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Managua respira tras una dura campaña

Agencia DPA. Desde Managua. | 4 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Las calles de Managua muestran todavía los residuos de la intensa campaña electoral que dejó exhaustos a los cinco candidatos presidenciales y sumió en el hartazgo a los más de tres millones de nicaragüenses habilitados para votar mañana. "Hemos redoblado turnos y todavía no acabamos", dice un empleado de la alcaldía que recoge basura en la pista Juan Pablo II, regada de papeles tras el paso de una enorme manifestación que hace dos días acompañó al sandinista Daniel Ortega en el cierre de la campaña política. Algunos vehículos circulan todavía con calcomanías y banderas de distintos partidos, sobre las avenidas que han quedado atestadas de rótulos con lemas como "Primero Nicaragua", "Reconciliación", "Eduardo Presidente" o "Ahora sí, Edén". Unos 1200 observadores extranjeros y periodistas de los principales diarios del mundo que llegaron para cubrir la elección han colmado la capacidad de los negocios que alquilan vehículos, según la ministra de Turismo, María Nelly Rivas. "Las empresas de alquiler de autos están al tope y algunos hoteles han superado el 90 por ciento de su capacidad", dijo Rivas mientras regalaba camisetas con emblemas de Nicaragua a los observadores de la OEA, la Unión Europea y el Centro Carter. La calma reina en las casas de campaña de los partidos políticos, igual que en los colegios, las oficinas de gobierno y los mercados, donde sin embargo la gente sigue discutiendo cuál candidato puede ser mejor para gobernar en los próximos cinco años. "Se vende hilo, se inyecta, se pegan botones", se lee en un pequeño cartel de cartón escrito a mano y colocado en la puerta de una casita del populoso barrio Monseñor Lezcano, donde la vida transcurre sin mayor ajetreos. Sin embargo, el "silencio electoral" que entró en vigencia el jueves fue perturbado por llamadas telefónicas al azar pidiendo el voto para tal o cual candidato y por algunas radios y canales de televisión que, no muy veladamente, difunden mensajes políticos. El presidente del tribunal electoral, Roberto Rivas, dijo también que recibió quejas del aspirante presidencial Eduardo Montealegre (derecha), de que sus adversarios en el Partido Liberal, que postula a José Rizo, difundieron rumores sobre su supuesta renuncia a la candidatura. Otros afirman que al levantar el teléfono escuchan una voz que les dice: "No voten por Daniel Ortega porque Estados Unidos nos hará la guerra", a tono con lo dicho por congresistas norteamericanos que han pedido sanciones económicas a Nicaragua (ver aparte). "Ya estamos hartos de tanta propaganda", dice un joven que pasó dos semanas vendiendo discos compactos "pirateados" con las músicas de campaña de Ortega y de Rizo en los semáforos de Carretera Sur, una de las más transitadas de la ciudad. Mientras, los observadores comienzan a desplazar a sus técnicos en los 153 municipios de las 16 provincias del país, donde se habilitarán 11.274 juntas receptoras de votos que abrirán sus puertas a las 7.00 horas del domingo. "Esta es la elección más observada de América latina en varios años", asegura Patricio Guajardo, coordinador técnico de la misión de observación de la OEA que ha desplegado casi 200 expertos por todo el país. Los comicios serán supervisados también por unos 15.000 observadores de organismos locales, que como los extranjeros tendrán acceso libre al Centro Nacional de Cómputos del tribunal electoral, donde se recibirán y procesarán los resultados de la elección. Los edificios electorales serán algunos de los "puntos estratégicos" bajo resguardo de la policía y del ejército, que movilizarán más de 33.000 efectivos militares y de orden público por todo el país. Muchos afirman que esta elección puede ser tan importante como la de 1990, cuando la ex presidenta Violeta Chamorro derrotó a Daniel Ortega y puso fin a diez años de revolución sandinista. Ahora, Ortega se ubica como favorito en las preferencias electorales y, de ganar en primera vuelta, volvería a la Presidencia después de 16 años de gobiernos de derecha. La posibilidad de que el ex presidente sandinista Daniel Ortega gane las elecciones de mañana y retorne al gobierno en Nicaragua generó en las últimas horas una campaña de terror psicológico, supuestamente alentada por sus adversarios de la derecha local. Pese al período de silencio electoral que por ley comenzó el jueves, radios, periódicos y televisoras de Managua han seguido publicando sondeos de intención de voto y noticias adversas al partido Frente Sandinista. Voces anónimas llamaron el jueves a números telefónicos discados al azar para advertir "que si Ortega gana, Estados Unidos abrirá una guerra contra Nicaragua", denunció Roberto Rivas, presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE). "Aquí va a ganar cualquiera de los cinco contendientes y no va a ocurrir absolutamente nada. Ya pasaron esos tiempos", subrayó Rivas, al descartar cualquier posible conflagración con Estados Unidos. El temor de que Nicaragua sufra represalias de Washington fue alimentado durante meses por los enemigos de Ortega, cuyo gobierno (1985-1990) enfrentó una guerra de 40.000 "contras" respaldados por las administraciones de Ronald Reagan y George Bush padre. Importantes funcionarios de Estados Unidos, congresistas y ex jefes militares, como el tristemente célebre Oliver North, unieron sus voces para advertir que no tolerarían otra vez a los sandinistas en el poder, por su pasado guerrillero y por su afinidad con el presidente venezolano Hugo Chávez.

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