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Montealegre se arrodilla ante los golpistas y se convierte en promotor de la guerra

Managua. Varias fuentes. | 29 de Julio de 2009 a las 00:00
Eduardo Montealegre, el primer político de América Latina en ir a respaldar al régimen de facto de Roberto Micheletti, afirmó este miércoles a su regreso de Tegucigalpa, que en ese país "no hay golpe de Estado sino una sucesión constitucional", en contraposición a lo que vio su amo, Estados Unidos, la OEA, la ONU y el resto del mundo. Montealegre viajó a Honduras el martes, según él, para saber de primera mano las posiciones del gobierno golpista que preside Roberto Micheletti, con quien se entrevistó, lo mismo que con miembros de la empresa privada y representantes de los diferentes poderes de facto del Estado hondureño. Desde su salida de Managua, Montealegre reconoció implícitamente a Micheletti y exigió al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se retire del país. En una rueda de prensa a su regreso, el diputado acusado del mayor fraude al Estado de Nicaragua declaró estar "convencido" de que la crisis que vive Honduras fue creada por las violaciones constitucionales cometidas por Zelaya, y fue más allá al asegurar que ninguna solución puede pasarlas por alto. "Lo que vive hoy Honduras también es producto de las violaciones constitucionales de (Manuel) Zelaya y el intervencionismo e injerencia de (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez, lo que ha llevado a Honduras a condiciones extremas, donde se cometieron errores", dijo. Según Montealegre, por no ser jefe del Poder Ejecutivo no tiene la facultad de reconocer a ningún Gobierno, pero como dirigente político "reconocemos que en Honduras lo que hubo fue una sucesión constitucional". "Solicitamos a todo el mundo que se revise a profundidad y con objetividad lo que ha ocurrido en Honduras en los últimos seis meses para buscar una solución a la crisis en base al respeto a la Constitución de ese país", insistió. Dijo que también viajó a Honduras para buscar una solución para destrabar las barricadas en la frontera común de ambos países, que está entorpeciendo el comercio y el tráfico internacional de vehículos en esa zona. "Es imperativo señalar que no se abona a la solución de la crisis hondureña prestando nuestro territorio para crear y organizar fuerzas irregulares en el norte de Nicaragua", dijo Montealegre en referencia a las actividades de Zelaya en la región fronteriza. "Es imperativo solicitar a don Manuel Zelaya que cese sus actividades irregulares en el norte de nuestro territorio, y que fuerzas de choque del presidente (de Nicaragua) Daniel Ortega e infiltrados desde Honduras dejen de interrumpir el tráfico en las carreteras", añadió.

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