Escúchenos en línea

Cardenal Obando oficia misa por cumpleaños de Daniel

Agencia PL. Desde Managua. | 11 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El cardenal Miguel Obando dio este sábado otro espaldarazo al presidente electo de Nicaragua, Daniel Ortega, al exhortar a los nicaragüenses a trabajar en paz y reconciliación, los dos principales postulados del futuro gobierno sandinista. "La reconciliación es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito y de la paz", afirmó el líder religioso, durante una misa este sábado en la Catedral de Managua por el cumpleaños 61 del líder sandinista. Obando y Bravo felicitó a Ortega por su cumpleaños y también al pueblo de Nicaragua "maduro que supo portarse a la altura durante las elecciones" del pasado domingo. El líder sandinista asistió a la misa acompañado de su esposa Rosario Murillo, del virtual vicepresidente electo, Jaime Morales Carazo, y de otros dirigentes sandinistas. Centenares de seguidores de Ortega llenaron las naves de la catedral metropolitana durante el oficio religioso. El cardenal hizo también una velada crítica a las políticas económicas implementadas por los gobiernos de derecha en los últimos 16 años, causantes del alto índice de pobreza y desempleo que padece el país. "Cuando se da el desempleo en un país en tan alto porcentaje, es una señal cierta de que algo no funciona en el plano económico", aseguró Obando. El líder religioso afirmó además que "los derechos humanos se violan no solo con el terrorismo, la represión y los asesinatos, sino por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras económicas injustas que origina tantas desigualdades". El ex arzobispo de Managua dijo en la homilía que una "auténtica democracia es posible solamente en un estado de derecho y una recta concepción de la persona humana". En su homilía el cardenal se refirió a lo que considera una de las mayores injusticias del mundo contemporáneo. "Son relativamente pocos los que poseen mucho y muchos los que no poseen casi nada. Es la injusticia por la mala distribución de los bienes y servicios destinados originariamente a todos", dijo el religioso. Llamó igualmente a buscar vías de comunicación y de entendimiento humano que conduzcan a una verdadera paz, la cual dijo, es condición indispensable para el verdadero progreso. Obando, quien entre 1979 y 1990 fue un feroz adversario de la Revolución Sandinista, se reconcilió luego con Ortega, e incluso ofició en su casamiento con Rosario Murillo meses atrás.

Homilía de Obando

Lo que queremos es trabajo y paz. Juntos digamos reconciliación. El trabajo es parte fundamental en la construcción de la paz. La paz no es una simple ausencia de desorden o violencia: es el crecimiento positivo del hombre como individuo, como miembro de una familia o como ciudadano de un país. Todos los hombres tienen derecho a esta paz y todos tienen obligación de colaborar para que nadie quede marginado de este proceso. La paz incluye, por lo tanto: el desarrollo físico y la salud, la educación y el trabajo, los derechos cívicos y la cultura, la libertad y el progreso. El desarrollo integral de las personas es la meta y la medida de todo proyecto de desarrollo. Las personas, hombres y mujeres, han de ser el punto de referencia de todo lo que se hace para mejorar las condiciones de vida. Las personas deben ser agentes activos, y no solo receptores pasivos, de cualquier verdadero proceso de desarrollo. Negar los medios para el pleno desarrollo de un sector de una sociedad o nación determinada, solo puede conducir a la inseguridad y a la agitación social; además de que fomenta el odio, la división y destruye toda esperanza de paz. La solidaridad que favorece el desarrollo integral es la que protege y defiende la legítima libertad de las personas y la justa seguridad de las naciones. La solidaridad y el desarrollo son dos claves para la paz. Una de las mayores injusticias del mundo contemporáneo consiste precisamente en esto: en que son relativamente pocos los que poseen mucho, y muchos los que no poseen casi nada. Es la injusticia de la mala distribución de los bienes y servicios destinados originariamente a todos. Los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión, los asesinatos, sino también por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades. "El hombre es el artífice principal de su éxito o de su fracaso. Y no solamente este o aquel hombre sino todos los hombres…la solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber" (Pablo VI). No se puede hablar de un "mundo nuevo" sin hablar primero de "hombre nuevo". ¿Cuáles son los rasgos más sobresalientes de éste? Verse libre del pecado y de las consecuencias del pecado. Verse libre de la miseria, hallar con más seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación, un trabajo estable. El papa, Juan Pablo II, ha llamado al desempleo "una verdadera calamidad social" (Laborem Exc. 18). Cuando se da el desempleo en un país, en tan alto porcentaje, es una señal cierta de que algo no funciona en el plan económico. Cuando se satisfacen las necesidades básicas, se puede decir que hay un sistema adecuado y "humano" de organización política, social y económica: he aquí el proyecto del "mundo nuevo". La tarea es ingente, pero todos los hombres están convocados, porque la solidaridad es un deber. ¿Qué puede hacer un joven, desde ahora, para ayudar al advenimiento de ese "mundo humano"? Ante todo tener el valor de "abrir los ojos", ver la realidad y dejarse cuestionar por ella. Prepararse: el "mundo nuevo" requiere de personas capacitadas y lúcidas. Comprometerse cada vez más en el servicio al hombre, a los grupos humanos, de una manera inteligente y eficaz. Y en todo momento crear a su alrededor, en su pequeño mundo de cada día, las condiciones de respeto, amor, justicia, que quisiera ver establecidas como reglas de convivencia humana. Todo esfuerzo encaminado a la victoria de la justicia fortalece de por sí la paz, la cual es condición indispensable para el verdadero progreso, es decir para un uso adecuado de los bienes de la tierra. La consecución del bien común exige, necesariamente, la existencia de una autoridad que coordine y haga converger hacia ese bien común los esfuerzos de las distintas personas y de los diversos grupos. La autoridad es pues, una fuerza inmanente de la comunidad política, es una exigencia. El bien común al que la autoridad sirve en el Estado, se realiza plenamente sólo cuando todos los ciudadanos están seguros de sus derechos. La vida en democracia equivale a una vida de tutela y plena vigencia de los derechos de todos los miembros que integran la comunidad, tanto en el orden personal como en el de sus asociaciones y organismos. Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y de una recta concepción de la persona humana. La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse, si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios. La paz es obra nuestra: exige nuestra acción decidida y solidaria. Pero es inseparablemente y por encima de todo un don de Dios: exige nuestra oración. Nos encontramos en un mundo en que se necesita construir muchas vías de comunicación. Pero estas vías, estas carreteras que hay que construir, no son de piedra y de cemento. Tenemos que construir vías de entendimiento humano, vías que conduzcan a la paz, vías basadas en la justicia. La reconciliación es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito y de la paz. Salomón decía: decidí tomar la sabiduría por compañera de mi vida, sabiendo que sería mi consejera en los días felices y mi aliento en las preocupaciones y penas. "Gracias a ella – me decía– alcanzaré prestigio entre la muchedumbre y, aunque joven, honor ante los ancianos. En el tribunal me mostraré agudo y los poderosos al verme, quedarán admirados. Si callo esperarán; si hablo, prestaran atención; si prolongo mi discurso, pondrán la mano en la boca. Por ella conseguiré la inmortalidad y dejaré un recuerdo eterno a los que me sucedan (Sab. 8, 1-21).

Descarga la aplicación

en google play en google play