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Ortega con un enorme reto en Nicaragua

Agencia AP. Desde Managua. | 6 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El líder sandinista Daniel Ortega, si vuelve a la presidencia, deberá demostrar que el pasado quedó atrás y que gobernará con equilibrio para cumplir sus ambiciosas promesas electorales.

Por Filadelfo Alemán, corresponsal de la agencia AP en Managua.

Ortega, que gobernó hace dos décadas (1979-1989) en medio de un embargo y una guerra financiada por Estados Unidos que dejó miles de muertos y el país quebrado, pareciera haber logrado un regreso al poder gracias a su electorado fiel y una división de su antiguo archienemigo, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC). El insistente líder de 61 años se enfrenta ahora a una tarea difícil de cristalizar porque ha hecho enormes promesas como generar más empleo, educación, salud, vivienda, y terminar con la pobreza, lo cual no lograron su gobierno revolucionario de una década ni 16 años de gobiernos liberales. Ortega ofreció durante su campaña mantener buenas relaciones con Washington pero la reconciliación luce difícil si el ex mandatario continúa cultivando amistades viejas y nuevas como Cuba, Venezuela y Bolivia. Washington ha amenazado con limitar su plan de inversión en desarrollo por 175 millones de dólares. Así como el candidato sandinista necesita de Estados Unidos, que mantiene un acuerdo de libre comercio con Nicaragua, también precisa de Venezuela, que le ofrece petróleo barato. En el frente interno, Ortega deberá atender las necesidades del 82% de nicaragüenses que viven con menos de dos dólares diarios, a quienes su campaña recordó que durante su gobierno no pasaron hambre y que el Estado subsidiaba la educación y atención médica. La empresa privada, temerosa de que Ortega vuelva a sus viejas prácticas de confiscaciones, ha dicho que esperará con cautela para ver como se desarrollará su gobierno en caso de ser electo. Ortega necesitará gobernar con un congreso favorable, pero los resultados preliminares de los comicios legislativos asoman un reacomodo radical en la composición de fuerzas. Según los cómputos preliminares, el PLC tiende a desplomarse frente a la disidente Alianza Liberal Nicaragüense del candidato del segundo lugar, Eduardo Montealegre, así que aún es incierto el futuro de la alianza política que el líder de esa tolda política _el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2001) _alcanzó con Ortega en 1999. Alemán actualmente cumple bajo arresto domiciliario una condena de 20 años de prisión por fraude al estado. Entre la población pobre, prevalece el sentimiento de que Ortega es el único "que se preocupa por los pobres", pero los disidentes sandinistas, entre ellos el poeta Ernesto Cardenal, lo acusan de ser millonario y parte de una nueva oligarquía. A nivel internacional, las primeras reacciones no reflejan el miedo que los detractores de Ortega intentaron despertar durante la campaña electoral. El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, dijo el lunes no creer "que ninguna elección signifique un riesgo para la seguridad y la estabilidad de la región". "Estamos satisfechos por la forma en que se llevó a cabo la elección en Nicaragua... decir que fue un proceso ajustado a derecho es más positivo que decir que no hubo fraude", agregó.

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