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La crisis en Oaxaca empieza a tomar un cariz de guerra civil

Diario Página/12, de Argentina. | 2 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Ayer se desató una batalla campal por el control de una radio que se transmite desde la universidad y que aglutina las fuerzas de la protesta social que mantiene en jaque al gobernador Ulises Ruiz. Los federales no pudieron doblegar a los manifestantes.

Por Gerardo Albarrán de Alba, diario Página/12, de Argentina. Desde México DF

La crisis en Oaxaca empieza a tomar un cariz de guerra civil. Los roces han sido constantes desde la agresión de priístas contra la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPOI el viernes de la semana pasada, que costó la vida a cuatro personas y que sirvió de pretexto para que el gobierno de Vicente Fox enviara fuerzas federales y militares a recuperar la ciudad, aunque en el operativo murieron otras dos personas. Los detenidos suman ya más de un centenar, se reporta al menos cincuenta personas "desaparecidas" y la Policía Federal Preventiva (PFP) realiza cateos en varias colonias de la ciudad, donde un grupo de operaciones especiales ha entrado por la fuerza a varios domicilios en busca de varios dirigentes del movimiento social. Desde el miércoles por la noche, la ciudad vive un virtual toque de queda y personas y vehículos son detenidos para revisión por parecer "sospechosos". Pese a la incursión policíaca, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Oaxaca ha amenazado con lanzar a las calles a 20 mil de sus militantes para enfrentar a los maestros de la Sección 22 y a los asambleístas. Advirtió a las autoridades que si la PFP no detiene a los líderes de la APPO, lo harán ellos mismos: "Somos más que ellos y estamos dispuestos a todo para restablecer el orden y la paz pública de la manera que sea". Entre las víctimas hay dos personas ajenas al conflicto. Uno es el camarógrafo y activista estadounidense Bradley Hill, que murió al recibir dos balazos disparados por Santiago Zárate, regidor priísta de una comunidad oaxaqueña, y su jefe de escoltas Orlando Aguilar, quienes ya fueron detenidos. El otro muerto es un enfermero de la Cruz Roja que fue atravesado en el pecho por una granada de gases lacrimógenos. La Iglesia católica propuso una tregua a la APPO y ofreció a la Secretaría de Gobernación un anexo de la Catedral para instalar una mesa de diálogo tendiente a lograr la reconciliación y la paz en Oaxaca, aunque advirtió que a este encuentro deben convocar personas ajenas al conflicto y con suficiente autoridad moral. Mientras esto ocurría, la PFP recuperó las instalaciones del Canal 9 de la televisora del gobierno estatal, que se encontraba resguardada por mujeres desde el 1º de agosto pasado. En lo que llaman "segunda fase" del operativo de recuperación del Centro Histórico de la capital oaxaqueña, limpiaron calles, retiraron las barricadas que cerraban el paso de vehículos en el primer cuadro y realizaron patrullajes por diversas zonas de la ciudad. En este operativo fueron apoyados por la Policía Militar, a la que se trató de camuflar cambiándole el uniforme.

La policía no pudo

El último bastión de la APPO fue asaltado ayer por elementos de la Policía Federal Preventiva que ocupan la ciudad desde el viernes pasado. La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (Uabjo) fue cercada desde varios puntos y la policía avanzó hacia el campus, lo que provocó enfrentamientos durante ocho horas en las barricadas que resguardan los accesos a la Ciudad Universitaria. Al final, la PFP no pudo someter a los estudiantes y asambleístas y debió replegarse, pero los choques constantes dejaron un saldo de dos periodistas, siete policías y 12 jóvenes heridos, así como ocho detenidos. Este punto resulta estratégico porque desde sus instalaciones transmite la Radio Universidad, el único medio que le queda a la APPO para mantener la comunicación con el movimiento popular y organizar movilizaciones de emergencia. Con ocupaciones de edificios públicos, barricadas callejeras y huelgas docentes, los asambleístas mantuvieron paralizado el estado del sur mexicano durante más de cinco meses, hasta que la policía intervino la semana pasada. Pero la lucha política continúa. En un primer asalto, a las 7.45 de la mañana, la PFP liberó las calles adyacentes a la universidad, y aunque se lanzaron tres granadas de gases lacrimógenos al interior del campus, los jefes del operativo declararon a los medios que no tenían instrucciones ni intenciones de tomar por la fuerza el recinto universitario. Al mediodía habían logrado retirar la mayor parte de las barricadas y avanzaban hacia el campus, pero debieron retroceder un par de veces ante una contraofensiva estudiantil. Ya con refuerzos, más de mil efectivos policiales, apoyados por 12 tanquetas con cañones de agua y cuatro helicópteros, realizaron varias incursiones durante ocho horas continuas hasta que se posicionaron en los principales accesos y se ubicaron en una rotonda. Estudiantes y miembros de la APPO los repelieron con piedras, bombas molotov y rompeportones. Cerca de las 2.30 de la tarde, cientos de jóvenes habían rodeado a la policía desde diversos puntos. Algunos autos, autobuses y una casa ardían en llamas. La PFP perdió todo el control del operativo cuando estudiantes y militantes de la APPO les cerraron cualquier vía de escape y comenzaron a avanzar hacia ellos, además de que los enfrentamientos se habían extendido a varias colonias aledañas. Entonces los policías abandonaron las posiciones que habían conquistado en el curso del día y salieron del lugar apoyados por un helicóptero desde el que disparaban gases lacrimógenos hacia los estudiantes que seguían lanzando piedras. Por la mañana, el rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (Uabjo), Francisco Martínez Neri, había pedido al gobierno federal que "recapacitara" y advirtió que una incursión de la PFP al campus universitario "tendrá consecuencias; la universidad no merece un allanamiento de esta naturaleza". Horas después, en una transmisión desde Radio Universidad, defendió la autonomía universitaria y exigió el retiro de las fuerzas federales. Un ex rector de la Uabjo, Felipe Martínez Soriano (quien alguna vez fue preso como dirigente del movimiento guerrillero Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo y el Partido de los Pobres), llamó a los universitarios a defender la autonomía de la Uabjo "que tanta sangre ha costado", y llamó al pueblo a "unirse a esta lucha" desde las barricadas que rodean Ciudad Universitaria. En la Ciudad de México, varias de las principales calles y avenidas fueron cerradas por militantes de la APPO y simpatizantes que organizaron marchas en cuanto arreciaron los enfrentamientos en Oaxaca. Cientos de personas respondieron a los llamados hechos desde Radio Universidad (que se sintoniza por Internet) y a través de mensajes por teléfono celular y correo electrónico. Las marchas se dirigieron hacia las oficinas de la Secretaría de Gobernación y de la Policía Federal Preventiva, ambas en el centro de la ciudad.

Intelectuales indignados

Intelectuales de todo el mundo condenaron la incursión policíaca en Oaxaca y responsabilizaron a las fuerzas federales mexicanas de al menos seis asesinatos. Encabezados por Noam Chomsky y Eduardo Galeano, 31 artistas y comunicadores exigieron la salida de Ulises Ruiz, el retiro inmediato de las fuerzas federales de ocupación, la libertad inmediata e incondicional a todos los detenidos, justicia para todos los compañeros asesinados y castigo para todos los culpables en todos niveles. En la consigna final, reclamaron "justicia, libertad y democracia para el pueblo de Oaxaca". Esto se suma a los llamados internacionales realizados el martes desde las oficinas del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el relator especial de la ONU para los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de los Indígenas, lo mismo que Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que ayer envió una carta directamente al presidente electo Felipe Calderón expresando su preocupación por el respeto a los derechos humanos en México. Mientras, se repiten manifestaciones en representaciones diplomáticas mexicanas en Madrid, Barcelona, Ginebra, Roma, Berlín, Hamburgo, Munich, París, Marsella, Tolosa, Munster, Londres, Atenas, Río de Janeiro y casi 20 ciudades en Estados Unidos. En México, el miércoles, organizaciones sociales y campesinas simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional realizaron al menos 15 bloqueos intermitentes en carreteras de Chiapas, mientras que el Subcomandante Marcos encabezó a medio millar de personas que cerraron durante media hora el puente internacional Lerdo, en la frontera entre México y Estados Unidos, lo que derivó en un fuerte despliegue de seguridad de policías federales estadounidenses. En Oaxaca, militantes de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (Cocei) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), cerraron el tránsito en la carretera panamericana a un kilómetro de esta ciudad. En Morelos, simpatizantes de La Otra Campaña, el nuevo movimiento del Subcomandante Marcos, pararon durante menos de una hora la autopista México-Acapulco. En la Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador encabezó un mitin en el Hemiciclo Juárez –donde permanecen varios asambleístas en huelga de hambre desde hace 18 días–, en el que exigió el retiro de fuerzas federales de Oaxaca. Varios miles de personas que lo escucharon marcharon por la noche hacia la residencia oficial de Los Pinos. Durante el día, al menos una docena de planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México suspendieron las clases por mitines realizados por alumnos que apoyan a la APPO.

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