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Nicaragua dividida ante las elecciones

BBC Mundo. Desde Managua. | 3 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Se respira un ansia de cambio en Nicaragua poco antes de los comicios presidenciales del próximo domingo y ese anhelo parece ser una de las pocas cosas en las que hay consenso general.

Por Carlos Ceresole, Enviado especial a Nicaragua de BBC Mundo

Nicaragua es el país más pobre de la región después de Haití. Algo entendible en un país que, tras diez años de Revolución Sandinista y otros 3 de gobiernos liberales, es el segundo más pobre de la región, superado sólo por Haití. Este domingo, otra vez sandinistas y liberales vuelven a disputarse la Presidencia, la Vicepresidencia, 90 bancas en el Congreso Nacional y otras 20 en el Parlamento Latinoamericano. En la contienda presidencial participan 5 candidatos pero Daniel Ortega del Frente Sandinista (FSLN) y el conservador Eduardo Montealegre de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) se perfilan como los favoritos. Las últimas encuestas indican que Ortega obtendrá más del 30% de los votos, insuficientes para evitar una segunda vuelta. La ley establece que para ello un candidato debe obtener el 40% de los votos, o el 35% con un 5% por encima de su inmediato seguidor. Pero en esta vuelta tanto sandinistas como liberales deberán competir contra otros partidos nacidos de sus propias filas, escindidos no por cuestionar su ideología sino su gestión en el pasado. Ingenuamente pensé que tendría que llegar a Managua para sentir de primera mano las pasiones que despiertan estos comicios. Pero desde Miami empecé a ver los reclamos, cuando dos simpatizantes sandinistas llegaron a la sala de embarque con sus atuendos partidarios. Una señora a mi lado los calificó de ridículos y aseguró que "si fuera hombre" ella misma les pondría en su lugar. Javier Cárdenas, uno de los militantes en cuestión, dijo que en vez de avergonzarse se sentía orgulloso de ir a depositar su voto por el comandante Ortega. "El pueblo está cansado, ya pasaron muchos años de gobiernos liberales y ahora hace falta que alguien se ocupe de la gente pobre", afirmó Cárdenas. El asunto de la vestimenta no pasó a mayores y finalmente abordamos el avión, atestado con decenas de nicaragüenses que viajaban por el fin de semana sólo para hacer valer sus preferencias en las urnas. En 2005, Nicaragua recibió remesas de sus ciudadanos que trabajan en el exterior equivalentes a casi un quinto de su PIB. No debería extrañar que estos emigrantes quieran plasmar sus preferencias en las urnas. Sobre todo después de que se conocieran algunos reclamos al gobierno estadounidenses por un bloqueo de la ayuda y las remesas a Nicaragua en caso que ganen los sandinistas. Nada más salir del aeropuerto de la capital Managua, sorprende la cantidad de publicidad partidaria a pesar de la veda electoral de 72 horas, que hace imposible olvidar las elecciones que se avecinan. El taxista que me llevó hasta el mercado Huembes en el centro de la ciudad me confió que su apuesta era por Edmundo Jarquín, candidato del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), un desprendimiento del partido sandinista. Hasta ahora siempre había votado a Ortega, pero siente que "hace falta gente que traiga ideas nuevas y que no esté enamorada con el poder". Ya en el mercado, María Chávez, vendedora de tortillas, dijo que ella no podía olvidar los años de conscripción obligatoria durante el sandinismo, "cuando se llevaban a los jóvenes a pelear a las montañas". "Pienso en el futuro de mis hijos. Lo que no quiero que vuelva es la falta de libertad que teníamos antes", dijo María, asegurando que votaría por el liberal Montealegre. Aunque unos pocos metros más lejos, Alfonso reclamaba una nueva oportunidad para Ortega. "Siempre le tocó gobernar en guerra", dijo, recordando los enfrentamientos con la "contra", las milicias apoyadas por Estados Unidos que lucharon contra los sandinistas. "Ahora hay que darle la oportunidad de que sea un presidente en la paz", añadió. Tanto la Policía Nacional como el Ejército anunciaron que este viernes iniciarán el despliegue conjunto de casi 35.000 efectivos para resguardar la seguridad de los comicios. La Organización de los Estados Americanos (OEA), que cuenta con una legión de observadores para garantizar la transparencia del acto, pidió por su parte a los candidatos que eviten proclamarse vencedores apresuradamente. Aunque las encuestas predigan una segunda vuelta electoral, hay que tener muy mala memoria para arriesgar un resultado en Nicaragua. Casi todos los sondeos fallaron en predecir el resultado de las últimas tres elecciones.

Nicaragua, Washington y Caracas

Por Lourdes Heredia, Enviado especial a Nicaragua, BBC Mundo

Ortega considera que hay "injerencia" de Washington en los comicios. No es la primera vez que Nicaragua se convierte en el campo de batalla de intereses de otros países. En estas elecciones, incluso la Organización de Estados Americanos, la OEA, advirtió que gobiernos extranjeros se están inmiscuyendo en el proceso electoral del país centroamericano. Los funcionarios no especificaron los países, pero no es un secreto de quién se trata: Estados Unidos y Venezuela. En una entrevista exclusiva para la BBC, Daniel Ortega señaló que "no estamos ante una elección normal latinoamericana, sino que estamos ante una elección que tiene componentes muy fuertes de la política de injerencia de Estados Unidos en Nicaragua". "Nosotros, que destruimos la dictadura somocista, estamos ahora desafiando el proyecto de Estados Unidos de destruir al frente sandinista", agregó. Mientras Ortega se queja de la intervención estadounidense, Eduardo Montealegre, el candidato de uno de los partidos de derecha, la Alianza Liberal Nicaragüense, se queja de la influencia de Hugo Chávez: "El único que está interviniendo en estas elecciones es Hugo Chávez, usando los recursos del petróleo para influenciar y hasta comprar la voluntad de los nicaragüenses a favor de Daniel Ortega". "Chávez está regalando el 30% de la urea (fertilizante) que consume este país en un periodo de cuatro meses para distribuirla y regalarla a través de alcaldías sandinistas. Yo no veo que Estados Unidos o algún otro país que comparte los principios de la democracia occidental haga eso". Su oponente político dice, como es previsible, lo contrario. Ortega insiste en que Washington ayuda de manera indirecta a Montealegre y lo acusa de ser una "mascota de Estados Unidos". Pero a Montealegre no le preocupan las acusaciones del líder sandinista. "Estados Unidos no hace declaraciones a favor de un candidato en particular, sino que hacen declaraciones a favor de principios de valores democráticos, los cuales yo comparto. Si eso significa que Estados Unidos está a favor mío o que opina igual, enhorabuena. Yo le puedo garantizar que no opino igual que Hugo Chávez o Fidel Castro", señaló a la BBC.

«Sería una tragedia»El embajador estadounidense en Managua, Paul Trivelli, opina por su parte que no se trata de Montealegre, o de otra nueva cara, sino de que no gane Daniel Ortega. "Sería una tragedia para Nicaragua si las elecciones suponen una regresión. Todos los países de Centroamérica se verían afectados, sus avances por el libre comercio y todos los demás avances que han hecho", señaló el embajador a la BBC. El diplomático estadounidense no duda del apoyo que Chávez le está dando a Ortega y de la influencia del mandatario venezolano en la campaña, pero insiste que no se trata de personajes, sino de "democracia". "El problema no es izquierda o derecha, sino entre lo que es democrático y lo antidemocrático. Hay gobierno de América Latina como Brasil, Argentina, Chile, Uruguay que son gobiernos de centro izquierda y con los que tenemos muy buenas relaciones", dijo el embajador. Según él, el problema que Washington tiene con "el señor Chávez y con Castro es su tendencia antidemocrática". Pese a sus deseos de que no gane Ortega, Trivelli aseguró que no se está dando ningún dinero para la campaña electoral. "Lo que hemos dicho es que es un a oportunidad para que el pueblo nicaragüenses elijan una de las caras democráticas nuevas de las fuerzas emergentes", enfatizó. Pero incluso una de esas "nuevas caras", como la de Edmundo Jarquín, candidato del Movimiento Renovador Sandinista, opina que el activismo y las declaraciones -sean de Washington o de Caracas- son innecesarias. "Lo mejor que le puede pasar a Nicaragua y esta es nuestra firme posición es que no haya injerencia de nadie, que nos permitan a los nicaragüenses decidir por nosotros mismos nuestras mejores opciones", señaló Edmundo Jarquín en una entrevista con la BBC. El efecto de este activismo es incierto, pero la decisión final está en manos de los nicaragüenses. Una decisión que conoceremos después del 5 de noviembre o incluso más tarde, si nadie gana en una primera vuelta.


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