro de Zelaya y a su familia. "Allí está detenida mi familia que no la dejan pasar en El Paraíso. Hay que rogarle a Dios. Allí está mi madre, mi esposa y mis hijos, mujeres valientes, enfrentando las bayonetas", dijo Zelaya a través de un megáfono para hacerse oír ante sus seguidores. "No les da pena a estas cúpulas militares", agregó el presidente, "¿Ustedes creen que yo no tengo derecho de ver a mis hijos, a mi esposa?, ¿cómo me lo puede negar esta dictadura?", cuestionó Zelaya Xiomara Castro, esposa del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, avanza hacia un retén militar sin despegar la oreja de su Blackberry. Cuando llega frente a los policías guarda el teléfono en el bolsillo de sus jeans y pide hablar con el oficial a cargo del operativo, que le recomienda que se vaya a casa. "Su seguridad es importante para nosotros", le dice el teniente Orlando Ayala, en uniforme de combate y con su fusil de asalto en la mano, al frente de uno de las decenas de retenes montados desde el viernes en el fronterizo departamento de El Paraíso. Castro quiere llegar hasta la frontera con Nicaragua, 35 kilómetros más allá, por donde su marido dice que intentará volver a Honduras para reclamar el poder que le fue arrebatado con el golpe militar del 28 de junio, cuando fue sacado del país hacia Costa Rica. "La intención es claramente impedir que la gente llegue hasta donde está el presidente", dijo la mujer. Xiomara Castro de Zelaya, esposa del gobernante de Honduras, Manuel Zelaya, acusó este sábado al presidente de facto de su país, Roberto Micheletti, de "impedir" el reencuentro de su familia. "Nuestra posición es firme de llegar al lugar, frente al incremento de las tropas, porque en este momento hay unos 200 elementos que nos rodean para impedir nuestra marcha", dijo Castro de Zelaya a la colombiana Caracol Radio. Añadió que la intención de sus dos hijos, de la madre de Zelaya, y de miles de seguidores que viajaron desde Tegucigalpa, es continuar con la marcha en la frontera con Nicaragua, para expresar el apoyo que requiere su esposo para poder ingresar a su país. "Anoche dictaron toque de queda de seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Están enviando más militares para evitar nuestro desplazamiento, este toque de queda es del régimen de facto", agregó. La esposa del mandatario, por otra parte, explicó que Zelaya no se quedó en territorio hondureño, al que ingresó el viernes, porque había mucha fuerza militar, entre ellos francotiradores. "Aún estoy esperando comunicación con mi esposo para poder tomar una nueva decisión hoy, con la decisión firme de que tenemos que pasar. Él nos está esperando, para poder ingresar al país", y así cumplir con esta determinación", concluyó Castro de Zelaya. Retenes de policías antimotines con los ojos inyectados de una larga noche de insomnio, bloqueaban las carreteras con escudos de metal con una mano y palos en la otra. Detrás, los militares, que quitaron las identificaciones de sus uniformes de combate, y mantenían el dedo cerca del gatillo. La Dictadura amplió a casi todo el día del sábado el toque de queda en la frontera de Honduras con Nicaragua y estar en las calles de la zona es una lotería. Pese a los controles, unos 500 manifestantes lograron avanzar hasta la localidad de El Paraíso, a unos 12 kilómetros de la frontera, donde el viernes arrojaron piedras contra policías y militares que impidieron su avance y les respondieron con gases lacrimógenos y tiros. "No nos dejan ni avanzar, ni regresar. Estamos atrapados", dice Hugo Navarro, un profesor de historia de 49 años que llegó desde Tegucigalpa. Muchos pasaron la noche a la intemperie y tenían la ropa todavía húmeda de la lluvia de la madrugada. Unos 200 manifestantes rompieron el cerco militar y llegaron hasta el cruce fronterizo de Las Manos. Melvin, de 18 años, dice que caminó durante ocho horas por los bosques y cafetales hasta llegar a la frontera, escondiéndose de los helicópteros que sobrevolaban la zona. "Hoy es el día. Hoy el presidente cruza", asegura el joven de camisa hawaiana. Anastasio Ramírez, de 65 años, acelera su camión Freightmaster, pero la bestia de 20 toneladas aparcada del lado hondureño de la frontera no se mueve ni un milímetro. "Llevo cinco días aquí. Se está terminando la comida y estamos preocupados", explica el camionero, que se dirige a Panamá con una carga de cable eléctrico. "Ayer vi al presidente Zelaya y fui a estrecharle la mano. El hombre tiene que volver, pero no sabemos cómo", dijo. Ochenta camiones estaban detenidos del lado hondureño de la frontera y más todavía del nicaragüense. «La victoria es nuestra» "Sepan que la victoria es nuestra y está en nuestras manos", dijo el presidente legítimo de Honduras, al tiempo que agregó que los golpistas, presididos por Roberto Micheletti, "se equivocaron, y además que se equivocaron no tiene nombre lo que hicieron". "Dios los condena, el mundo los ha condenado y el pueblo hondureño no los acepta, tienen que irse a pagar las penas de los golpes que le han dado al pueblo", condenó. Luego, relató que en los involucrados en la asonada militar se encuentra una élite económica que la representan las diez familias que en Honduras se han apropiado de toda la riqueza nacional (...) "y tiene un brazo armado que no es el Ejército, sino la cúpula militar la que tenemos que condenar. Tiene (la élite) un brazo político que se han prestado al juego los dos candidatos presidenciales de los tradicionales partidos políticos", denunció el presidente hondureño. En este sentido, precisó que de ahora en adelante se forjará la resistencia contra el golpe de Estado y una resistencia ideológica diferente a las demás para luchar por el pueblo, no vencernos jamás. Y esta lucha será imitada por otras generaciones, dijo Manuel Zelaya. "Vamos detrás de los golpistas hasta amarrarlos y sacarlos de Honduras. Vamos por la democracia y la presidencia", aseveró el mandatario legítimo mientras los manifestantes presentes repetían a gritos junto a él: ¡Fuera Micheletti!. Manuel Zelaya enfatizó su especial reconocimiento al "esfuerzo que cada uno de ustedes (los manifestantes que pernoctaron en El Paraíso) está haciendo por defender la democracia en Honduras. Es un derecho que nadie nos lo puede quitar, no se humilla ante nadie ni ante los fusiles o un dictador", agregó. Bajo esta premisa, les dirigió que "tienen que sentirse fortalecidos, porque lo que están cosechando es una semilla que yo sembré, pero ustedes la están haciendo germinar. Están logrando con su fuerza establecer una nueva sociedad para que el futuro de nuestro hijos, de las nuevas generaciones tengan suficientes garantías para que nadie vuelva a pretender humillarlos. Los derechos del pueblo no se rinden ante nadie", aseveró el presidente electo por votación popular y cuyo mandato culmina en el 2010. Además, Zelaya aseveró que "no vamos a permitir que nadie nos diga a los pueblos qué es lo que tenemos que hacer. Aquí han dicho que van a meter gente para provocar. Hoy vamos a poner aquí campamentos con agua, comida y vamos a estar hoy en la tarde, en la noche, mañana en la mañana esperando a los compatriotas que vienen y a mi familia", dijo. "Ustedes están haciendo un esfuerzo, pero hay una compensación para ese esfuerzo: la Honduras de hoy es diferente a la de antes del golpe de Estado (del 28 de junio pasado) y de la cuarta urna (...) Le hemos dado un ejemplo al mundo que el pueblo sabe resistir la represión con dignidad, valentía y patriotismo", agregó el jefe de Estado centroamericano. "Vamos a estar aquí el tiempo que 'Mel' (sobrenombre del mandatario) diga. Estamos firmes", dijo Rosa Amanda Olivas, con los pies enlodados apenas cubiertos por una sandalias de plástico que poco la protegieron en su caminata por cerros durante unas siete horas para evadir los retenes del Ejército, en su ruta a la frontera. La tensión aumentó el sábado en la frontera -donde unos 3.000 militares y policías resguardaban la zona, según dijo Radio Globo- luego que un hondureño apareció muerto en un camino rural y partidarios de Zelaya culparan del crimen a la Policía. Periodistas de la AFP vieron el cadáver, con señales de golpes y heridas de arma blanca, tirado a un costado de un predio cafetalero. "Ayer (viernes) fue visto por testigos que lo capturó la Policía" mientras participaba en las manifestaciones por el retorno de Zelaya en El Paraíso, pueblo a 10 km de la frontera nicaragüense, dijo la Radio Globo. El hombre, identificado por amigos como Pedro Madriel Muñoz Alvarado, de 23 años, "apareció con señales de tortura, de que fue ejecutado", agregó la emisora, uno de los pocos medios hondureños que ha mantenido una línea crítica a la Dictadura de Roberto Micheletti. Un oficial de la Policía -que no quiso identificarse- reconoció ante manifestantes y periodistas en El Paraíso que el hombre había sido detenido el viernes, pero dijo que por fumar marihuana, y aseguró que había sido liberado después. Hasta ahora sólo había oficialmente un muerto en incidentes relacionados con la crisis política en Honduras, pero esta semana una organización internacional denunció que tenía información sobre "ejecuciones extrajudiciales" en el país tras el golpe de Estado, mencionando otros cinco asesinatos. Micheletti invitó el viernes a Alemania, Bélgica, Canadá, Colombia, Panamá y Japón como observadores del diálogo de San José, bajo la mediación del presidente costarricense Oscar Arias. Mientras cientos de personas se aglomeraban en el estacionamiento del centro comercial Villas del Sol, en Tegucigalpa, para partir hacia Las Manos en apoyo a Zelaya, la Dictadura extendió hasta el domingo el toque de queda en la frontera con Nicaragua. Ofreció además trasladar por vía aérea a la esposa del depuesto mandatario, Xiomara Castro, para que se reúna con él en Nicaragua, pero ésta rechazó la oferta y la calificó como un intento de echarla del país. El general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, dijo también que el Ejército ha intentado evitar ocasionar un incidente con Nicaragua. Los diplomáticos venezolanos a quienes Micheletti ordenó abandonar Honduras seguían este sábado en el país, un día después de que se cumpliera el plazo de 72 horas, informó el responsable de la embajada venezolana. Miles buscan llegar a Las Manos Seguidores del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, expresaron este sábado que la lucha para restituirlo en el poder sigue, a pesar del riguroso toque de queda que rige en el departamento oriental de El Paraíso, fronterizo con Nicaragua. El dirigente obrero Israel Salinas y miembro del movimiento de resistencia popular que exige el regreso de Zelaya a la Presidencia de Honduras, dijo que "la lucha sigue" y que este sábado intentarán de nuevo encontrarse con Zelaya en el sitio fronterizo de Las Manos. Zelaya vio frustrado el viernes su intento de regresar a Honduras, aunque simbólicamente pisó suelo hondureño al cruzar unos pocos metros de la línea divisoria comprendidos en una franja de seguridad. Algunos de los seguidores empujaban a Zelaya para que continuara hacia el territorio hondureño, pero el depuesto presidente, "por razones de seguridad", regresó a Nicaragua, dijo un portavoz suyo. La situación en el departamento oriental de El Paraíso es tensa, debido a que muchos seguidores buscan llegar a Las Manos por caminos entre cerros, ante el toque de queda impuesto para toda esa región desde las 12.00 horas locales del viernes (18.00 GMT). Otros dirigentes de la resistencia popular que apoyan a Zelaya hicieron llamamientos a sus bases para que se movilicen hacia las fronteras con El Salvador y Guatemala para paralizar el tráfico. A los que viven en otras regiones, y que puedan, la instrucción fue para que se dirijan hacia Tegucigalpa, donde se coordinará una nueva movilización hacia Las Manos 'para ir a traer al presidente', indicó uno de los manifestantes que dijo estar a unos 15 kilómetros de la frontera con Nicaragua. Amplían toque de queda La Dictadura que preside Roberto Micheletti anunció ayer que el toque de queda este sábado se regirá a partir de las 06.00 horas (12.00 GMT). Esa situación ha paralizado toda actividad productiva de El Paraíso, un departamento agrícola, ganadero y forestal. Centenares de vehículos particulares, autobuses y transportes de carga están parados en las carreteras de El Paraíso, por lo que algunos productores comenzaron a pedirle a Micheletti, que no sea tan riguroso con el toque de queda porque se le está "causando mucho daño a la economía". El productor Mario Nufio dijo a periodistas que el toque de queda debería de ser solamente en la línea fronteriza, para no afectar la actividad económica que "está paralizada totalmente". Zelaya fue depuesto por los militares el 28 de junio pasado y enviado a Costa Rica, desde donde comenzó a pedir ayuda a la comunidad internacional para ser restituido en el poder. Anoche, debido a los retenes de militares y policías, decenas de personas, entre ellas la esposa del depuesto presidente, Xiomara Castro, durmieron en la carretera que lleva hacia Las Manos, informó Israel Salinas. Micheletti impone el terror La Dictadura hondureño buscaba este sábado contener a los seguidores del depuesto Manuel Zelaya con el toque de queda en la frontera con Nicaragua, y esperaba conseguir reconocimiento externo invitando a 6 países como observadores del por ahora estéril diálogo de San José. Zelaya, que permanecía este sábado en Nicaragua, logró pisar territorio hondureño el viernes, pero fracasó en su intento de volver al país tras ser derrocado y expulsado por el golpe de Estado del 28 de junio. Sin embargo, tuvo éxito en atraer la atención internacional a su causa y en desafiar a la Dictadura de Roberto Micheletti, con un hecho que fue seguido por millares de partidarios y cientos de periodistas de cadenas mundiales. La televisión hondureña ignoró el intento de regreso de Zelaya, pero las cadenas internacionales transmitieron su llegada al paso fronterizo de Las Manos, en el sur de Honduras, que puso en acción a millares de "zelayistas" en todo el país. La dictadura de Micheletti calificó la incursión en la frontera como "irresponsable" y trató de contener a los miles de seguidores de "Mel" que se movilizaron para darle la bienvenida, imponiendo un toque de queda de 30 horas consecutivas en la zona fronteriza con Nicaragua. En la práctica, el toque de queda, que culminará este sábado a las 18H00 locales (00H00 GMT del domingo), fue desafiado por los seguidores de Zelaya, pues los militares y policías no lograron sacarlos de las rutas que conducen a la frontera.

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