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Los sandinistas se pasan al rosa

H. Montero, diario La Razón, de España. | 3 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Las tradicionales banderas roji-negras del Frente Sandinista ondean al paso de Daniel Ortega. Da igual que el líder del FSLN y su mujer, Rosario Murillo, se hayan empeñado en lavar la cara al movimiento eligiendo un rosa fuerte como color de la campaña. La caravana del ex presidente nicaragüense y azote de Ronald Reagan allá por los 80 recorrió el pasado miércoles las calles de Managua envuelta en el optimismo. Ortega eligió una camisa blanca, símbolo de la pureza, ahora que los indios misquitos se empeñan en denunciar que el ex guerrillero fue responsable de las matanzas de 1980 y 1981 contra esta etnia en la costa Atlántica. Su esposa, optó por una blusa rosa. Sin embargo, la masa se envuelve en los colores del pasado, un aspecto más que significativo. Aunque Ortega, que cumplirá 61 años la próxima semana, ha vendido durante toda la campaña una imagen moderada -en comparación con los 11 años que detentó el poder bajo postulados marxistas- los viejos ideales sandinistas resuenan entre las bases, ésas que podrían entronizarlo en el poder 16 años después. Pero Ortega no se ha colocado primero en las encuestas, casi diez puntos por encima del banquero liberal Eduardo Montealegre, gracias al sandinismo convencido. La estrategia de moderación ha calado entre los descontentos y emprobrecidos, el 80 por ciento de la población, y también entre algunos intelectuales y capas de la embrionaria clase media, que han visto con buenos ojos el acercamiento del líder sandinista a la Iglesia católica, a través del cardenal Miguel Obando y Bravo, con el que se reúne frecuentemente. Un cambio que se tornó más evidente cuando finalmente rubricó, fue el último de los cinco candidatos en hacerlo, un acuerdo en favor de la libre empresa que contempla la necesidad de facilitar el acceso de los patronos a créditos y eliminar los pesados trámites burocráticos que lastran el despegue del país. La influencia de su compañero de viaje en las urnas, el ex banquero liberal disidente y diputado Jaime Morales, ha tenido mucho que ver en este giro ideológico del líder sandinista. Nada más deshacerse del uniforme verde oliva con el que posaba orgulloso hace no muchos años junto a Castro, Ortega se enfundaba en unos vaqueros para asegurar que respetará la libre empresa, las condiciones del Fondo Monetario Internacional y hasta prometer que mantendrá buenas relaciones con EE UU. "Es un tiempo distinto. Estamos en paz y tenemos que crear empleos", aseguró Ortega ante la Cámara de Comercio junto a los pósteres de su partido patrocinados por Pizza Hut y Burguer King. Algunos, como el embajador de EE UU en Nicaragua, no confían en tan repentino cambio. "Ortega es el mismo oso con distinta piel", manifestó Paul Trivelli. Su mayor oponente, Montealegre, es más tajante: "Se está riendo de la gente".

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