Escúchenos en línea

FSLN ganó, pese a altísimo voto antisandinista

Agencia DPA. Desde Managua. | 8 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Si la derecha nicaragüense no hubiera dividido sus votos entre dos partidos liberales en los comicios del pasado domingo en Nicaragua, el líder sandinista Daniel Ortega habría sufrido su cuarta derrota electoral.

Por Gabriela Selser, corresponsal en Managua de la Agencia Alemana de Prensa (DPA).

Así lo demuestra el escrutinio oficial preliminar de la elección, según el cual el candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ganó con el 38,07 por ciento de los sufragios. Pero un 60 por ciento de quienes votaron, lo hicieron contra él. El triunfo de Ortega se atribuye, en primer lugar, a la división que partió en dos al Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) que lidera el ex mandatario Arnoldo Alemán, preso por corrupción, y que dio paso al surgimiento de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), convertida ahora en la segunda fuerza política del país. Según los resultados preliminares, un 29 por ciento de electores votó por la ALN y 26,21 por ciento, por el PLC. La suma de los votos es más que contundente: un 55,21 por ciento de los nicaragüenses no quería que el líder sandinista regresara al poder. Al voto "anti-Ortega" de los liberales, que perdieron por dividirse, se le agrega un 6,44 por ciento del electorado que optó por Edmundo Jarquín, disidente del FSLN, lo que elevaría a casi el 62 por ciento el total del voto "antidanielista" en Nicaragua. La disidencia sandinista se reagrupó en abril de 2005, cuando un congreso partidario controlado por la cúpula del FSLN lo ungió candidato presidencial y expulsó de sus filas a dos miembros del directorio sandinista que exigían elecciones primarias. El fallecido ex alcalde capitalino Herty Lewites y el ex vicecanciller Víctor Hugo Tinoco fueron echados del partido el mismo día en que Daniel Ortega fue nominado aspirante presidencial sin objeción o debate. Según el escritor Sergio Ramírez, que fue vicepresidente del gobierno revolucionario (1979-1990), Ortega no era el mejor candidato por haber perdido tres elecciones desde 1990. "El siempre fue un elemento polarizante, en el partido y en el país", opinó. Mientras cosechaba los frutos de la división del liberalismo, cuyos candidatos se acusaban mutuamente de corrupción, Daniel Ortega recorría el país entero ofreciendo "amor, paz y reconciliación" junto a sus nuevos aliados: la jerarquía católica y los ex "contras" y líderes indígenas que le habían combatido armas en mano en los años 80. La hábil estrategia política incluyó la designación del banquero somocista Jaime Morales Carazo como su compañero de fórmula presidencial, pese al recelo de viejos militantes del Frente que no querían en sus filas al ideólogo de la "contra", culpable de la muerte de miles de sandinistas. Daniel, como lo llaman todos, prometió trabajo, salud y educación a los más pobres, que vieron en él la oportunidad de escapar del hambre y la pobreza causada por 16 años de gobiernos de derecha. Pero para algunos, ese discurso siempre tuvo una doble cara. "El FSLN fue el socio ideal de estos años de neoliberalismo, ya que mientras construía un emporio político y económico, desde el Parlamento aprobaba todas las leyes exigidas por el Fondo Monetario Internacional", afirmó Víctor Hugo Tinoco. Otro factor que le allanó el camino presidencial fue un acuerdo negociado en secreto con el PLC de Alemán, para que liberales y sandinistas se repartieran los principales cargos en el Poder Judicial, el Consejo Supremo Electoral y otras instancias del Estado. El polémico pacto incluyó una reforma a la Ley Electoral realizada en el año 2000, que redujo de 45 a 35 el techo mínimo para ganar una elección presidencial en primera vuelta, lo que facilitó la reciente victoria del candidato sandinista. No obstante, el voto "anti-Ortega" derrotado en la elección presidencial podría imponerse el próximo año en el nuevo Congreso, donde los cómputos preliminares auguran una mayoría de diputados no sandinistas. Según las proyecciones, el FSLN tendría apenas 35 diputados frente a 49 que lograrían juntos la ALN y el PLC, actualmente enfrentados pero que seguramente unirán fuerzas cuando superen el estrés de la derrota.

Descarga la aplicación

en google play en google play