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La mayoría votó por el cambio, pero ¿cuál de los cambios prometidos?

BBC Mundo | 5 de Noviembre de 2006 a las 00:00
La palabra que más repitieron la mayoría de los electores que entrevisté a la salida de los centros de votación es "cambio", aunque cada quien tenía una definición propia de lo que ello significaba. Y este deseo de algo nuevo es comprensible, en un país donde tras 10 años de gobierno sandinista y 16 del liberalismo aún califica como el segundo más pobre del hemisferio occidental.

Por Carlos Ceresole, enviado especial a Nicaragua de BBC Mundo

Alrededor del 15% de los 3,6 millones de electores habilitados para participar en la elección de presidente, vice, 90 diputados nacionales, 20 representantes al Parlamento Centroamericano y diputados departamentales, eran jóvenes que sufragaban por primera vez. Katia García es uno de esos 460.000 nuevos electores. A pesar de la hora y media que le toco aguantar en medio del calor agobiante con que Managua amaneció este domingo, ella me aseguró que esperó emocionada el momento de colocar su voto en la urna. "Estoy muy contenta de haber podido poner un granito para el cambio que necesita mi país", afirmó. Claudia Maciel, de 16 años, es otro de los jóvenes que votó por primera vez. Y concurrió a la mesa acompañada de su madre. Reconoció que no comparte con ella las mismas ideas políticas, pero coinciden en que "a ambas nos dio la urgencia de votar a último momento". "Pienso que todos los candidatos prometen, prometen y a la hora de gobernar no cumplen. Después me dije que mi voto es válido y me merezco votar... y vine". Con menos candidez, su madre -también de nombre Claudia- reconoció que "al final me empujó el deseo de querer algo mejor para la patria". Al igual que esta joven, una gran cantidad de personas acudieron desde muy temprano a los centros de votación, generando largas filas que recién comenzaron a disiparse hacia el mediodía. Incluso hubo quienes pasaron la noche a las puertas de los centros de votación para poder desocuparse temprano o por razones laborales. Roberto Courtney, director de la organización civil "Ética y Transparencia" -que realiza un monitoreo independiente de todo el proceso -aseguró a poco del cierre que el comportamiento ciudadano en las mesas electorales fue ejemplar y que las condiciones fueron aceptables en todo el país. Aunque reconoció las demoras en la apertura, dijo que hubo mejoras sustanciales respecto de las últimas elecciones. "Apenas un 17,7% de las mesas atendieron a su primer votante a las 07:00 de la mañana, en la apertura formal de los comicios, pero en 2001 sólo el 6% lo había hecho a esa hora", explicó. Y destacó que hacia las 08:00, ya el 82,2% de los centros de recepción de votos estaban funcionando. El jefe de los observadores de la Unión Europea, Claudio Fava, también ponderó la transparencia del proceso. "En principio podemos decir que estamos satisfechos y evaluamos positivamente la jornada electoral", expresó Fava. La desgracia de los que aguantaban la espera bajo el sol resultó una buena oportunidad comercial para decenas de vendedores ambulantes que no daban abasto para despachar refrescos, comidas al paso o fruta. Carlos Manuel Armendáriz aprovechó para instalar su carro de venta de helados frente al centro de votación que le correspondía, en "Puente el Edén", al sur de la capital nicaragüense. "Me estoy buscando la vida", me dijo sin ánimo de disculparse. "Cuando se vacíe un poco me meto, porque es mi derecho ciudadano elegir lo que más me convenga". Reparado en la poca sombra que había fuera del centro de votación, Osvaldo Sánchez, "un obrero de zona franca", confesó que había estado ansioso por sacarse "eso que tenía adentro". "Más que todo vine por hacer un cambio... porque estamos ya con la soga al cuello". "Aquí lo que hace falta es generar empleo para sacarnos de la pobreza en que nos encontramos. Hay que levantar el país. Comenzar por ahí", señaló Osvaldo. Como sea, al elegido le va a tocar enfrentar grandes retos con bastantes limitaciones. Con un Congreso dividido gracias al recién estrenado multipartidismo, será un presidente de minoría. El país tiene ante sí un frente recesivo, una tasa de crecimiento decreciente, una inflación elevada, demasiada dependencia de las remesas, una percepción de corrupción entre las más altas del continente y alrededor de dos tercios de la población por debajo de la línea de pobreza. Y para salir de ese escenario, el presidente electo no podrá evitarle sacrificios a todos los nicaragüenses al mismo tiempo.

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