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Resistencia sigue inamovible en ciudades y en la frontera

Tegucigalpa/Las Manos. PL/AFP. | 29 de Julio de 2009 a las 00:00
Las fuerzas populares de Honduras vuelven a las calles este miércoles, mientras se mantiene la tensa situación de emergencia humanitaria en el oriental departamento de El Paraíso, bajo toque de queda permanente, donde miles siguen exhaustos y descalzos pero firmes, y soldados y partidarios del golpe intentaron intimidar a balazos a la primera dama. Las organizaciones del Frente Nacional contra el golpe de Estado llamaron a reforzar la vigilia de la población frente a la embajada de Venezuela, ante crecientes rumores de una operación para expulsar a los diplomáticos. La dirigencia colegiada del Frente convocó nuevamente a concentrarse temprano en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, donde acordarán las demostraciones de este miércoles. En los dos últimos días, los manifestantes han bloqueado dos lujosos complejos de tiendas, conocidos popularmente como "mol" -del inglés mall-, para expresar el repudio a la empresa privada comprometida con la asonada militar. El secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores, Israel Salinas, precisó que el propósito de esas acciones es golpear a los empresarios en su corazón, que ubica en los bolsillos de estos. En El Paraíso, la familia de Manuel Zelaya volvió a ser detenida en uno de los retenes de las fuerzas armadas para impedir el paso de miles de personas que intentan llegar a la frontera con Nicaragua, para reunirse con el estadista. La madre de Zelaya, Hortensia Rosales, su esposa, Xiomara Castro, y su hija Hortensia lograron cruzar uno de esos bloqueos gracias a un recurso de amparo y llegaron a la comunidad de Alauca, a 10 kilómetros de Nicaragua. No obstante, debieron regresar a la ciudad de El Paraíso, donde recibieron la solidaridad del alcalde, Carlos Ovidio Segura, y de la población para pasar la noche, la quinta en su azaroso camino. Tras rechazar una exigencia del ejército de que debían continuar solas, Xiomara Castro afirmó que seguirán en la resistencia pacífica del pueblo en defensa del estado de derecho y lograr una vida mejor, sobre todo para los pobres. Una caravana con ayuda humanitaria donada por la población fue detenida por los militares en El Paraíso, confirmó el director de la emisora Radio Globo, quien iba al frente de los vehículos. Organismos de derechos humanos alertaron el martes sobre una emergencia humanitaria en ese departamento, el cual está sometido al estado de sitio desde el viernes pasado, cuando miles de personas trataron de llegar al puesto fronterizo de Las Manos, donde estuvo ese día Zelaya. Descalzos y exhaustos pero firmes con Mel Centenares de seguidores del depuesto Manuel "Melito" Zelaya se hallan en albergues, descalzos y sin ropa para cambiarse, tras caminar durante días para cruzar de Honduras a Nicaragua y encontrarse con él. Muchos padecen afecciones respiratorias, conjuntivitis, diarreas, laceraciones de la piel, llagas en los pies y dolores musculares tras la dura caminata. "Este es un drama tremendo" dijo el diputado Carlos Reyna, colaborador de Zelaya, a la AFP, asegurando que están tratando de mejorar la organización y la atención de las personas que han cruzado la frontera. Unas 500 personas -aunque Zelaya estima que son "más de mil"- han logrado llegar en pequeños grupos a Las Manos, en la línea fronteriza con Honduras. La mayoría fue trasladada a un centro deportivo de Ocotal, a una veintena de km de la frontera en territorio nicaragüense, donde se les proporcionó colchonetas, frazadas, alimentos y atención médica. La situación "está mejor" pero todavía hay que resolver problemas de ropa y zapatos para muchos que no han podido cambiarse desde que llegaron, recordó Reyna. La mayoría son personas muy humildes que se arriesgaron a cruzar montes para apoyar la cruzada de Zelaya para recuperar la presidencia. Ahora no tienen recursos ni para ellos ni para la familia que dejaron atrás, con la que sólo se pueden comunicar por teléfono celular, uno de los bienes más preciados. La atención a los desplazados incluye "unas permanentes pláticas con el presidente" para que sepan lo que está pasando, ya que en Honduras los medios de comunicación no informan sobre la situación interna, afirmó Reyna. La llegada de Zelaya a los albergues es motivo de gran alborozo de sus seguidores, que le dicen "Melito", se aglomeran a su alrededor para tocarlo o tomarse fotos con él y le cantan arreglos de música alusiva a su intento de retornar al poder. La relación es casi fraternal y la presencia de periodistas es un estorbo para sus seguidores que disputan el espacio a empellones para acercarse al "presidente". El golpe de Estado ha despertado en el pueblo de Honduras "este gran sentimiento y deseo de participar en algo más grande. Cuando una persona se sale de su casa y se va un mes entero y se viene por la montaña, ahí hay algo que sólo se puede entender como el despertar de la conciencia de un pueblo", comentó Reyna. Tras varios días sin trabajar, algunos planean regresar a Honduras pese a que consideran que están en riesgo por los militares que cuidan las fronteras y puntos ciegos por donde ingresaron. "Si no regreso pierdo mi trabajo (...) pero voy (a Honduras), trabajo miércoles, jueves y viernes y regreso", dijo una muchacha que trabaja en el gobierno y no quiso identificarse por temor a represalias. La diputada Silvia Ayala, del partido Unificación Democrática, declaró que un grupo de personas se están preparando para regresar a Honduras, pese al riesgo de ser detenidas aunque no tengan acusaciones de la justicia. Sus hijos y su madre se fueron a otro país, mientras su padre continúa en Honduras. Un hermano fue arrestado, en el Paraíso, al otro lado de la frontera hondureña, cuando viajaba con ella hacia Nicaragua, dijo la legisladora. Zelaya fue sacado del poder por un golpe de Estado el 28 de junio, cuando intentaba realizar una consulta con el fin de cambiar la Constitución.

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