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Daniel Ortega, un personaje perseverante, lejos de los 80

Diario Clarín, Argentina. Desde Managua. | 7 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Daniel Ortega Saavedra ya no usa el traje verde oliva de los años 80. Lleva casi siempre un jean azul y una camisa blanca y sus arengas se parecen más a las de un pastor electrónico que a aquel líder guerrillero que el 19 de julio de 1979 comandó el inicio de la Revolución Sandinista.

Por Pablo Biffi, diario Clarín, de Argentina. Desde Managua.

Ortega es un personaje perseverante: se lanzó por quinta vez consecutiva a la pelea electoral, luego de haber sido derrotado en los últimos tres comicios presidenciales y de haberse impuesto en 1984, en el marco de la Revolución. "Daniel" nació en La Libertad, Chontales, en el norte del país, el 11 de noviembre de 1945. Inició en 1962 la carrera de Derecho en la Universidad Centroamérica de Managua, pero dejó las aulas para ingresar al FSLN, fundado en 1961. En 1965 fue promovido a miembro de la dirección nacional del FSLN y en 1967, tras participar en un asalto a un banco y en un atentado contra un sicario somocista, se convirtió en un prisionero de Somoza durante siete años. Logró su libertad junto a decenas de guerrilleros en diciembre de 1974 gracias a la acción de un comando sandinista que había tomado como rehenes a ministros y diplomáticos en la mansión de un ministro de Somoza. En esta lucha antisomocista, Ortega perdió a su hermano Camilo, quien murió en un combate contra la Guardia Nacional de Somoza en el barrio Monimbó de Masaya, en febrero de 1978. Ortega fue uno de los nueve comandantes de la revolución sandinista y tras derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle ("Tachito") fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Luego, presidente hasta que en febrero de 1990 fue derrotado por la UNO de Violeta Chamorro. También perdió en las elecciones de 1996 cuando enfrentó al liberal Arnoldo Alemán, y en noviembre de 2001, ante Enrique Bolaños. Poco queda hoy de aquel Daniel Ortega de los años 80, cuando era un referente revolucionario en la región, junto con su aliado incondicional, Fidel Castro, y el Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador, que nunca pudo llegar al poder. Por estos tiempos —en verdad desde que dejó el poder en 1990— el FSLN es manejado con mano de hierro por Ortega, quien no ha dudado en aliarse a los somocistas que combatió, a los ex contras que le hicieron la guerra y a la Iglesia. Su vicepresidente, Jaimer Morales Carazo fue uno de los ideólogos de los contras. El giro de Ortega hacia la derecha quedó en evidencia en 1998 cuando acordó con el entonces presidente liberal Arnoldo Alemán un "pacto de impunidad" para cuidarse las espaldas y alternarse en el poder. Dicen por aquí, también, que ese acuerdo es económico y político y que hoy, Ortega y los cuatro comandantes de la revolución que quedaron con él son los grandes empresarios de este país, con negocios en toda Centroamérica. En relación a EE.UU., Ortega mantiene su retórica antiimperialista y acusa a Washington de intervenir en los asuntos internos de Nicaragua, pero dice que está dispuesto a mantener buenas relaciones, en un marco de mutuo respeto. Y cuenta con el respaldo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Casado con Rosario Murillo y padre de ocho hijos, en marzo de 1998, Ortega fue objeto de un escándalo cuando su hijastra Zoilamérica Narvaez, de 30 años, lo acusó ante la Justicia de abuso sexual desde 1979, cuando era una niña. Ortega, que fue defendido por su madre Lidia Saavedra, ya fallecida, y su esposa Rosario (madre de Zoilamérica de un matrimonio anterior). Finalmente se presentó ante una jueza de Managua, donde invocó su inmunidad parlamentaria. La jueza consideró que el delito había prescrito y ordenó archivar el expediente. Ortega, producto de ese pacto con Alemán —condenado a 20 años por corrupto—, controla gran parte del Legislativo, del Judicial y de los estamentos medios del Estado. Con todo, la gran mayoría del 80% de pobres de este país sigue creyendo en él y en los ideales olvidados de la Revolución Sandinista.

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